FELIX FERMÍN TENÍA RAZÓN

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Por: Juan Miguel Pérez

Fuera de la simpatía que desde que tengo uso de razón siento por el equipo de las Águilas Cibaeñas, lo cual se ha transmitido a mis hijos, me presto a escribir estas líneas para desear que ojalá y que el torneo pase de manera exitosa y los fanáticos dominicanos puedan disfrutar a cabalidad de su mejor pasatiempo.

No hablo como aguilucho sino como analista, al igual que como lo hacen eficientemente BIENVENIDO ROJAS, FRANKLIN MIRABAL Y TOMÁS TRONCOSO, que siendo liceístas, se apartan de su simpatía y hacen comentarios muy elocuentes y ecuánimes y de los que confieso he aprendido mucho.

El desplome de las águilas se veía desde antes del Rou Robin del año pasado.  Es decir, desde la última etapa de la serie regular de la temporada 2008-2009 se notaba a un equipo cuyas figuras que tanto triunfo le habían dado ya estaban en decadencia.

Claro que la tapa al pomo de esa debacle se la puso el Round Robin en donde sólo ganaron 2 partidos.  Ahí fue que se produjo la explosión. Luichi Sánchez, gran aguilucho por cierto, asumió varias actitudes que le hicieron daño al equipo cuando en la transmisión de los partidos no sabía diferenciar entre su condición de cronista deportivo y accionista del equipo haciendo fuertes ataques a peloteros claves del equipo y eso trascendió negativamente a lo interno.  Los peloteros que eran víctimas del ataque se incomodaron y recibieron el apoyo de otros que se solidarizaron con ellos y el malestar se hizo más grande todavía cuando un hijo de ese señor que no tiene nada que buscar en un dogao se puso con uno de los peloteros.  Este hombre, en vez de corregir a su hijo se puso de parte de éste. Oigan eso.  Los hijos de George Stembrainer, dueño de los YANKIS en Grandes Ligas ni los ejecutivos del equipo, para poner un ejemplo, no se atreven a acercarse al dogao del equipo.

Félix Fermín se sentía irrespetado por jugadores y presionado por la directiva. No era fácil a Fermín imponer el orden cuando muchos peloteros fueron jugadores contemporáneos suyos y por ende había exceso de confianza.  Pregúntenle a José Oferman con el equipo de Licey.

Sale Fermín del equipo y cuando firma con los Gigantes da unas declaraciones que a la directiva aguilucha y a los fanáticos le caen mal, pero que eran la pura verdad. A este equipo, para volver a ser competitivo le restan al menos 2 años para que los jugadores jóvenes cojan el debido nivel porque ya los veteranos no podían. Eso fue lo que dijo el ahora manager de los Gigantes quien tiene toda la razón.

Las águilas deben seguir ese proceso de renovación y los resultados podrán esperarse quizás más pronto de lo previsto. Hay muchos jugadores jóvenes con condiciones a los que debe dársele paso en vez de estar todavía con un Luis Polonia que debió de retirarse.  Es el caso de José Lima y Julián Tavárez.  Ya no pueden más y que no me vengan el año que viene con Mendy López quien este año no jugó dizque porque estaba lesionado.  Ese también llegó hasta lo último.

Finalmente, y ahora sí pensando como aguilucho y darle a los fanáticos de las águilas un pequeño consuelo que tal vez a mí mismo me sirva y que quizás le dé risa a los liceístas, cosa esa si lo hacen es común porque el que gana es el que goza y LICEY a mi juicio con ese trabuco de quipo debe ser campeón, les digo que las últimas dos veces en las que las Águilas Cibaeñas han quedado fuera de la clasificación, al año siguiente han sido campeones.

Veamos que en la temporada 1984-85 no clasificaron y al año siguiente ganaron el campeonato, y en la estación 1992-93 fueron campeones después que en el torneo anterior, es decir, 1991-92, que dicho sea de paso fue la última vez que ganó el Escogido,  quedaron fuera de la clasificación.

Para saber si lo mismo pasará hay que esperar hasta el año que viene.  Descansemos en paz aguiluchitos.

¿Y tú, que opinas?

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