FASE III – conclusión del análisis de la muerte de José Martí versiones y discrepancias de Máximo Gómez

Por Sergio H. Lantígua
Con este cabildo ético, y desinteresado, damos peroración a nuestras incursiones pendencieras, cuya riada biográfica, emanase de un libro del escritor cubano (hoy fenecido) Florencio García-Cisneros, donde de una forma irrespetuosa, endilgara pronombres derogativos ignotos hasta ahora en la crónica del generalísimo, el que hidalgamente, fuese uno de los más destacados y aguerridos combatientes de las guerras libertadoras en las maniguas cubanas, junto al apóstol José Martí.
Como el remanente del libro escrutado, se trata de cartas intercambiadas entre los protagonistas de esas proezas libertarias, las que tomarían un tiempo y espacio exhaustivo, y extenso, les traemos a vuestro escrutinio jurisperito, el último pasaje que he considerado de interés analítico a manera de sinopsis conclusivo de ésta inquiriente, exenta de relevancia histórica modificante.
Y cito del texto: Epílogo…En esta antología hemos presentado a los protagonistas principales del drama que se desarrolló en Dos ríos el 19 de mayo de 1895. Los que escribieron después de la muerte de José Martí, que no estuvieron in situ, (asumo que en el lugar del hecho), no tuvieron una versión real de los hechos acaecidos en esa fecha. Ni tampoco la oportunidad de consultar documentos tan importantes como el Diario de Cabo Haitiano a Dos Ríos, texto en el que Martí narra, con extremada precaución, el comportamiento de Máximo Gómez en ese recorrido de su Vía Crucis hasta su muerte. Este importante documento como escrito antes, lo mantuvo Máximo Gómez oculto con sus papeles y Diario de campaña, y no fue hecho público hasta 1941.
Luego fueron apareciendo las cartas de Martí y del propio Gómez, en las que este último usa frases de verdadero insulto al patriota cubano. Estas cartas al parecer, no habían sido consultadas ni siquiera por el primer biógrafo del libertador, Jorge Mañach, para su Martí, El Apóstol, que, desde la primera edición de Espasa Calpe en 1933 hasta la fecha, ha tenido muchas reimpresiones.
Hay que realizar profundas y detenidas comparaciones ente las versiones que aquí se presentan: las de Máximo Gómez y las de Ximénez de Sandoval. Las de Gómez, siempre francamente diferentes las unas a las otras, además de mostrar el tono de despotismo habitual en él. Las de Ximél. Las de Ximénez de Sandoval ofrecen, además del acucioso detalle, ese respeto demostrado en sus cartas y narraciones de los hechos ocurridos en Dos Ríos y la admiración y el elogio para el patriota cubano.
Las versiones de José Miró Argenter y las de Juan Masó Parra, ambos actores en el drama, son de auto-proclamado protagonismo. El primero, Miró Argenter, parcial a favor de Máximo Gómez y el otro, Masó Parra, su enemigo y rival en las luchas políticas-militares de la última insurrección cubana, ofrecen datos, algunos desconocidos para serios investigadores, que pueden provocar, por demás, algunas dudas al estudioso de este drama patriótico.
Sin mencionar sus nombres, hemos desechado a los biógrafos de Máximo Gómez, porque son puros apologistas. Libros bonitos, ficciones, siempre con el mismo «agradecimiento mal entendido». Olvidando la humana presencia del soldado ambicioso de gloria que fue Gómez, que, más de una vez, traicionó las guerras de Cuba por su independencia y campeón por los campos de Cuba como un verdadero dictador.
Lo que aconteció en Dos Ríos es del interés público, no solo de los cubanos, sino de españoles e hispanoamericanos, pués la muerte de Martí, deja a Máximo Gómez libre del más prestigioso de sus opositores para llevar a cabo su política oculta: propiciar la intervención militar de Estados Unidos en la contienda hispano-cubana.
Algo que Martí, no habría perrmitido jamás. Así lo dejó escrito un día antes de su sacrificada muerte. Leamos este fragmento de su última voluntad que es reafirmación de su firme ideal de libertad y soberanía para Cuba:
Campamento de Dos Ríos, 18 de mayo de 1895.
Sr. Manuel Mercado, mi hermano queridísimo: Ya puedo escribir, ya puedo decirle con qué ternura y agradecimiento y respeto lo quiero, y a esa casa que es mía, y mi orgullo y obligación; ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber – puesto que lo entiendo y tengo ánimos con qué realizarlo – de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. (…). José Martí.
