Observatorio Swift de la NASA caerá a la Tierra tras fallar misión para salvarlo
El telescopio espacial, que durante más de dos décadas estudió algunas de las explosiones más violentas del universo, perdió progresivamente altura. Una nave robótica fue enviada para elevar su órbita, pero problemas técnicos impidieron completar la operación.
Por: Redacción SabanetaSR
Washington, EE. UU. – Después de más de 20 años mirando hacia los confines del universo, el observatorio Swift de la NASA se encuentra ahora en sus últimos días alrededor de la Tierra. El satélite científico ha perdido tanta altura que su regreso a la atmósfera es inevitable, poniendo fin a una misión que originalmente debía durar apenas dos años y terminó multiplicando por más de diez ese período de funcionamiento.
El Observatorio Neil Gehrels Swift, como se denomina oficialmente, dejó de realizar observaciones científicas el pasado 20 de octubre, cuando descendió hasta aproximadamente 275 kilómetros sobre la superficie terrestre. A esa altura, la resistencia de las capas superiores de la atmósfera comenzó a impedir que la nave mantuviera la estabilidad necesaria para orientar correctamente sus telescopios.
La propia NASA confirmó que el observatorio Swift ha concluido sus operaciones y se encamina hacia un reingreso atmosférico. La agencia explica que la reciente actividad solar incrementó el arrastre atmosférico sobre la nave y aceleró la pérdida de altitud. NASA Ciencia: final de la misión Swift
Observatorio Swift perdió altura más rápido de lo esperado
Aunque suele pensarse que el espacio comienza como un vacío absoluto inmediatamente después de la atmósfera terrestre, las órbitas bajas todavía contienen partículas capaces de generar una pequeña resistencia sobre los satélites.
Con el paso de los años, ese efecto va reduciendo progresivamente la altura de aquellas naves que no cuentan con suficiente capacidad de propulsión para corregir su órbita. En el caso del observatorio Swift, la situación se hizo más complicada por el aumento de la actividad del Sol.
La NASA señala que una mayor actividad solar puede expandir las capas superiores de la atmósfera terrestre. Como consecuencia, los satélites que orbitan a relativamente poca altura encuentran mayor resistencia y van perdiendo energía orbital.
Ese proceso comenzó a afectar de manera significativa al observatorio Swift, que había sido lanzado el 20 de noviembre de 2004 para estudiar principalmente los estallidos de rayos gamma, considerados entre las explosiones más energéticas conocidas en el universo.
NASA intentó salvar el observatorio Swift
Antes de resignarse a perder uno de sus observatorios científicos más productivos, la NASA puso en marcha una operación poco convencional.
En septiembre de 2025, la agencia estadounidense contrató a la empresa Katalyst Space, con sede en Arizona, para desarrollar una misión destinada a interceptar el observatorio Swift, capturarlo mediante una nave robótica y elevarlo nuevamente hasta una órbita más segura.
El vehículo utilizado para aquella operación recibió el nombre de LINK.
La pequeña nave, equipada con sistemas de propulsión y tres brazos robóticos, debía acercarse al telescopio, sujetarlo cuidadosamente y utilizar sus propios motores para aumentar la altura orbital de Swift.
La misión representaba mucho más que un intento de salvar un telescopio. También permitiría probar tecnologías de mantenimiento y reparación de satélites directamente en el espacio.
De acuerdo con información oficial de la NASA, LINK fue lanzada el 3 de julio de 2026 a bordo de un cohete Pegasus XL de Northrop Grumman desde el atolón Kwajalein, en las Islas Marshall. NASA: misión comercial para elevar Swift
Problemas técnicos frustraron el rescate
La operación comenzó a complicarse pocas semanas después del lanzamiento.
El 28 de julio, la NASA informó que LINK había experimentado problemas con su sistema de control de actitud. Dos de sus tres ruedas de reacción dejaron de funcionar correctamente, mientras también se detectó una pérdida parcial de capacidad en el sistema de propulsores de gas frío.
La nave comenzó a girar y las comunicaciones se hicieron intermitentes.
Los ingenieros lograron estabilizar parcialmente el vehículo utilizando otros sistemas de propulsión y continuaron realizando pruebas. Sin embargo, la posibilidad de acercarlo lo suficiente para capturar el observatorio Swift terminó siendo considerada demasiado arriesgada.
El 19 de agosto, NASA y Katalyst Space anunciaron que LINK ya no intentaría sujetar ni elevar el telescopio.
Aun así, la nave consiguió acercarse posteriormente a una distancia de aproximadamente 12 a 15 kilómetros de Swift, desplegó sus tres brazos robóticos y realizó varias demostraciones tecnológicas antes de concluir la participación de NASA en el proyecto.
