La sociedad: un barco a punto de naufragar
Por: Eugenio Taveras
Las ovejas tienen un pastor porque alguien las tiene que dirigir; las orquestas tienen un director, porque los músicos no pueden hacerlo solos; en una iglesia hay un pastor, un sacerdote, porque los seguidores necesitan de alguien que los oriente; los pueblos eligen un presidente, para que junto a otro grupo de hombres llamados funcionarios, dirija sus destinos por un tiempo determinado.
En general, cada grupo, incluyendo los animales en la selva, los peces en el mar, las aves en el campo, todo conglomerado debe dejarse guiar por alguien que tal vez no es el más indicado, pero es el que en ese instante se hizo nombrar o fue nombrado para cumplir con la tarea encomendada.
La familia no está exenta de este renglón, y tal vez, es el núcleo más importante y debe ocupar el primer lugar en la escala de prioridades, porque de ella se desprenden los demás entes que formarán los grupos, e incluso, salen los responsables de velar porque la naturaleza, en todo su esplendor, se comporte de forma equilibrada.
Los padres, madres y tutores somos los responsables, en una cadena interminable en el tiempo y el espacio, de velar porque se cumplan los parámetros aceptables y que de la familia salgan los hombres y mujeres con la preparación necesaria para enfrentar las vicisitudes que le presenta la vida, en especial en los últimos veinte años, donde la transculturación ha fomentado una inversión de valores cada vez más negativa en detrimento de la juventud que ve en ese estilo de vida una forma fácil de violar todos los cánones impuestos por una sociedad que no sabe hacia donde se dirige porque ha perdido la brújula que otrora fue su norte.
Tres cosas estan llevando nuestra sociedad al desastre: la falta de orientacion familia, el descuido a la educacion y la corrupcion gubernamental.