Miguel Contreras en Ecos de Personajes Poéticos

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Miguel Contreras

POR: SANDRA FERNÁNDEZ – Escritora. Reside en Santiago Rodríguez.

Feliz sábado mis queridos amigos, las respuestas a 15 preguntas, de Ecos de Personajes Poéticos, nos llevaran a conocer a un escritor bastante joven pero que nos sorprende con sus amplios conocimientos sobre literatura, especialmente sobre la poesía clásica y sus estructuras, podríamos decir que es lo que se llama un verdadero ratón de biblioteca, un erudito que con asiduidad escudriña en las fuentes del conocimiento y se distingue por su talento, él es el joven poeta Miguel Contreras.

Sandra Fernández – Escritora

Empezamos:   

EPP: ¿Podría decirnos tu nombre completo y lugar de nacimiento?

              MC: Cuando nací, mi tía Enemencia, que siempre ha sido la capitana de la familia, me llamó Miguel Ángel, pero cuando se solicitó mi Acta de Nacimiento parece que el personal de la Oficialía consideró que lo de Ángel no me quedaba, y me nombraron solo Miguel.  Debo decir, además, que mi declaración fue tardía, cuando ya era un hombre…, quizás por eso no les parecí tan angelito. De manera que, oficialmente, pasé a llamarme Miguel Contreras. Solo tengo un apellido porque fui declarado por mi madre, pero de tener el apellido paterno, también sería Contreras, y firmaría Miguel Contreras Contreras.

        EPP: ¿Quiere contarnos un poco de tu vida y actividad literaria?

      MC: No suelo hablar de mí, además no sabría qué decir, pero les diré que Dios (y lo relacionado con Él) ocupa el lugar más importante de mi vida. Soy un cristiano comprometido. Visito a mi familia a veces, y en algunas ocasiones me veo con mis amigos.  Establezco claras diferencias entre familiares y parientes. Para mí, un familiar es alguien que te acompaña en las buenas y en las malas, no importa si es o no es pariente, y un pariente es solo una persona que, por alguna razón fuera de nuestro control, nació del mismo “árbol”. 

Amo el silencio y solo me gusta decir (y escuchar) cosas útiles. No me gusta hablar por hablar, escuchar por escuchar. En cuanto a mi actividad literaria, ¿qué decir? Mi vida literaria se reduce a leer, escribir y corregir. Como desdeño la farándula y amo la soledad, paso la mayor parte de mi tiempo leyendo. Disfruto más leer que escribir.  Mi gran deleite, después de las cosas espirituales, es estar encerrado en mi biblioteca o perdido en un bosque. A veces me invitan a dictar alguna conferencia o a dar alguna entrevista que a veces acepto y a veces no. 

EPP: ¿Te ves más como escritor o como poeta?

  MC: No me veo. Estoy perdido en un mar de incertidumbre; me busco, trato de encontrarme, pero no creo haberme hallado todavía. No me veo ni como poeta ni como escritor ni como nada. Simplemente no me veo. Pero, a juzgar por la práctica, diría (no estoy diciendo) que soy más poeta que escritor. Pero ¿qué digo? Todo poeta es escritor, aunque no todo escritor es poeta. 

EPP: ¿Cuáles son los temas que más te gusta desarrollar en tus poemas?

     MC: Eso cambia constantemente. Hubo un momento en que mi tema favorito era el amor. Pero ahora noto en mis letras cierta denuncia de la vanidad y la fugacidad de la vida, la incertidumbre de la existencia, la muerte implacable, la búsqueda de sentido, y la guerra interior del hombre consigo mismo y el terrible «otro».  

EPP: ¿Cuál es tu autor o autora favorito-a?

MC: Tengo tantos escritores favoritos que, por lógica, debo decir que no tengo escritor favorito.  Veamos: me fascinan los rusos, especialmente Dostoyevski, Tolstói y Chéjov. Igualmente me encantan los franceses Antoine de Saint-Exúpery, Víctor Hugo, François Mauriac, Jacques Maritain, Camus, Sartre, Guy de Maupassant, Paul Valéry y Montesquieu. Pero no me gustan menos los españoles Azorín, Galdós, Unamuno, Ortega y Gasset, y todos los del Siglo de Oro. Los ingleses Milton y Shakespeare también me encantan. El alemán Wolfgang von Goethe me fascina. Amo a los estadounidenses Hemingway, Mark Twain, Allan Poe. Pero no se pueden quedar los británicos C. S. Lewis, J. R. R. Tolkien, G. K. Chesterton. También el autor y filósofo danés, Søren Kierkegaard es de mis predilectos. Y en “nuestro” país (nada es nuestro) Rep. Dom., me decanto por los hermanos Henríquez Ureña y los poetas Franklin Mieses Burgos, Manuel del Cabral y Fabio Fiallo, Abelardo Vicioso. Etc.   Podemos resumir esto diciendo que me gustan casi todos los clásicos, y digo casi, porque también en el pasado había escritores mediocres que solo ahora en el siglo de la mediocridad, donde no se sabe diferenciar la mierda del oro, son tomados en cuenta.  

EPP: ¿Cómo definirías tu poesía?

MC: En una entrevista para el programa «Siempre Patricia», de Ecuador, dije que mi poesía es expresionista−creacionista−clasicista, porque como en el expresionismo busca plasmar la subjetividad de las emociones humanas, la tragedia interior del individuo como ente colectivo. Y como el creacionismo trata de ir más allá de lo preestablecido, no solo cantando la rosa, sino haciéndola florecer en el poema, como escribió Huidobro, y todo esto bajo los postulados estéticos−filosóficos del clasicismo. Pero ya no estoy de acuerdo con esa definición, ¡cuánta presunción!  ¿Cómo definiría mi poesía? Mi poesía es lo que es. Así de simple. 

