Escarbando infatigable en la búsqueda de mi propia identidad

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Sergio Lantigua colaborador 2013
Por Sergio H. Lantígua

El ámbito enclaustrado, desfavorable a veces antagónico, y la deficiente contribución ética e intelectual, por la omitida reciprocidad con otros congéneres que pudiesen de alguna manera colaborar en la quijotada de este utopista objetivo; nos hace pausar y cogitar, si de verdad vale la pena, la inversión asignada a este periplo extenuativo en vez de usufructuar esos mismos intervalos o despabiladuras en otras aptitudes, que talvez, pudiesen endilgarnos, derivados más lucrativos.

Es por ende, que éste rapsoda advenedizo, en la gestación y progresión geométrica de mis prosas, enfatiza de una forma absoluta, el establecer la disparidad entre literatura métrica y sus compromisos con la a veces renuente, no permisible, consonancia ritmica, que solo enclaustra la creación carente de predominios y linderos individualistas que caracterizaron nuestro entroito en éste fascinante menester.

 

Empero, y a pesar de la abrupta perspectiva a rebasar, he persistido en el empeño, utilizando siempre, los recursos lingüístico-estilístico-vanguardistas idóneos con la exceptuación de algunas trabazónes gramaticales, que no denigren su estética, sino, que le endilguen una simetría atrayente a lo creado.

 

Mi esotérico objetivo sería, caracterizar su autonomía, otorgándoles una proyección absolutista, influenciada por un grumo de pensamientos al albur, y el rejuego de las palabras, más una metáfora que no sea aquiescente al cotejo con peculiaridades hermanadas, sino que saneara el litigio entre un cuasi surrealismo subversivo y una evolución distinguidora que al final le reservase un nimio sitial dentro del entorno bucólico.

 

El arte, decreta herméticas comarcas, una marginalidad que solo habrá de ser justipreciada axiomáticamente, no por su pluralista tradicionalidad, pero sí por su indiscriminante universalismo, debidamente registrado, bajo una rúbrica de autoría.

 

Es veleidosa la musa del poeta, a veces subordinada, otras insumisa, parangón a una frágil barca, navegando a la deriva, susceptible al mecimiento de las olas y los vientos alisios sin un determinado puerto donde irse a varar; un parto patético de lo quimérico y una aspirante infatigable a la venia del aficionado inquisidor.

 

Sus gestaciones son apólogos privilegiados, alentados por los latidos de su corazón, atizados con su aliento donde las tempestades, y las primaveras, serían sus penas y alegrías, y los altibajos el resultado de su estado anímico en el instante de la sublime concepción.

 

UN POEMA INCOHERENTE

Posa sus alas la mariposa en la florida amapola como aderezo a su colorido

En la bonancible charca se zambulle una rana asustando al abstraido reflejo

Un intervalo de pasión ora urgido se retrasa para besar a la retrechera luna

Sobre la rama de un ciruelo solitario se posa una tórtola en tardes de otoño

De un cerezo florecido emergen versos tempraneros restregandose las pupilas

Cuando el canto de las bulliciosas cigarras concluye el silencio se despabila

Se torna cristalina el agua del rio dejando chorrear la turbulenta corriente

El puente colgante se aferra ansioso a las lianas trepadoras del selvoso monte

La primavera trae consigo el ufano trinar de las aves y el verdegal del cultivo

En medio del hastío y sin ningún incentivo solitario canta el jilguero optimista

El moriviví y la vida debieran ser aliados así uno se muere y después resucita

Aunque sabido el sendero mi perspicacia merodea por páramos errabundos

Apático el tiempo habrá de borrar estos pensamientos del polvoriento camino

Porque el tiempo lo borra todo o por lo menos los hecha en el saco del olvido

 

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