Por: Lisandro Torres
Si nos disponemos a analizar; prácticamente desde el inicio de la humanidad, las características en la conducta del hombre como género han sido las mismas “de autoridad sobre la mujer”, pueda que se hayan producido algunos cambios, pero de manera muy prudente.

Las mayorías de las religiones han otorgado al hombre, la autoridad suprema frente a la mujer, como si fuera un mandato divino, lo cual ha influenciado en la ideología y educación de éste. Los gobiernos restringían los derechos y las libertades de las mujeres, los del hombre no; la familia educaba y todavía lo hace, al varón diferente a la hembra.

Los hombres no nacimos superiores a las mujeres; nos lo hicieron creer a través de las ideologías religiosas, gubernamentales, familiares, etc. Hasta hoy un gran número de hombres cree, que está por encima de la mujer, que éste es el dueño y señor de aquellas; sin lograr despertar y asimilar, que la realidad es otra muy distinta. El hombre no tiene la culpa de haberse creído el cuento; la sociedad con sus herramientas de convencimiento lo quiso así.

Hoy en día ésto está trayendo graves consecuencias, una de ellas “la VIOLENCIA de género”, que si antes existía, en estos momentos es alarmante, especialmente en los países subdesarrollados de América Latina.

La mujer de estos tiempos no es igual a la de otros. Desde la segunda mitad del Siglo pasado, la mujer se ha empoderado en la lucha por sus derechos y libertades; ya pueden sufragar, estudiar todas las carreras universitarias, trabajar y ser cabeza de hogar, gobernar naciones, salir con amigas y disfrutar de unos tragos, tal y como lo hace el hombre. La mujer del Siglo XXI es auto suficiente, económica e intelectualmente. Se ha producido un cambio radical en el formato social entre la mujer de antes y la de ahora, dicho cambio debe efectuarse en el hombre desde el entendimiento de la evolución de la mujer. El hombre sigue atrapado en el tiempo; el género masculino se encuentra en el limbo en cuanto a esta situación y no sabe como afrontarla, qué hacer; degerando en ignorancia y agresión contra el género femenino, lo cual es injustificable pero se produce en gran parte por las causas citadas.

En el tema de la infidelidad, la mujer asume una conducta mucho mas dócil cuando el hombre es quien traiciona, no siendo el caso del último. El hombre por el ego que social e históricamente ha construido, no tolera que una mujer lo engañe y casi siempre termina matándola, lo normal y correcto sería que si él o ella, es infiel, cada uno busque su rumbo y la relación concluya si así lo deciden.

La violencia de género es un tema sociológico y psicológico, es desde allí que hay que combatirla, construido durante siglos y milenios. Muchos sectores se hacen de la vista gorda, por que aunque usted no lo crea; están sacando grandes tajadas de beneficios jugando con algo tan serio y delicado.
Hasta la próxima!

2 Comentarios

  1. La sociedad machista y misógina en la que vivimos se ha convertido en un espacio donde la mujer es sometida a un régimen de propiedad del hombre, por lo que debemos insistir en modificar estas necias conductas. La educación debe ser el arma principal para arremeter contra estos males, si no formamos en valores, equidad y conciencia de género, no será posible que los hombres cambiemos la concepción de dominio y propiedad que sobre la mujer hemos construido.

    Muy atinado tu articulo
    ¡Enhorabuena!

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