LINK tampoco permaneció mucho tiempo en órbita. La NASA informó posteriormente que la nave robótica reingresó a la atmósfera el 25 de septiembre de 2026. NASA: resultados y lecciones de la misión de rescate
Swift regresó a trabajar después del intento fallido
El fracaso de la operación de rescate no significó el final inmediato del telescopio.
Después de abandonar el plan para elevar su órbita, científicos de NASA volvieron a activar varios instrumentos del observatorio Swift y retomaron temporalmente las observaciones.
Durante esas últimas semanas, el satélite siguió estudiando restos de explosiones estelares, agujeros negros supermasivos, galaxias activas y cometas.
Pero continuar trabajando también aumentaba el arrastre atmosférico porque el satélite tenía que modificar continuamente su orientación para observar diferentes objetivos.
Finalmente, el 20 de octubre, cuando Swift había descendido hasta unos 275 kilómetros de altura, sus sistemas ya no pudieron compensar adecuadamente las perturbaciones producidas por la atmósfera.
El observatorio entró en modo seguro y el equipo de operaciones de la Universidad Estatal de Pensilvania envió el comando que puso fin definitivamente a sus actividades científicas.
¿Cuándo caerá el observatorio Swift?
Determinar con varios días de anticipación el lugar y la hora exactos en que un satélite realizará un reingreso descontrolado es extremadamente difícil.
La velocidad orbital, la orientación del objeto, la densidad atmosférica y la actividad solar pueden modificar considerablemente la predicción durante las últimas horas.
Según informó este 31 de octubre Associated Press, los cálculos de seguimiento de la Fuerza Espacial de Estados Unidos situaban el reingreso aproximadamente alrededor del viernes 6 de noviembre, aunque esa previsión puede cambiar a medida que el observatorio Swift continúe descendiendo. Associated Press: seguimiento del reingreso de Swift
Por esa razón, no sería correcto afirmar desde ahora que el telescopio caerá sobre determinado país, ciudad o continente.
¿Existe peligro para la población?
El observatorio Swift tiene una masa aproximada de 1.5 toneladas, pero eso no significa que toda esa estructura llegará intacta hasta el suelo.
Durante el reingreso, la enorme velocidad del satélite y su interacción con la atmósfera producirán temperaturas extremas que destruirán buena parte del vehículo.
Associated Press señala que la mayoría del observatorio debería desintegrarse durante esa etapa. Sin embargo, algunos componentes particularmente resistentes, incluidas piezas densas de tungsteno y partes relacionadas con sus espejos, podrían sobrevivir al reingreso. Associated Press
Incluso en ese escenario, la posibilidad de que los restos provoquen daños personales continúa siendo baja. Gran parte de la superficie terrestre está cubierta por océanos y enormes extensiones continentales permanecen escasamente pobladas.
La ubicación definitiva del reingreso solamente podrá establecerse con mucha mayor precisión cuando Swift se encuentre en sus últimas órbitas.
Más de dos décadas observando explosiones cósmicas
El final del observatorio Swift también marca el cierre de una de las misiones astrofísicas más longevas y productivas de NASA.
Swift fue desarrollado especialmente para detectar estallidos de rayos gamma, fenómenos extremadamente breves y poderosos que pueden aparecer repentinamente en cualquier región del cielo.
Una de sus mayores ventajas era precisamente la rapidez.
Cuando detectaba uno de estos eventos, el observatorio podía calcular su posición, avisar a otros telescopios y girar automáticamente sus propios instrumentos hacia el fenómeno, generalmente en aproximadamente un minuto.
Durante su trayectoria, el observatorio Swift registró más de 2,000 estallidos de rayos gamma y estudió más de 1,400 supernovas, además de observar agujeros negros, galaxias activas, asteroides y cometas.
Según la NASA, la información obtenida por la misión ha contribuido a cerca de 7,000 artículos científicos. Su archivo reúne alrededor de 22 años de observaciones, incluyendo más de 1.5 millones de imágenes tomadas por su telescopio ultravioleta y óptico. NASA Ciencia: legado científico del observatorio Swift
Una misión de dos años que terminó durando más de dos décadas
Cuando Swift fue enviado al espacio en 2004, su misión principal estaba diseñada para durar solamente dos años.
Terminó trabajando durante casi 22.
El intento de rescatarlo no consiguió prolongar nuevamente su permanencia en órbita, pero abrió otro capítulo tecnológico: demostrar hasta dónde puede llegar el mantenimiento robótico de satélites que originalmente nunca fueron diseñados para ser reparados o elevados después de encontrarse en el espacio.
Ahora el observatorio Swift enfrenta su último recorrido alrededor de la Tierra.
Después de pasar más de dos décadas observando violentas explosiones ocurridas a millones y miles de millones de años luz, uno de los telescopios más versátiles de NASA terminará su historia mucho más cerca de casa: entrando nuevamente en la atmósfera del planeta desde donde comenzó su viaje en 2004.
