Las ciencias ocultas – mi incredulidad y experiencias

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Sergio Lantigua - Incertidumbre

Por: Sergio H. Lantígua
Aguijoneado por la profusa concurrencia y la efervescencia de comentarios ponderables, cosechados por nuestro articulo «Ciguapas-Galipotes-Indios y vivencias«; intuitivamente, queremos supeditar el circunstante al apéndice del reseñado por entrever la anuencia al prototipo, lo que por ende amerita nuestro cometido y cortesía.

Queremos hacer una divulgación antes de entrar en materia y es la siguiente: Vamos a dar comienzo a una serie de editoriales, embadurnándoles con experiencias de mi pertenencia, como propuesta a lo que vislumbra ser una secuencia de producciones análogas al patronato y para los cuales necesitamos convocar las vivencias de vosotros en el mundo de la parapsicología, ya sean propias, de parientes, amigos, o del vecino; para lo cual, habremos de intercalar nuestro correo electrónico al prólogo. Así por esta acequia, pueden contactarse con nosotros, detallándonos sus relatos, sin importar, si tiene usted aptitudes de escritor, faltas ortográficas, etc., porque nosotros nos encargaremos de remendarlos, hacerle moños bonitos y endomingarlos para la prosopopeya.

Por no considerarnos, un procurador, sapiente, ni creyente adoctrinado de éste menester y por no practicar otro procedimiento que no sea el empírico; nos hemos usufructuado la concesión de incursionar en éste concepto esópico, exponiendo a vuestro escrutinio, experiencias personales, cuyas moralejas, habrán de emplazar al recipiente a creer o no en las ciencias ocultas; cuya ocurrencia pasa desapercibida la mayoría de las veces por ser un razonamiento supersticioso y a la vez privativo. Pero que debemos atestiguar, es una práctica proliferada, utilizada por un vasto fragmento de esa población con idiosincrasia politeísta, quienes recurren a la prestación de estos elementos practicantes de tan ancestral ceremonia para solventar sus inconvenientes.

De antemano, tenemos la certeza de que estamos descorchando un barril de abejas o lo que es parigual desadormeciendo un panal de avispas por discurrir que esta pericia, presuntamente, es privilegio de las personas incultas, campesinos, etc., empero la incredulidad, es la progenitora de la subestimación y tenemos que aceptar que el mundo está regido por dos polaridades antagónicas y autocráticas que son: El Bien y el Mal. El «bien», está proyectado a través de la Biblia, pero el «mal», todavía andamos hechando los primeros pininos. Porque que obcecados e invidentes, indagamos en lugares erróneos sin percatarnos de que éstos acontecimientos continúan manifestándose, solo que han innovado sus estrategias encarnados en políticos corruptos y ambiciosos, amigos envidiosos, desleales y representantes depravados de la religión. Apariciones o conformaciones apropiadas a la época contemporánea.

Aquí demostramos un ejemplo idóneo de que el ocultismo, no es propiedad implícita del ignorante, sino que ínclitos personajes de la historia como Adolfo Hitler, antes de tomar una determinación para el emplazamiento de sus tropas en cualesquier batalla, primero, consultaba su oráculo, formado por elementos con idealismos epistemológicos, practicantes de la metafísica y la teológica inmortalidad del alma. Todavía existen remanentes en Berlín, la capital Alemana, donde estaba emplazado el inmueble y documentales atestiguadores en las arcas museológicas de la Segunda Guerra Mundial.

No solamente debemos profesarle temor a la ley Divina, por nuestras transgresiones al contenido de la tabla de Moisés, sino también a Lucifer, el príncipe de los ángeles desobedientes, en la misma cuantía y porque éste, es abanderado de la envidia, el atributo más influyente y repugnante, endilgado a la magia negra o hechicería.

Son menguadas las veces que una persona acude a una de éstos nigrománticos espiritistas para encomendarle un «Trabajo» benevolente, pués en su gran mayoría son «servicios» para remitir invocaciones perjudicantes al motivador.

Ahora, si cree usted en la brujería o no, esa es su prerrogativa, yo me reservo el dictamen; pero antes de la intransigencia, el vertiginosos desdeño y repudio, debemos cavilar en esa profusión de evidencias plagadas de interrogantes, y enigmas indescifrables. Estigmas que habrán de ser acarreados por los testificantes questionados por el remanente de sus vidas.
Como proclamara al encabezamiento, posterior a las «experiencias», intercalaremos nuestro correo electrónico para que todo aquél que espontáneamente desee participar en ulteriores editoriales, remese sus narrativas por éste conducto y enfatizamos: Le concedemos de antemano, la opción de – que sea identificado el contribuyente o en cambio mantenerle en el anonimato. Ustedes son los propietarios de la sugerencia.

EXPERIENCIAS
Tenemos en nuestro haber unas cuantas experiencias esotéricas, pero por lo extensivo de la crónica, solo vamos a divulgar un par de ellas.

PRIMER RELATO
Este suceso ocurrió por los años 70. Mi hijastra más pequeña, cuando tenía aproximadamente 5 años y estando yo en el trabajo y mi esposa en el suyo; furtivamente, y en un descuido de la persona que cuidaba los niños, se escabulló del apartamento, bajando a la calle y al tratar de cruzar a la acera opuesta y por su pequeña estatura, al salir de entre los carros que estaban parqueados, el chofer del vehículo que transitaba en esos precisos instantes por allí, no se percató de su presencia y la embistió, causándole traumas en la cabeza y el cuerpo que la mantuvieron en estado comatoso, alrededor de 3 meses en el hospital «Montefiore» del Bronx, sin que los doctores pudiesen hacer nada por su recobro.

