La Episteme: Generalidades
“Todas las revoluciones científicas y culturales que conoce la humanidad han progresado en un ambiente de renovación de los estudios lingüísticos y literarios. Desde luego, a esta afirmación habría que aportarle una corrección para aclarar que revolución científica no significa revolución tecnológica.” Manuel Matos Moquete.
POR: ESTEBAN A. TORRES MARTE – Escritor. Reside en Santiago Rodríguez.
Los conocimientos de la filosofía de la ciencia son prioritarios para la formación académica, ya que sus paradigmas están encaminados hacia una trayectoria positiva, y con una calidad humanista. Al proporcionar fundamentos filosóficos y de carácter psicológico, el escenario societario sale enriquecido, y las utopías de civilización y desarrollo alcanzan un grado de dignidad y manifestación objetiva.
Los estudios de la epistemología de la ciencia, además, ayuda a comprender, predecir y controlar los comportamientos e impulsos agresivos y narcisistas que como entes racionales estamos llamados a estudiar e investigar. Pero, sobre todo, nos prepara para la adquisición de destrezas y habilidades en el manejo de los conceptos lógico-científicos en el abordaje de ciertas crisis del razonamiento ideológico.
Esta especialización del análisis potenciará un escenario fiable al presentarse las diferentes cosmovisiones de los espectros filosóficos y lingüísticos, ayudando al análisis sistemático de una nueva pedagogía: “Un método es un procedimiento para tratar un conjunto de problemas. Cada clase de problemas requiere un conjunto de métodos o técnicas especiales. Los problemas del conocimiento, a diferencia de los del lenguaje o los de la acción, requieren la invención o la aplicación de procedimientos especiales adecuados para los varios estadios del tratamiento de los problemas, desde el mero enunciado de éstos hasta el control de las soluciones propuestas. Ejemplos de tales métodos especiales (o técnicas especiales) de la ciencia son la triangulación (para las mediciones de grandes distancias) o el registro y análisis de radiaciones cerebrales (para la objetivación de estados del cerebro).”1
La naturaleza del conocimiento y los principios de la investigación están además relacionados a los principios de la emoción y a la conciencia de los individuos; pues la naturaleza es también imaginación y creatividad. Pareciera algo simple, sin embargo, es un proceso complejo que incluye principalmente una visión específica: análisis, decisión, valor y transformación de ideologías. Éstas, a las que se ha aferrado el investigador y que implican autocrítica a la hora de enfrentar las conclusiones de sus investigaciones, juegan un papel donde el sujeto no solo está inmerso en una realidad separada, sino que incluye sus emociones en una fase de desproporción de la su ego como prioridad. En ese tenor se encuentran las teorías postuladas por el pensador alemán de renombrada identificación con la metafísica moderna: “Hablar de la subjetidad (no subjetividad) de la esencia humana como el fundamento de la objetividad de todo subiectum (de todo presente) parece en todos los aspectos paradójico y artificial. Esta apariencia tiene su fundamento en que apenas hemos comenzado a preguntar por qué y de qué manera será necesario dentro de la metafísica moderna un pensar que Zaratustra representa como forma. La información dada a menudo de que el pensamiento de Nietzsche había caído fatalmente en la poesía, es ella misma sólo el abandono del preguntar pensante. A pesar de todo, ni siquiera necesitamos volver a pensar hasta la deducción trascendental kantiana de las categorías para ver que, al mirar la forma como fuente de la donación de sentido, se trata de la legitimación del Ser del ente”. 2
La parte de la conciencia que legitima la observación de la realidad está vinculada a la voluntad y la dinámica racional. El uso del razonamiento hipotético deductivo, así como la lógica matemática, y el recurso a la experimentación y la adquisición de datos, pero sobre todo la naturaleza de las ideas que norman cualquier objetivo definido son categorías fundamentales en el proyecto del método de análisis, y una meta precisa en la búsqueda de la verdad.
La modernidad como hoy la concebimos se inclina por nuevos paradigmas. Esto significa además, que los orígenes mismos de las ideologías y filosofías (así como las teorías no sistémicas) sufren un desplazamiento en dirección a espacios constructivos y pragmáticos. Entre estos la configuración de la teoría cuántica. 3
Los paradigmas son verdaderos conocimientos científicos, universalmente establecidos ya que son ciencias exactas, pero pueden en un momento puntual cambiar ese rumbo de lo establecido. Las grandes rupturas epistemológicas tienen por objetivo el de terminar la autonomía relativa, por una opción de la ciencia nueva y progresiva. Este logro tiene que ser avalado por un proceso intenso de verificación y demostración. “Contemplar no es oponerse a la voluntad, es seguir otra rama de la voluntad, es participar en la voluntad de belleza que es un elemento de la voluntad general.
