Doña Olga Mejía de Leclerc.

Por: Stephanie Estévez.

La profesora Olga Mejía nace en el seno de una familia abnegada en Dajabón, República Dominicana. Fruto de la unión matrimonial entre Teresa del Rosario y Juan Mejía, quienes procrearon 12 hijos, fue la primera de las hembras por lo que significó una gran bendición para toda la familia, luz de los ojos de su padre. Su madre se dedicó a enseñarle los quehaceres básicos del hogar. Así como pusieron su mayor empeño en educarla.

Nació el 6 de enero de 1946. Realizó sus estudios primarios en el colegio La Altagracia y los secundarios en el Eugenio Machado de su provincia natal. Pudo cursar el bachillerato en 3 años, en ese tiempo era permitido hacer el cuarto curso en verano y sus padres le habían pedido ser bachiller antes de casarse.

“Mis padres fueron los seres más grandioso que Dios me pudo dar” Expreso sin palabras.

“Fue una tarde de procesión dónde conocí al hombre a quien le entregué mi corazón desde ese día, un policía con quien llevó 52 años casada” El 2 de enero de 1965 a sus 18 años se casó con Hugo Leclerc, en la iglesia Nuestra Señora del Rosario, unión que dio vida a tres niñas biológicas y una adoptada A quién considera suya. Indicó: “Como si hubiera estado en mi vientre igual que las demás” Carmen, Teresa, Judith, Olga y Josefina.

Olga Mejía de Leclerc estudio licenciatura en educación mención filosofía y letras en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña. “Llevo 52 años viviendo en Sabaneta por lo que me considero sabanetera de corazón”.  Ha vivido en la lucha por el desarrollo de las provincias del noroeste y sus comunidades, defiende de manera incansablemente los derechos de los estudiantes.

 Con la piel erizada Doña Olga nos narra, “estar obligado a usar un zapato ortopédico por la mala práctica de un doctor en una de las cirugías a las que fue sometida, fruto del accidente automovilístico que sufrió el 18 de diciembre de 1993, cuando un conductor borracho impacto la guagua en la que se trasladaban desde Mao, junto a un grupo de profesores provenientes de la clausura del curso profesionalización de maestro”. Quedé en el pavimento bañado en sangre sin conocimiento y con tres fracturas en la pierna izquierda. Eso la obligó a permanecer en cama por más de 14 años.

En 1967 inició sus labores educativa en la escuela primaria de Santiago Rodríguez impartiendo primero y cuarto, más adelante por la falta de maestros especializado en filosofía y letras paso a impartir docencia en el liceo Librado Eugenio Belliard, ambas ubicada en el edificio que ocupa el ayuntamiento municipal de Sabaneta, instalación que fue ametrallada, provocando que su esposo fuera preso por no lanzar un tiro en contra del edificio.

En 1972 un grupo de persona incluida Sol Lucia Leroux y Ana Silvia Peralta, “iniciamos la lucha por la instalación de un centro de la Universidad Autónoma de Santo Domingo en Sabaneta, solicitud que fue aprobada”, Por su esfuerzo se realizó en la región el primer concurso de oposición, el mismo le costó su renuncia en 1985 como directora del liceo antes citado donde llevaba 5 años. Esto por oponerse aceptar el matiz político dado al concurso colocando una persona que no había ganado, por lo que fue considerado insubordinada por la anterior Secretaría del Estado de Educación. Al renunciar queda a cargo de la extensión de la UASD en la provincia, donde tenía un tiempo, convirtiéndose en la primera mujer en dirigir un Centro Universitario en el Noroeste.

Es una vocera empoderada e incansable de la exigencia y la lucha por la construcción de un centro de la UASD en Santiago Rodríguez. La defensora de los estudiantes, mostró preocupación por la situación que alberga en la actualidad la universidad a nivel nacional así como indicó, “Me siento indignada por el atropello a los derechos de los estudiantes y la delincuencia que arropa el país”.

Para la peleadora, cómo es considerada por muchos en la UASD Santiago Rodríguez la describen 3 frases: “amor a los estudiantes, lucha ardua y tesonera, y conquista no lograba de la más grande aspiración de mi vida”, expresó: “con esfuerzo y voluntad todos unidos debemos hacer eco para obtener este gran logro”

Doña Olga Mejía de Leclerc, mujer empoderada en la lucha por el desarrollo del noroeste.

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