Marejada pasional

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Sergio Lantigua

Por: Sergio H. Lantígua.

Scotrun, Pennsylvania, USA. – En esta escena amatoria, la trama narrativa acarrea en su contexto descriptivo, el indubitable margen de respeto que su hacedor aposenta y evidencia por los que espontáneamente se toman el tiempo de leer los manuscritos de este neófito poetastro – quién por demás – se enorgullece de ser vuestro coterráneo. El léxico usufructuado en esta oportunidad, conlleva el objetivo de erotizar la escena sin implicar vocablos ofensivos a la moral y cívica del indiscriminado recipiente, aseada de epítetos sicalípticos; horizontalidad deferente que debe demarcar la conducta de todo aquel partícipe en el acervo literario.

MAREJADA PASIONAL
Aquella tarde una intrigada gaviota
Volando en círculos nos acompañaba
Bajo el austero cúmulo de nubes blancas
Mientras yo buscaba el vértice de tu boca
Que se entreabría ansiosa como sus alas
Otros testigos el cielo, la arena y el mar
Apáticos a nuestra insana vehemencia
En el profundo azulenco de las aguas
Nuestra pasión cada vez más se abismaba
Entrelazados…encabritados…abandonados
Prisioneros del horizonte interminable
Nuestros enfebrecidos deseos danzaban
Al salvaje ritmo de las embravecidas olas
Desnudos de sentimientos oprobiosos
Claudicados a los golondros lujuriosos
Extraviados en las tinieblas de la noche
Como la extinta luz de un faro dormitado
Se hacía tardo
El tiempo andaba presuroso
El sol también se escurría medroso
Nuestros corazones anhelitos y sedientes
Y ya desenfada el alma de cuerdos prejuicios
Me somorguje en los laberintos de tu carne
Asediado por penumbras ora enfebrecidas
Se detuvo el viento…nos enjuagaron las olas
Y así despacio casi sin aliento me embriagué
De la libidinosa cicuta de tu subyugado cuerpo

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