«La voz que han visto mis ojos»

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La Voz que han visto Mis ojos - autoría de Pedro Espinal.

POR: WILLIAN Y. ESTÉVEZ PERALTA – Educador Reside en Santiago Rodríguez.

Pedro Espinal es un poeta austero en torno al uso de recursos expresivos, sus poemas fluyen de manera natural. La fuerza de sus versos reside en la actitud contemplativa con la que percibe los asuntos cotidianos, imprimiéndole su estilo poético.

Su visión espiritual-religiosa, mediante la cual asume la vida, le da a algunos de sus poemas un aspecto salmístico:

«…Y prosigue esa voz sin detenerse,

con sus instrucciones inspiradas:

«No calléis estas cosas.

Decid a los hombres

a los montes y a los vientos …»

 «¡Despertares!» (pág. 57)

«…Me conformo con tu voz,

la voz que han visto mis ojos,

tu silbido en frente de mi…»

«¡Dios, háblame!», (pág. 60)

En esta última estrofa encontramos un verso que da título al libro: «la voz que han visto mis ojos». El verso en cuestión constituye una sinestesia, recurso literario consistente en atribuirle el efecto de un sentido a otro, otorgándole vitalidad a la expresión poética. De manera que estamos ante un poeta de fina percepción y sensibilidad literaria. 

El poemario del vate Pedro Espinal está cargado de diversos temas y motivos; tienen cabida la fe, el amor, la familia, la naturaleza, la enfermedad y otros elementos existenciales que resultan del trajinar del ser humano por la vida. 

En su poema «¡Achaques!», (pág. 68), el poeta ironiza sobre un problema que no pasa desapercibido en ningún ser humano:

Que no se nublen mis ojos,

Que no todo sea quejas.

¡Hola, achaques!

¿Ya están aquí?

Propongo que hablemos.

De indiferencias está bueno.

Hagamos la paz:

Fumemos esta pipa. 

Advertimos en Pedro Espinal, a un poeta de aguda conciencia literaria. El tono conversacional de sus poemas nos recuerda al insigne bardo nicaragüense, Ernesto Cardenal. 

Bienvenido al Parnaso, Pedro!