Julio Cuevas FE
Julio Cuevas. (Foto: FE).
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Flor de Cactus: Una antología de la Cimarronía y la Diversidad

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Por: Julio Cuevas.

Ellos, los traficantes del poder, se han equivocado y  he aquí la más clara muestra: somos un ejército Cimarrón con voz de acero y látigo de bronce.

Toda antología remite a un escarceo textual y en ese proceso se origina una respuesta de exclusión. En este caso, la exclusión obliga al surgimiento de voces disidentes y esa disidencia, necesaria de por sí, nos sitúa en la creación de voces y poéticas opuestas, lo cual provoca una movilidad creativa en el contexto literario. Ahí reside la importancia de toda antología, en marcar la ausencia del otro, en base al criterio selectivo del antologador, quien, queriendo o sin querer, elige a sus contrarios.

Este estudio lo he dividido en tres vertientes: 1- La arquitectura del texto. 2-Criterios de selección y exclusión en una antología. 3-Una antología de la Cimarrronía y la Diversidad.

1-La arquitectura del Texto:

La arquitectura del texto de esta antología literaria de poetas del Sur está entramada a partir de la división territorial del espacio geográfico sureño, lo cual obliga a una mirada distinta y distintiva, por las características culturales e identitarias del Sur, el cual, si bien es cierto que también existe, como dijera Joan Manuel Serrat, su existir está enmarcado en los linderos de la exclusión estatal y la demagogia de los-as politiqueros-as.

El sujeto antologador, en este caso el poeta, narrador y crítico literario Gerardo Castillo, eligió iniciar afrontar esta «aventura», a sabiendas de las protestas y «cadenas humanas» que le  esperan allá afuera, en la orilla de los caminos.

Dice Gerardo Castillo que en esta antología «la idea que prima es la selección de autores que representan lo mejor de sus respectivas provincias, lo que admite la analogía entre la presente antología y las virtudes y asperezas del territorio que la atraviesa» (Castillo, G. p.23: 2015).

Esta antología poética del Sur dominicano, inicia por pedernales y allí se ubica en dos (2) voces (Lena Fernández y Confesor Rosario Gil). No voy a adentrarme en el análisis crítico del discurso poético de ninguno de los-as poetas seleccionados-as, hasta abarcar a San Cristóbal, con un total de diez (10) poetas, tocando el Sur de punta a punta y demostrando que este trópico ardiente de Sur adentro, es tierra de poetas. Lo que implica que  somos tierra de sabiduría, disidencia y rebeldía y que, por algo empezó por aquí, la independencia nacional.

Alrededor de ochenta poetas antologados-as, lo que expresa el poder intelectual y creativo de nuestro Sur. Esta antología  nos permite redescubrirnos, encontrarnos y reencontrarnos en nuestra propia otredad. Más que una antología, esta obra es un espejo discursivo de rebelión, ruptura y presencia, para que el ojo mágico estatal no siga miope ante este territorio de bonanzas, sacrificios y emancipación.

Desde la arquitectura textual de esta obra, al proyectar todos-as estos-as creadores-as, esta es la protesta más ardiente que hemos dado ante las iniquidades del poder, porque se le demuestra al mundo la fuente inagotable de discursividad abierta y desnuda contra el abandono, la abulia y el olvido.

He aquí una expresión creativa de nuestros más notables valores intelectuales, artísticos e imaginativos, para que el Estado, en sus huecas políticas de alcanfor y neoliberalismo brutal, entienda que no somos una cifra, un porcentaje agorismo en esta media isla.

Si cada poeta es expresión de su entorno y de su tiempo, entonces la poética de estos-as creadores-as antologados-as debe estar situada en la aridez, la bayahonda, la guazábara y el cactus, pero no, he aquí la manifestación exclamativa de que somos más que eso. Desde esta antología somos también reclamo, militancia, imaginación y utopía.