EPP: ¿En qué te inspira a la hora de escribir?

MC: Creo que eso es dictado por el momento. Pero, como creo haber dicho antes, la nostalgia y «el sentido trágico de la vida» siempre están en mis obras.  Aunque, para ser sincero, creo más en la preparación que en la inspiración.  Escribir es un oficio que se puede aprender como se aprende cualquier otro.  Platón decía que para escribir uno se puede valer de la inspiración o de la técnica.  Un verdadero poeta no necesita estar “inspirado” para escribir un poema, así como un verdadero cirujano no necesita estar “inspirado” para realizar una cirugía. Se supone que conocen su oficio. 

EPP: ¿Cómo te gustaría que te recordaran?

MC: Como alguien bueno, que amó mucho, mucho y duro. Quiero pasar por la vida haciendo el bien a todos, con la conciencia limpia, sin una injusticia en mi cuenta, después, lo que piensen los otros poco me importa. Así que debo ser sincero y decir: no me interesa ser recordado, ¿qué gana un muerto ello? Seremos olvido, y, como dijo Unamuno en un genial soneto, hasta los muertos morirán un día

EPP: ¿Consideras que se puede ser poeta sin escribir poesía?

 MC: ¿Se puede ser cantante sin cantar? Un poeta es alguien que escribe poesía, luego el que no escribe poesía no es poeta.     

EPP: – ¿Cuáles son los escritores/as o poetas que recomiendas leer?

            MC: A todos los clásicos. 

EPP: ¿Qué considera que hace falta para que un poema sea buena poesía?

MC: Dijo Camila H. Ureña que la poesía es el arte de sugerir lo que no tiene nombre, pero el poeta ha de ser preciso en su expresión de lo impreciso: no ha de dejar nada al azar. Bien. Si un poema no tiene concisión, originalidad, coherencia, precisión, figuras literarias, lirismo, y claridad, Etc., puede ser cualquier cosa menos poesía.  También debe estar libre de todo ripio, relleno, hipérbaton forzado, cacofonías, redundancias, Etc. Hay quienes creen que escribir poesía es acumular palabras inconexas sin sentido alguno, improvisar acertijos, decir estupideces. 

EPP: ¿Cuál es la diferencia entre un novelista y un historiador a tu juicio?

MC: Las diferencias son infinitas, pero he aquí la más notable: mientras que el novelista no se circunscribe a la realidad y no tiene ningún compromiso con la verdad, el historiador debe ceñirse estrictamente a la verdad de los hechos. El novelista puede tomar la realidad y deformarla, pero un historiador jamás debe hacer eso. Se podría decir que un novelista es un falsificador de la verdad, alguien que adultera la realidad. Es cierto que a veces escribe basado en hechos reales, pero no sigue estrictamente el método histórico o la metodología de la historia con su conjunto de técnicas, métodos y procedimientos, porque una cosa es la técnica de la novela, y otra muy diferente la técnica de la historia.  Es la razón (hago una confesión) por la que desprecio las novelas históricas: llega el momento en que no se sabe qué es real y qué no lo es. He visto gente citando acontecimientos ficticios como si fueran hechos históricos.  El novelista puede inventar, el historiador, si es serio, jamás. 

EPP: – ¿Cuál ha sido su mayor logro a nivel literario?

 MC: Que yo sepa, nada. 

EPP: ¿Cuál considera que es tu mejor frase o alguna palabra, que te defina como persona?

    MC: Vivir es enfrentarse a la vida.

EPP: Y Por último: ¿Para qué sirve la literatura?

MC: Se pudiera escribir un libro tratando de responder a esta pregunta, pero quiero ser breve: entre otras cosas, la literatura sirve para almacenar y transmitir conocimiento de una persona a otra, de una generación a otra, de un siglo a otro, de una civilización a otra.  Es el puente por excelencia que une todas las vidas, el nexo del pasado con el presente y el futuro. Si no fuera por la literatura hoy no sabríamos nada del pasado, de Homero, de Sócrates, de Cervantes, de Confucio, de Buda, e incluso de Jesús. Etc. Y si no fuera por la literatura, en el futuro lejano no se sabría nada de nosotros. De manera que la literatura sirve para eso: almacenar y transmitir conocimiento personal y universal. De manera que la literatura sirve para vivir, para ser nosotros y no otros, ontológicamente hablando.  

Gracias del alma, fue un placer realmente poder realizarte esta pequeña entrevista, donde nos deja conocer tu forma de pensar sobre la literatura, estoy de verdad complacida y muy agradecida de que accedieras a ser parte de este proyecto.

Algo que no le contaste  a nuestros lectores, y que aprovechare para decirlo en este momento final, es que  eres el autor del libro Poemas a la medida, que has sido parte de varias revistas internacionales, y que tus poemas han sido tomados de ejemplos por profesores extranjeros  y que fuiste muy modesto al decir que no has tenido ningún logro literario, pues eres creador de nuevas estructuras poéticas como el soneto Contreriano y el Terquintesio, que ya han sido escrito por poetas de otros países, incluyendo España.

A ustedes amigos lectores les dejamos un fuerte abrazo y hasta el próximo sábado, que tendremos un segmento similar.

¿Y tú, que opinas?

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