Si una doctrina de la imaginación activa une el fenómeno de la belleza con la voluntad de visión, páginas como la de Strindberg resultan incomprensibles y sin brillo. E insistiremos en leerlas mal si buscamos en ellas fáciles símbolos. Para una lectura correcta, la imaginación tiene que participar a la vez de la vida de las formas y de la vida de las materias. […]. No se le escapó a Victor Hugo esta composición del narcisismo cósmico y del pancalismo dinámico. Comprendió que la naturaleza nos forzaba a la contemplación”.4
La historia del pensamiento antiguo (Aristóteles) demuestra que las ideas poseían un valor ideológico, y que la concepción del magíster debía ser configurada como norma estatutaria (marco que incluye a las abluciones religiosas y mitológicas). Es la modernidad en el Renacimiento (siglos XV y XVI) europeo que da inicio a una ruptura paradigmática, y que incluso avanza por motivos religiosos como fue el origen mismo de la Reforma protestante; y del modelo del trabajo en serie, que se impone luego como la revolución industrial.
La presencia de la ciencia como norma de objetividad está vinculada al surgimiento de una clase social que abandera los cambios integrales de la sociedad. La aplicación del método científico a los modelos humanos del convivir (instrumentos industriales, medicina, comercio, transporte, educación, objetos varios, y sobre todo la producción de los alimentos); amerita el tomar a la comunidad social como un objeto de estudio (se impone la dictadura del capital sobre el trabajo). Esta complejidad social donde una clase social es la poseedora de los instrumentos de la producción impone una variabilidad de análisis, (la “libertad” entonces es el comodín del espacio de ventas y compras: en la superestructura el humano en una mercancía más en sí misma, como ejecutoria de la más alta alienación en la llamada modernidad). La ciencia no es estática y los niveles de las especializaciones han creado espacios de enlaces (¿Rizomas, como aduce Deleuze?), dando paso a los estudios interdisciplinarios: “Los métodos modernos, en su mayoría, valen perfectamente para hacer proliferar las series o para favorecer el crecimiento de una multiplicidad en una dirección, por ejemplo lineal, en tanto que una unidad de totalización se afirma tanto más en otra dimensión, la de un círculo o de un ciclo. Cada vez que una multiplicidad se encuentra apresada en una estructura, su crecimiento está compensado por una reducción de las leyes de combinación.” 5
Esto demuestra que la ciencia no es estática, se encuentra siempre en constante cambio; es así que a medida que esta se desarrolla surgen nuevas leyes que llevan a anular o revolucionar los paradigmas existentes, creando de esta manera una nueva revolución científica (con lo cual se tiende a dar explicaciones certeras respecto a fenómenos específicos).
La falta de cultura investigativa puede ser un obstáculo para los proyectos en ciertas sociedades. Es muy importante que el investigador se mantenga objetivo en cuanto a su teorización, sobre todo cuando se trate de investigaciones en las áreas de la antropología físico-cultural-etnográfica. En el ámbito académico la Tesis se convierte entonces en la materialización del método científico en conjunción con la problemática observada. Como se trata de un panorama general las variables e hipótesis luchan por ser comprobadas, apoyándose en distintas ciencias a fin de aportar significancia al objeto de estudio. Se establece que la suma de hechos no constituye automáticamente una ciencia, o sea que el empirismo ya no es una filosofía que se baste a sí misma: “En la Introducción a la Metafísica (El pensamiento y lo moviente)”, Bergson dice que en cuanto a Kant “la ciencia no le enseña más que marcos encajados en otros marcos”. La metáfora obsesiona de nuevo el espíritu del pensador cuando describe que las palabras en la memoria no han sido depositadas “en un cajón, cerebral u otro». 6
La lingüística demuestra que la ciencia contemporánea en su máxima actividad en la invención de los conceptos ha sido motivada por la evolución del pensamiento científico que ha rebasado las simples o complejas clasificaciones.7
En la historia de las ideas como en la literatura moderna y antigua, existe mucha filosofía exótica e intelectual en lo que respecta al método científico; el mismo que supuestamente está basado en situaciones reales, a parte de estar sujeto a comprobación objetiva que deberá avalar una serie de contradicciones, pero en el que reductivamente sigue ideas y prácticas regidas por sistemas de cultura, creencias, mitos, rituales y tradiciones que enarbola una especie de autocracia. Ciertas prácticas que corresponden a la etapa del “bebe” moderno marginan a una parte de la comunidad social (vigentes en los países y regiones del mundo catalogado de subdesarrollado) hacia devaneos precientíficos. Con ello, los gobiernos e instituciones de máxima responsabilidad se ahorran la inversión en recursos e investigación que corresponden al bienestar de la comunidad civil. ¿O se trata de brindarles el mercado de consumo (en especial las medicinas, la electrónica de materiales, insumos alimentarios y metalurgias, etc.)al capital internacional? La misma enfermería puede compaginar su práctica científica con la maestría de comadronas (en especial en los procesos prenatal y perinatal). Los chamanes pueden hibridarse en el espacio psicológico de la ciencia bajo ciertas medidas favoreciendo el consuelo mental del paciente. Lo mismo las propias plantas pueden favorecer ciertas dolencias si hubiera voluntad y compromiso político-científico bajo el escrutinio de los centros superiores de educación y ciencia. Sin embargo, para estas sociedades es más importante integrar a los niños a trabajar en vez de ser educados. Aquí se cumple el proemio de que la ciencia es una construcción humana y debe ser permanentemente actualizada. Debe ser investigadora, razonable e interrogativa. Pero sobre todo crítica. Debe desprenderse de todo lastre del medievalismo (en lo que respecta a teorías paralizantes y a la falta de innovación). La filosofía de la ciencia ha ayudado en la adquisición de destrezas y habilidades lógicas en el proceso de aprendizaje. De esta manera se entiende mejor el desenvolvimiento del ser humano en sus facetas sociales y culturales. Cada modelo pedagógico tiene sus ventajas porque presentan alternativas que el educador puede aplicar, dependiendo de las necesidades curriculares del momento. Lo relacionado a la epistemología se vincula directamente a los procesos de la teoría y las metodologías usadas como variables del conocimiento. La epistemología es una área crítica que nos permite estudiar el sujeto y su realidad. Su interacción y su complemento se relaciona con la conciencia, y en la estructura misma de la realidad. La epistemología nos enseña que el saber no es previo a lo real. Que es la intelección de ambas categorías las que nos sitúan en una unidad-contradictoria y dialéctica de apreciación del fenómeno. Ambos fenómenos están vinculados a la misma evolución humana y su desarrollo de la inteligencia misma.