Hasta aquí llega nuestra equánime y lacónica recaudación cronóloga en la manufactura de estas narrativas que deben ser de público conocimiento, porque en nada metamorfosean nuestra acequia historológica .
«A mar revuelto ganancia de pescadores». Aforismo, ya de todos conocido. Un adagio, cuya explicitud, muy bien pudiésemos manipularle, como barómetro medidor de nuestra inmerecida promoción popularista, quizás por haber recibido sarcásticas amenazas, insinuaciones indoctas de negociar el contexto, vejaciones personales vulgarejas; todos éstos resentimientos gratuitos, como si yo, hubiese sido, un extraño inmiscuído o embuído a la fuerza en el ámbito gentilicio, y no un parido en el mismo vecindario de nuestra hermosa y bravía tierra sabanetera, cuna de la restauración, de guerrilleros espartanos e inmortales, y hombres de proba prosapia intelectual.
Qué paradójica es la vida! A mí, que me fué cercenado el cordón umbilical en sabaneta; cuyo único delito fué o ha sido, el haberme extirpado la rémora de la costra realenga que remolcara mi indigencia, teniendo que ausentarme a temprana edad en procura de mejor vida en otros horizontes, y quien ha desembolsado lo escasamente vendimiado por mi oruga poética – lo hecho y lo vigente – a nombre de la extrañada patria chiquita, creyendo que con la desprendida observancia le enaltecía, y que por demás, contribuía con mi óbolo filantrópico a su romancesca historia.
Y cual ha sido mi recaudo en cambio? Parigual a la discriminante y malagradecida impugnación del historiador cubano (QEPD). Un trato abyecto, desdeñante, alérgico y muy discrepante al claudicado y complaciente que se le proporciona a todo aquél que naufragase en las playas del litoral. Es esa, la manera hospitalaria, conque acoge mi gente a sus hijos desperdigados?
Es indubitable para este humilde servidor, que de haber nacido en otro pueblo que no hubiese sido sabaneta, las lisonjas inmerecidas, hubiesen llovido como granizos en tempestades primaverales, despojadoras de incipientes flores a las matas de mango antes de que estas se quajasen en apetitosos frutos.
Pero lo que verdaderamente, no se me perdona – y vuelvo a recalcarlo – es que: «A un hijo de Machepa (criollismo todavía no ensartado al léxico), se le pueda permitir igualdad de clase, ni mucho menos descollar por encima de la burguesía jerárquica-literaria ya apuntalada en el respingoso acervo de la comuna en Santiago Rodriguez sin antes crucificarlo, cuál Mártir del Gólgota.
Paráfrasis del distinguido amigo con quién tenemos el honor de coincidir – no de equipararnos – en el quehacer de la bohemia versista; el despuntante diputado-ingeniero-poeta Papo Fernádez, quién muy enterado, suministrara la siguiente informativa a nuestra pretérita asignación del incomparable postumista, Don Domingo Moreno Jiménez: «A don Domingo, la burguesía de literatos, imperante en aquel entonces en las Bellas letras, no le reconoció, ni le endosó, el abolengo artístico mereciente por andar siempre con los bolsillos del saco repleto de chicharrones».
Entonces es lógico que les haga la siguiente interrogativa: «Y a mí porqué se me menosprecia»? Será porque ando con los bolsillos atisbados de verbos incomprensibles, producto de incansables horas debajo de una lámpara, volteando páginas a la izquierda (cita de mi querido amigo Papanín) con un diccionario proletario, accesible a todos sin deferencia de clases?
Deseo que quede tácito o sobreentendido, que: éstas analogías inofensivas, no tienen o tuvieron, la ocultista intención de cambiar sucesos en la historia, ya enterrados en el camposanto de sus anales, sino dar a conocer, la otra cara de la moneda: la imperfección del personaje. Motivo de las opiniones derogativas en el contexto auscultado.
El soslayo de la faceta negativa del enigmático personaje, omitidos detalles del servilismo histórico; confabulados, exponen una soledosa imagen inmaculada de héroe perfecto, exonerada de contradicciones, concevido con la idea de auparla ante el populacho misceláneo absorvente; y que neglige, que como ser humano – así lo exhorta el autor – por ende, es imperfecto; lo que enaltece mucho más todavía, la ya, aureola centuriana de nuestro protagonista ante el patriotero veredicto de la historia.
Ahora antes de despedirnos con un abrazo fraterno, queremos desearles a todos, indiscriminadamente, que pasen junto a sus seres queridos y amigos:
UNAS FELICES PASCUAS Y UN PRÓSPERO AÑO NUEVO!!!