LOS POLÍTICOS DOMINICANOS

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Por: César Reyes

Estuve  leyendo  el magistral articulo escrito por el Señor: Pascual Ortiz, publicado en este sitio web, sobre los políticos  Dominicanos y con sobrada razón me hizo pensar en las obras del comediógrafo y actor  Francés Moliére, 1622-1673, esta se adaptan perfectamente al accionar de una gran parte de los Políticos Dominicanos.

Al igual que en las obras literarias de Moliére, en la mayor parte de los políticos dominicanos se pintan con feroz ironía y gran poder de observación los vicios humanos, se zahieren las flaquezas de los hombres y se describen con mano maestra las pasiones de la sociedad.

De la lectura de estas obras nos damos cuenta que, de un modo u otro, ellas encarnan personajes que tienen que ver con el clientelismo, la adulonería, el servilismo y sobre todo con el vivir de rodillas.

La inmensa mayoría de los políticos son personajes que se venden, se prestan, se donan, se alquilan al mejor postor. Están “con Dió y con el Diablo”.

Dio, participio pasado del verbo dar.

Diablo, Ángel malo. Persona mala o traviesa. Diablo, persona perversa.

Estas dos palabras encajan perfectamente con el accionar de una gran mayoría de los políticos dominicanos.

Nuestros políticos  son verdaderos diablos, que sólo piensan en hacer travesuras sin importarle la reputación que dañen. Diablear es la forma más expedita para lograr confundir al pueblo.

A estos personajes sólo les interesa conjugar el verbo “dar”, traducido al singular “dame”. Es decir, que estos personajes o “políticos”, son  los manejadores exclusivos de todos los dineritos que llegan al partido. Dicen estos personajes que tiene que ser así, porque según su teoría, todo el que trasiega con manteca, las manos le quedan untadas de la misma.

Estos personajes, entre comillas políticos, cuando llega algún alto dirigente de un partido, los que están “con Dió y con el Diablo”, se les acercan y le susurran al oído: “no te equivoques, aquí el único jefe soy yo, si tu vas a dejar alguna grasa (dinerito) entrégamela a mí, yo soy el único serio del partido, el resto es una partía de salteadores. Si te vas a lanzar como candidato  te serviré como jefe de campaña; recuerda, dame la grasa, no te equivoques.

Como bien los describe Moliére en su obra Tartufo (1969), estos políticos dominicanos son verdaderos hipócritas, bufones de la Corte del Rey. Su vesania histriónica es tal que son capaces de arrancarle el corazón a su propia madre con tal de lograr sus mezquinos propósitos.

La magistral obra  “Las Astucias de Scapín” (1671), del comediógrafo y actor francés Moliére, desnuda claramente la miseria de los acólitos políticos dominicanos.

¿Y tú, que opinas?

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