La primera premisa de fondo es que la inteligencia es previa al conocimiento, y por lo tanto la Teoría de esta primera instancia es el fundamento del conocimiento y de la investigación y no al revés: la Teoría del Conocimiento.
Existen tres instancias para aproximarnos a comprender la epistemología. Hay que aceptar que el conocimiento es el fin de la investigación, pero que la inteligencia es el foco central de ese conocimiento.Lo primero que plantea la epistemología es la naturaleza, y lo que es la inteligencia; bajo otros subtemas: función y propósito de la inteligencia y su vínculo a lo emocional. Esto nos acerca a definir y unir el espacio de la metafísica y la Teoría del conocimiento al organizarse en un marco teórico y una metodología del conocimiento para adquirir nuevos y avanzados datos que apoyen la transformación de la realidad.
La instancia de la inteligencia es la atención y su enfoque directo al juicio. La segunda apertura es poder trazar un juicio sobre lo correcto e incorrecto (y poder aplicarlo). Otra motivación epistemológica es saber distinguir una ideología o teoría, y condicionar un juicio complejo sobre una investigación. Por lo tanto, se necesita un instrumental que relacione la reflexión, la crítica y el cuestionamiento. Esto dotará al investigador de un criterio de veracidad sobre los sujetos y la realidad. Este camino conducirá indiscutiblemente al uso de la ciencia real, como un instrumento en la creación de nuevas premisas para la investigación.
Notas
1.- Mario Bunge: La investigación científica/ Su estrategia y su filosofía, (Barcelona, Siglo Veintiuno editores),7.
2.- Ernst Jünger y Martin Heidegger: Acerca del nihilismo, (Barcelona, Paidos I. C. E./U. A. B. Pensamiento Contemporáneo 28, 1994), 88.
3.-Cf. A. Koiré: “Une expérience de mesure”, Études d’histoire de la pensée scientifique (Paris, PUF, 1966), y A. Galindo y Pascual P.: Mecánica cuántica, (Barcelona: Ed. Eudema, 1989), ISBN 84-7754-042-X
4.- Gaston Bachelard: El agua y los sueños, (México: Fondo de Cultura Económica , 1977), 53-54.
5.-Gilles Deleuze: Rizoma/Introducción (México, Ediciones Coyoacán, S. A. de C.V., 1994), 11.
6.- Henri Bergson: El pensamiento y lo moviente (Editorial Cactus, 2013).
7.- Gaston Bachelard: La poética del espacio (España: Fondo de Cultura Económica, 1998), 109.
Referencias bibliográficas
Fichant, Michael (2005). Sobre la historia de las ciencias (4a. ed.). Siglo XXI editores, S.A. México, D.F.
Bunge, Mario (2000). La investigación científica/Su estrategia y su filosofía (1a ed.) Siglo XXI editores, S.A. México, D.F.
Carnap, Rudolf (1036-1937). Testability and Meaning/Philosophy of Science. The Philosophy of Rudolf Carnap. The Library of Living Philosophers, edited by Paul Arthur Schilpp, 1963.
Hartnack, Justus (1972). Wittgenstein y la filosofía contemporánea. Traducción de Jacobo Muñoz, Barcelona, Ariel.
Larrosa, Bondia, J. (1990). “El discurso epistemológico en pedagogía. Primera caracterización”. En: Larrosa Bondia, J. Trabajo epistemológico y pedagogía. Barcelona: Promociones y publicaciones universitarias.
Meneses Díaz, G. (1997). “Epistemología y Pedagogía”. En: C. A. Hoyos Medina. Epistemología y Objeto pedagógico. ¿Es la pedagogía una ciencia? México: UNAM.
Zubiri, X. (1984). Inteligencia sentiente. Inteligencia y realidad. Madrid: Alianza Editorial.