Hacia dónde va la república dominicana arropada por la delincuencia

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Marcelo Peralta candidato 300Por: Marcelo Peralta.
En la República Dominicana se ha producido un incremento de los índices de la delincuencia juvenil. Esta vorágine destruye como el comején los cimientos de nuestra sociedad y todo el mundo es afectado. Desde el más humilde ciudadano o ciudadana está arropada por la delincuencia ante un Estado indolente.

El pueblo humilde y trabajador está desamparado.
Los ricos y pudientes, también.
Entonces: ¿Hacia dónde vamos?
Con delincuentes en las instituciones que deben proteger a la ciudadanía que es la que paga los impuestos y de ahí sacar los sueldos de estos forajidos.
El aumento de oportunidades delictivas relacionado con la sociedad postindustrial, el cambio del papel del Estado y de las pautas de socialización que muestran un declive de los controles sociales informales mantiene aterrorizada a la sociedad.
Un Estado que tiene hombre y mujeres devengando millones de pesos.
Una Policía donde la sociedad ya no confía en su accionar porque tiene una partida de delincuentes dentro y fuera quienes son protegidos por sectores poderosos para cometer sus ademanes y de ellos sacar sus «tajadas.
La delincuencia tiene su origen en unas precarias condiciones socio-familiares.
En la educación hay que tener en cuenta varios aspectos como es la prevención a través de una profilaxis familiar, el tratamiento individualizado del delincuente basado en la confianza y en el afecto y el sistema disciplinario de la prisión que debe respetar la dignidad y la intimidad del penado.
La violencia entre los seres humanos, se considera la agresividad como un instinto básico con poderosas raíces en el inconsciente individual y colectivo.
La agresividad es un componente innato que empuja al individuo a comportarse con un cierto grado de violencia no sólo contra sus semejantes, sino incluso contra sí mismo.
La educación debería tender a eliminar las formas agresivas de resolución de las tensiones que provocan las diferencias individuales y puede llevar a crear jóvenes delincuentes.
La inadaptación social y la delincuencia, principalmente de la juventud, es un problema social y científico-pedagógico que genera seria preocupación en nuestra sociedad actual.
Nuestra sociedad del bienestar social pregona constantemente la importancia de la educación, de la cultura y de los servicios sociales como claves en la prevención y tratamiento de la inadaptación y delincuencia.
La realidad en que viven los santiagueros parece revelar que esta preocupación sea puro cacareo o simulada preocupación del Gobierno, ya que la misma ha copado hasta los cimientos y estamentos estatales como la decenas de agentes policiales cancelados por robar, atracar, asaltar y asesinar a ciudadanos para despojarlos de lo poco que han podido obtener con el sudor de su frente.
En las variables psicológicas se habla de la inteligencia, la personalidad, variables cognitivas y conclusiones sobre las variables psicológicas.
Aunque hay autoridades que por sus principios tratan de controlar el auge de la rampante delincuencia, se determina que hasta que no saquen a los policías y militares corruptos la delincuencia estará en la palestra.
Dentro y fuera de las filas de la Policía se determinan sujetos donde se implican de manera directa un patrón conductual delictivo.
Este tipo de resultados justifican la necesidad de encontrar variables predictivas de implicación en carreras delictivas.
El tratamiento de los menores delincuentes ha estado atravesado por fases o períodos como sucedía hace algunos años que los menores delincuentes y violentos eran llevados al reformatorios para mejorar la disciplina y el trabajo que respondían a «defectos morales».
Hoy los delincuentes están armados y prestando servicios en instituciones que tienen como lema: Cuidar vidas y propiedades.
Eso es como poner la casa en manos de «LUTERO».

Este trabajo consiste en una búsqueda bibliográfica sobre la delincuencia juvenil.
La delincuencia la podemos definir como el conjunto de infracciones que se cometen en un tiempo y en un lugar dado.

Se distinguen las infracciones contra el Estado, contra las personas, contra los bienes y contra las costumbres.
Es bien sabido que la delincuencia es un fenómeno ligado a la vida social y no hay sociedad sin ella. Sin embargo, por la complicidad de algunos agentes policiales y militares la sociedad de Santiago y otras zonas del país viven en ascua.
De este modo, se han ligado policías activos y ex, al igual que militares y otros que han salido de los cuarteles a la delincuencia, lo que pone de manifiesto que los factores sociales, la carencia del medio familiar y escolar, unido al mal uso del tiempo libre, la densidad poblacional en los grandes centros urbanos, insuficiencia de los equipos socio-culturales que el pueblo viva en incertidumbre.
Se establece que los factores económicos incidente, el nivel de vida insuficiente, desempleo, falta de cualificación profesional.
Pero se unen los factores políticos, la crisis, falta de sentido cívico, los factores individuales los cuales resultan muy difíciles de categorizar.
La delincuencia caracteriza una conducta antisocial que expresa la inadaptación de un individuo a la sociedad.
Y se puede observarse en una multitud de estructuras mentales, de lo normal a lo patológico.
Este fenómeno es un síntoma de una perturbación profunda de la personalidad y que afecta directa a la sociedad.
Es esa perturbación profunda la que deberá privilegiar la reeducación social, la psicoterapia, el tratamiento farmacológico y a la vez, se deben tomar medidas institucionales individualizadas.
Cuando el delincuente es un adolescente o un niño, surge una perturbadora disonancia entre la gravedad de la violación del derecho y la idea que se tiene en general de la naturaleza del niño o del adolescente.
A los jóvenes se les concede un, por así decir, crédito de confianza, dando por supuesto que en ellos no podrán surgir impulsos delictivos, totalmente ajenos a su condición infantil o juvenil.
No es, pues, de extrañar que le delito cometido por un menor de edad nos afecte y nos conturbe de singular manera.

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