Entornos escolares en República Dominicana enfrentan desorden y débil supervisión estatal
Por: Juan Pablo Bourdierd.
Santo Domingo, RD. — A pesar de las regulaciones vigentes que buscan garantizar espacios seguros alrededor de los centros educativos, en distintos puntos del país persisten prácticas y actividades que contravienen la ley sin una intervención efectiva de las autoridades.
Entornos escolares RD bajo riesgo por débil supervisión estatal
Un recorrido por zonas escolares del Gran Santo Domingo evidencia una realidad preocupante: negocios prohibidos, condiciones insalubres y situaciones de riesgo conviven a escasa distancia de aulas donde estudian miles de niños y adolescentes.
Apuestas y juegos de azar cerca de escuelas
La normativa dominicana establece límites claros sobre la ubicación de bancas de lotería y apuestas deportivas. Sin embargo, en la práctica, estos negocios operan a pocos metros de centros educativos, exhibiendo publicidad llamativa y atrayendo la atención de menores.
Expertos advierten que la cercanía de este tipo de establecimientos puede influir negativamente en estudiantes, al exponerlos de forma temprana a dinámicas de juego que pueden derivar en conductas adictivas o afectar su desarrollo emocional.
En sectores como Los Mina y Los Mameyes, se han identificado centros educativos con bancas instaladas justo al frente, una situación que contradice las disposiciones oficiales sobre distancias mínimas.
Representantes del sector han denunciado en múltiples ocasiones la falta de control, señalando que, pese a las regulaciones existentes, la proliferación de estos negocios continúa sin mayores consecuencias.
Riesgos por estaciones de combustible y plantas de gas
Otro factor de preocupación es la cercanía de infraestructuras potencialmente peligrosas, como estaciones de expendio de combustibles y plantas de gas licuado.
Las disposiciones técnicas establecen distancias específicas para este tipo de instalaciones, debido al riesgo que representan en caso de incendios o explosiones. No obstante, se han identificado casos donde estas medidas no se cumplen.
En Villa Duarte, por ejemplo, una planta de gas opera frente a un centro educativo, lo que genera inquietud entre residentes y personal docente ante un eventual accidente.
Vulnerabilidad social en los alrededores
Además de los comercios y estructuras, también se observan problemáticas sociales que inciden en la seguridad del entorno escolar. Personas en situación de calle permanecen en áreas cercanas a algunos planteles, utilizando estos espacios como refugio.
Directivos escolares han manifestado preocupación por esta situación, indicando que algunos de estos individuos presentan conductas impredecibles o consumen sustancias ilícitas, lo que podría representar un riesgo para la comunidad estudiantil.
Basura y condiciones insalubres
La acumulación de desechos sólidos es otro elemento recurrente en las inmediaciones de ciertos centros educativos. Montones de basura, malos olores y presencia de plagas forman parte del panorama en algunas zonas.
Las normas de salud establecen que los entornos escolares deben mantenerse en condiciones adecuadas de higiene, precisamente para evitar enfermedades y garantizar un ambiente propicio para el aprendizaje. Sin embargo, la falta de gestión efectiva de residuos contradice estos lineamientos.
Falta de respuesta sostenida
Aunque estas situaciones han sido denunciadas en diversas ocasiones, la percepción general es que las acciones correctivas no han sido suficientes ni sostenidas en el tiempo.
La coexistencia de estos factores en los alrededores de las escuelas plantea interrogantes sobre la eficacia de la supervisión estatal y la aplicación de las normativas diseñadas para proteger a la población estudiantil.
Fuente:
Con informacion de Diario Libre y el periodista Ricardo de la Cruz



