MUJER PIDE AYUDA INTERNACIONAL YA QUE EL ESTADO DOMINICANO NO LE GARANTIZA NI SU VIDA
SANTIAGO, R.D. Cristina Mercedes Gómez-La Chistosa-, es una señora de 59 años de edad y vive en el barrio La Mosca del sector Cienfuegos en Santiago.
Aunque habita en condiciones difíciles, pero eso no le quita chispa de estar siempre alegre.
Le gusta bailar, especialmente los atabales conocida como la música de palos.
Vive en la calle 2 del barrio La Mosca hoy llamada Santa Lucía, cerca del vertedero de Rafey, en el sector de Cienfuegos, ciudad de Santiago en la Republica Dominicana.
Esta humilde mujer es madre tiene 9 hijos de los cuales ningunos fueron a la escuela, porque siempre los obligó a trabajar para poder conseguir recursos y cumplir compromisos financieros en el hogar y la sociedad.
Desde hace 9 años ésta valiosa mujer visita el vertedero de Rafey para venderle comida cocida a los buzos.
En esta labor les acompañan algunos de sus hijos.
Prepara los platos en una vetusta cocina, forrada de cartones, madera y pedazos de zinc capturados en el basurero de Rafey, contiguo a su vivienda.
Es miembra del Club de Madres del barrio Santa Lucía ubicado en la comunidad del mismo nombre.
Sus anhelos son acondicionar una área de su humilde y desmejorada vivienda para establecer un pequeño comedor para venta de desayunos y comunidad, porque según sus testimonios ya tiene todas las informaciones que las personas en la zona de su comunidad solicita muchos alimentos de desayunos y almuerzos.
Su meta es ya no ir al vertedero, porque se siente un poco mayor para estar todo el día expuesta al sol terrible del vertedero.
Mientras que en su hogar estaría mejor y así los hijos de ella que les acompañan estarían a cargo de atender las personas en el comedor y ella cocina los alimentos a ser vendidos, pese a su edad.
Esa es su mayor ilusión y de esa manera poder lograr su sueño, apelando a instituciones caritativas internacionales ya que el Estado dominicano no les garantiza nada, incluso ni su propia vida.
El deterioro de la casa de La Chistosa como la han bautizado en la comunidad está forrada de plásticos y encima de la misma la mitad de una camioneta para neutralizar las lluvias.