2-Criterios de selección y de exclusión

De entrada, el sujeto-autor  asume un discurso-blindaje. Se cuida de cualquier sentencia o acusación y justifica la aplicación de sus cánones subjetivos y personales.

En la mayoría de las antologías se le presenta al lector un amasijo de textos, sin ningún fundamento justificativo, sin embargo, en esta antología de poetas del Sur dominicano, lo primero que resalta es una especificidad, poetas del Sur dominicano, donde el autor de la antología acompaña a cada autor seleccionado con una nota  o comentario en relación a su visión poética. No deja al lector en el vacío, lo acompaña y le sirve de guía y de orientación en su travesía de descodificación o en su ritual de construcción y reconstrucción textual.

Se trata de una antología-puente, donde la exclusión es justificada por el autor, al poner como pretexto que «La selección abarca parte del siglo XIX, todo el siglo XX y algunos autores que se han iniciado en el presente siglo. No discrimina a quienes nunca publicaron un libro o a quienes aún no lo hacen, ni a quienes emigraron. Los autores de Santo Domingo no se incluyen porque a pesar de que la ciudad está en el litoral sur los dominicanos hemos asumido que ésta no admite punto cardinal alguno, aunque en realidad esa percepción nace del saber que Santo Domingo ha sido, por siglos, el centro cultural y económico de la Nación»(Castillo, G. Pp.23-24: 2015).

Ese criterio de centralizar el hecho cultural y económico ha sido resultado de políticas estatales tuertas, bizcas y natimuertas que, lo más que han hecho, ha sido reducir las dinámicas creativas provincianas.

Al iniciar por la las provincias cercanas a Haití, Gerardo Castillo, alerta que lo hizo porque cree firmemente que «el país nace en la frontera.» (Ibbis. p.24).

Al final de su introducción aclaratoria, el autor de esta antología nos dice que su objetivo básico «ha sido contribuir a la difusión de la poesía que se escribe en la región y fortalecer el interés y la vocación que puedan sentir los más jóvenes por la escritura y la cultura en general.» (Ibbis.p.27).

Considero que con la publicación de esta antología, subyace una consigna de alerta. Con ella se prende una luz roja parpadeante ante los ojos  y los espejos insulares y transinsulares, notificando que existimos, que respiramos y que pensamos. Negando que somos fantasmas que sólo adquieren vida en contiendas electorales.

Esta es una esencial antología-pancarta de visibilidad del Sur, tu Sur, mi Sur, nuestro Sur.

3-Una antología de la Cimarronía y la Diversidad:

He catalogado esta obra como una antología cimarrona y diversa. Me explico y les explico: Se trata de la selección de poetas que, en la mayoría de los casos, están revelados, sublevados o enfrentados a su tiempo, a su entorno y a los símbolos de poder establecidos. Es que son poetas del Sur.

¿Y qué es el Sur para el código gubernamental oficialista? Es exclusión, es abandono y es tragicomedia. Jajajaja! Ellos, los traficantes del poder, se han equivocado y  he aquí la más clara muestra: somos un ejército Cimarrón con voz de acero y látigo de bronce.

Esa antología tiene en sus más de 738 páginas, la más fehaciente y ferviente muestra de lo que somos, una zona poética en movimiento…Y en esa demarcación identitaria sureña, hay relámpagos, truenos y centellas, trillando laderas y horizontes resplandecientes.

Es esta una extensa y substancial antología de poetas cimarrones que recoge  variopintos discursos poéticos que se amotinan en la página en blanco y tildan y reprochan…Y acusan y sueñan y galopean y aman desaman.

Este texto ha sido mi más soberana excusa expresiva, para fijar mi mirada de poeta cimarrón a lo largo de una antología muy diferente a las demás, porque ella en sí misma es manifestación de disidencia y simbología enunciativa que aguarda por el enfrentamiento visual de lectores sin mordazas.

Fuente:

Flor Cactus Pr Gerardo 2
Flor de Cactus, del profesor Gerardo Castillo Javier.

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