Desesperados y entregados a la mano divina , esperanzados de que ocurriese un milagro, porque así nos lo habían sugerido los médicos «solo un milagro divino puede devolverles su hija», porque habían agotado todos los recursos que la ciencia les había puesto a su disposición.

Un día, mi suegra le comunica a mi esposa: Como ya no hay nada más que hacer, yo voy a ir a ver una señora «sanadora» que reside en Dyckman – que vendría siendo una área adyacente al alto Manhattan – que me recomendaron dizque que sabe mucho de espiritismo para solicitarle ayuda. Nadie sabe!

Mientras todo esto ocurría, nosotros estábamos en el hospital al lado de la niña, como era nuestra rutina diaria por ese lapso de tiempo. Ella regresa y nos cuenta: que al llegar al citado lugar, la sala estaba atisbada de gente y que la señora salió del cuarto donde recibía a los solicitantes, mira a todo el mundo y le señala, indicándole que pasara porque su caso era prioritario sin haber sostenido conversación alguna con la suegra. Le indica que se siente y le dice: Yo sé que usted vino en busca de ayuda para una nieta que tiene en el hospital, hace ya bastante tiempo y que está sumida en un largo sueño, pero no se preocupe que yo la voy a despertar; entregándole una botellita, además de un pañuelo indicándole: Cuando usted regrese a donde su nieta, eche unas cuantas gotas en este paño y humedézcale los labios, después amárreselo alrededor de la cabeza y verá que con el gran poder de la Santísima Virgen, ella se va a despertar.

Seguimos las indicaciones y como a los cinco minutos después de haberlo hecho, la niña abrió los ojos y preguntó: que donde estaba? Debo decirles que la misma, hoy en día tiene 45 años, casada, con tres hijos, y su trabajo es manejar una guagua de las que transportan niños a la escuela.

SEGUNDO RELATO
Según la memoria de mi esposa, tendría ella la edad de 7 a 8 años cuando una prima suya como de 12, quien residía contiguo a su casa y que a su criterio era una «Diva», porque tenía una piel color porcelana, ojos verdes, cabello rubio largo, cuerpo de guitarra, sostenido por un par de piernas como troncos de yarey, quién por su belleza era considerada la «reina del barrio», pero que tenía un defecto crónico: Era muy malcriada con su madre.

Me narraba, que un Viernes Santo, y estando todo el mundo recogido en su casa, se oyeron gritos desesperantes pidiendo auxilio, provenientes del patio de la aludida y que al minuto había una congregación de vecinos curiosos y alarmados, tratando de averiguar qué estaba sucediendo. Ella dice, que se adhirió al grupete de gente y escuchó a alguien preguntar: Y qué es lo que está pasando: La madre de la grosera contestó: Mi hija quería salir para la calle y yo le dije que no lo hiciera y comenzó a insultarme usando malas palabras y al ver que no le dejaba realizar sus deseos, se salió al patio y a los gritos me dí cuenta de que éstos provenían del cogollo de la mata de mango que había en medio de éste, conminándole a que se bajara y ella entre gritos y sollozos le contestó: No puedo! Porque me tiene atrapada un hombre prieto y no me quiere soltar.

Para su buena suerte, una de las personas que estaban entre el molote era su madrina, quién habitaba la casa adyacente en el lado opuesto a la de mi señora, la que de inmediato se arrodilló, persignándose y orando dijo: Jesús, María y José, Lucifer te conjuro a que la sueltes! Dice, que de inmediato se vió una figura negra que se alejó batiendo sus alas como la de un vampiro y que al ser descendida, pudieron constatarse de que presentaba aruñazos por todo el cuerpo. Me confiesa que si no hubiese estado presente no lo cree y que ésto no fué una historia contada por sus abuelos, sino un hecho del cual puede dar fé y testimonio.

Mi correo electrónico es: arlsergio1307@gmail.com

6 Comentarios

  1. Todos los pueblos poseen una serie de leyendas las cuales pasan de generacion en generacion y con el tiempo adquieren categorias de verdades. Muchas tienen elementos de verdades mezclados con otros fantasticos.
    Recuerdo que una vecina contaba a mi

  2. Lantigua como usted lo dice segun existe lo bueno y lo malo, pero este mundo esta lleno de cosas sin explicacion, donde la ciencia no tiene una respeusta real y precisa, no encuentro k decir con relacion en esta historia.

  3. Mi distinguido Sr. Pérez: Deseo expresarle mi contento por el comentario en sustentáculo y la colaboración simil al patronero. El mundo de lo ignoto es demasiado inconexo y complejo para desdeñar éstas interrogantes.
    Mi saludo cordial

  4. Mi Distinguido Sr. Rafael Pérez: Acepte usted mis excusas anticipadas por remendarle su nombre inadvertidamente al comentario que supuestamente debió haber sido orientado hacia el «SR. G. REYES».
    A usted debo decirle que estas vivencias solo son

  5. senor sergio, estoy muy contenta de ke pueda exitir una pagina como esta ya ke ami en una casa ke tenia en la vega me pasron cosa increible ke me gustaria contar. porke la berdad yo a pesar de yagar hasta hablar con espirtus een esa casa nunca senti

  6. Senores no hay mas que hablar,empunemos nuestros motetes y meniemos los jarretes si nos queremos salvar. En los campos y poblados abundan nuchos rabinos que se la dan de adivinos. Juan ramon alix

¿Y tú, que opinas?

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