Londres y aliados responsabilizan al Kremlin por la muerte de Navalny tras detectar toxina exótica
Por: Juan Pablo Bourdierd.
Múnich, Alemania. – Dos años después del fallecimiento del líder opositor ruso Alexéi Navalny, el Gobierno del Reino Unido y varios aliados europeos han responsabilizado formalmente al Kremlin tras la detección de epibatidina —una neurotoxina poco común— en muestras analizadas del cuerpo del activista.
Navalny murió el 16 de febrero de 2024 en una colonia penal ubicada en el Ártico ruso, donde cumplía condena. En su momento, las autoridades rusas informaron que el dirigente falleció por causas naturales. Sin embargo, la nueva evaluación científica presentada por Londres sostiene que no existe una explicación alternativa para la presencia de dicha sustancia.
Navalny: Una acusación directa en escenario internacional
Durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, representantes británicos afirmaron que “solo el Estado ruso tenía los medios, el motivo y la oportunidad” de administrar una toxina de esa naturaleza mientras Navalny permanecía bajo custodia estatal.
En una declaración conjunta, Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia y Países Bajos señalaron que la epibatidina no se encuentra de forma natural en Rusia y que su presencia en el organismo del opositor carece de justificación accidental. Londres informó además que notificó el caso a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), al considerar que podría implicar una violación de compromisos internacionales.
Moscú rechazó las acusaciones. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso calificó el señalamiento como parte de una “campaña de información”, mientras el presidente Vladímir Putin ha evitado pronunciarse en detalle sobre las nuevas afirmaciones.
El reclamo persistente de su familia
Desde el primer momento, Yulia Navalnaya, viuda del opositor, sostuvo que su esposo había sido envenenado. En declaraciones recientes, afirmó que los resultados conocidos confirman lo que la familia sospechó desde el inicio.
Navalny se convirtió en la figura más visible de la oposición rusa durante la última década, impulsando investigaciones anticorrupción que incomodaron al poder político. En 2020 sobrevivió a un envenenamiento con el agente nervioso Novichok, recibió tratamiento en Alemania y, tras regresar a Rusia, fue detenido y condenado en procesos que organizaciones internacionales consideraron políticamente motivados.
Una toxina rara y letal
La epibatidina es una sustancia identificada en la piel de ciertas ranas dardo que habitan principalmente en Colombia y Ecuador. Se trata de una neurotoxina extremadamente potente que actúa sobre el sistema nervioso central, capaz de provocar convulsiones, parálisis respiratoria y fallo cardíaco en dosis mínimas.
Especialistas señalan que su obtención es compleja y que no se trata de una sustancia de uso común, lo que añade gravedad a las acusaciones formuladas por los gobiernos europeos.
Impacto político y diplomático
El caso reabre tensiones entre Rusia y varios países europeos, en un contexto ya marcado por conflictos geopolíticos y sanciones internacionales. Más allá de la disputa diplomática, la muerte de Navalny continúa siendo un símbolo del deterioro del espacio político para la disidencia en Rusia.
Mientras el Kremlin mantiene su postura de negar cualquier implicación, la presión internacional aumenta en torno a la exigencia de una investigación transparente e independiente.
|Fuente: Comunicado oficial del Gobierno del Reino Unido y declaración conjunta de países aliados; reportes de la agencia TASS.