El anón: la joya dulce que se desvanece en Las Caobas y la Línea Noroeste
Por: Juan Pablo Bourdierd.
Santiago Rodríguez, RD. El anón —una fruta de apariencia singular y sabor inolvidable— ha sido durante generaciones uno de los tesoros naturales más apreciados por comunidades rurales de la República Dominicana. Su presencia evoca tradiciones, sabores de infancia y vínculos comunitarios que hoy parecen estar en riesgo frente a la disminución acelerada de sus árboles.
Un fruto con historia y origen tropical
El anón proviene del árbol Annona squamosa, una especie tropical originaria de América que se ha extendido por el Caribe, Centroamérica y regiones cálidas de Asia. En República Dominicana ha encontrado un ambiente ideal para crecer, especialmente en suelos secos y zonas cálidas como Las Caobas y buena parte de la Línea Noroeste.
Su cáscara formada por escamas verdes y su pulpa blanca, cremosa y aromática lo convierten en un fruto fácilmente reconocible. En su estado óptimo, su piel cede suavemente al tacto y desprende un olor dulce típico de las anonáceas, familia que también incluye la guanábana y la chirimoya.
Un sabor que conquista recuerdos
El anón ofrece un sabor intenso, dulce y suave, con notas similares al azúcar de caña y ligeros toques florales. Su textura es cremosa y se deshace en la boca, razón por la cual suele consumirse fresco, a temperatura ambiente, para disfrutarlo en su máxima expresión.
Este fruto no solo alimenta; también genera memorias.
Cuando llegué como profesor a la comunidad de Las Caobas, los estudiantes y colegas lo presentaban con orgullo, como quien comparte un tesoro de la tierra. Aquellos primer días y años me saludaban bien temprano con varios anones en las manos, sin duda, jornadas de celebración. Saborearlo en medio del recreo o en la sombra del patio escolar era casi un ritual compartido o en la famosa oficina de La Chercha.

Esta semana, una amiga y excolega, Angela Cruz me sorprendió nuevamente con unas cuantas frutas de anones, recordándome que la generosidad campesina y el sabor auténtico de nuestras tierras siguen vivos… aunque amenazados.
Angela es un amor de mujer, al igual que su hermana gemela, Pedronila Cruz, son mujeres que se parecen a Anthony Santos, son incansable; saben hacer cualquier trabajo que haga un hombre, sin hambre, disponible ayudar sin nada a cambios.
Un tesoro en peligro: ¿por qué desaparecen los árboles de anón?
Pese a su valor cultural, nutricional y económico, el árbol de anón está desapareciendo de muchas comunidades rurales. En zonas donde antes abundaba, hoy solo quedan ejemplares dispersos, muchos de ellos enfermos, envejecidos o con baja producción.
Entre las causas más frecuentes se encuentran:
- Plagas y enfermedades fúngicas que atacan sus ramas y frutos.
- Falta de renovación de árboles, debido a que casi no se siembran nuevas plantas.
- Cambios en el uso del suelo agrícola, que sustituyen plantas frutales por cultivos más rentables económicamente.
- Sequías prolongadas, cada vez más frecuentes en el Noroeste.
- Escasa conciencia sobre su valor ecológico y cultural.
La combinación de estos factores está provocando que el anón pase de ser un fruto cotidiano a convertirse en una rareza local.
Un llamado a conservarlo
El anón no es solo una fruta deliciosa: es parte esencial de la identidad agrícola y cultural de comunidades como Las Caobas. Recuperar y preservar sus árboles implica:
- Programas comunitarios de siembra y reforestación.
- Capacitación en manejo de plagas y cuidado del árbol.
- Incentivos para que los agricultores mantengan esta especie ancestral.
- Integración del anón en proyectos escolares, tal como fue valorado durante años por estudiantes y docentes.
Salvaguardar el anón es salvaguardar memoria, tradición y un sabor que forma parte de lo que somos como región.
