En Navidad, misericordia quiero, no mas sacrificio

👁️ Visitas: ...

Lo de HOY
Por: Pascual Ortíz

Como quisiera uno cambiar el mundo, la sociedad, de tantas situaciones que la han convertido en un infierno, en un camino a la deshumanización, al fracaso de la humanidad. Siente uno la limitación, la agonía de ver como se usan las personas y los recursos naturales para aumentar la apetencia de poder, de dinero, de sexo, de consumo, de un grupito que cada día se acorrala en su propia prisión de lujuria.

«La Navidad suele ser una fiesta ruidosa: nos vendría bien un poco de silencio, para oír la voz del Amor.» Papa Francisco.

Navidad, es un tiempo de conversión, acogida y alegría al lado del pesebre. Es un tiempo para vivir la misericordia de Dios. Evaluar lo que no nos permite vivir en familia, en comunidad, la evidencia concreta de amor, perdón, solidaridad liberadora, que se experimenta. Al vivir la misericordia de Jesús, que es esencialmente, prepararnos para el nacimiento del niño Jesús.

La sociedad a vividos una historia de intenciones para buscar cambio reales. Pero, los diálogos y acuerdos están por montones. Los compromisos se repiten, se reafirman. Las fechas tope para el cumplimientos de esos acuerdos y compromisos se postergan, se renuevan, se alargan, se acomodan, se re-programan. Así anda el mundo, acordando, pero incumpliendo, engañando, justificándose. Todo, meno el cumplir con lo que pueda dignificar la vida y recuperar los recursos naturales.

Lo aprendido no ha servido para mucho. Porque si la humanidad vive su existencia como tragedia, si el ser humano no puede realizarse y vivir con dignidad.

De que avance es que hablamos? Que navidad celebraremos?

«Está llegando la Navidad y todo se llenará de luces, árboles y belenes. Pero todo será falso porque el mundo continuará haciendo guerras. Todo esto es una farsa. El mundo no ha comprendido el camino de la paz. El mundo entero está en guerra», dijo el sumo pontífice durante la misa matutina en la capilla de la residencia de Santa Marta, en el Vaticano.

La misericordia de Dios, nos hace ver la realidad, juzgarla y nos mueve a vivir con intensidad comunitaria. No es posible entonces, que delante esas situaciones nos sintamos realizados, indiferentes, tranquilo, moralmente estable, humanamente identificado, acomodado sin preocuparnos?

Acaso te siente fuera de esa realidad? Cree que nada tiene que ver, con lo que sucede en la sociedad? Se puede tener una fe, de espalda a esa realidad deshumanizada?

Les confieso que a veces se siente desfallecer, tentado a irse a un lugar de paz e donde se pueda vivir como Dios manda, en armonía con la naturaleza. Porque parece que todo seguirá igual, que esto no hay quien lo cambie. Que en este mundo se debe de vivir y no preguntar, ni cambiar nada…

Pero la misericordia de Dios puede más que la realidad, esa misericordia se impone ante la injusticia y la muerte. Creo que el Dios de la misericordia, sigue dando respuestas, a lo que no tenemos respuesta humana. Que en esas pequeñas acciones por la vida, se hará realidad lo que Dios nos ha prometido.

Los sacrificios sociales ya son insoportable. El grupo que dirige el mundo, han convertido a la mayoría de las personas en esclava del trabajo, mientras ellos se benefician de ese trabajo. El consumo desenfrenado, de ese pequeño grupo, mientras que la mayoría que trabaja se ve limitada a consumir lo desechos, que dejan esos pocos. A Dios lo han convertido en almohada, para los sueños de los creyentes, sin limite ético, ni moral.

Es que lo importante, para quienes dirigen el mundo hoy, es que las personas, luchen por ser el primero, los demás que sigan debajo, cargando, sirviendo, estudiando y trabajando para que todo continúe igual.

La clase empresarial, política, bancaria, religiosa, hacen simulacro de cambio, se promete a sabiendas que no se va a cumplir; que importa si eso garantiza llegar al poder, al cuerpo de una mujer. A dirigir una empresa, a administrar los recursos del estado, a tener un título universitario, a un empleo. A mandar a otro, a servir de canal para que se multiplique sus riquezas.

El estilo de vida que se promueve hoy, desde una elite irresponsable. Es la principal consecuencia de muerte a destiempo de miles de seres humanos y especies naturales. El sufrimiento, la mentira, la corrupción, la injusticia, el aborto, la infidelidad, el divorcio, el uso de drogas indiscriminada, el robo, la indiferencia, el abandono de los hijos/as, el alcoholismo, la sexualidad sin límite de especie, humana o animal y otras desorden más. Esa elite, son: líderes políticos, religiosos, empresariales, dirigentes sociales, comerciantes, comunicadores, militares, profesores y profesionales de todas especialidades.

El fin no es mejorar la calidad de vida, de trabajo, la calidad de la producción, ni es contribuir con una comunicación horizontal, ni pagar lo justo, más bien el fin es, explotar al ser humano, hasta convertirlo en un sumiso empleado y consumidor. En un esclavo de su consumo y trabajo. Todo esto se realiza con violencia. Sin importar que esto cause muerte y mutilación permanente en los valores familiares y moral de la sociedad.

El Papa Francisco nos da las claves para vivir en este tiempo de navidad, la misericordia de Dios. Para que nosotros vivamos esa misericordia, familiar, social, política, empresarial, y comunidad de fe. Vamos a compartir con ustedes tres (3) números de la BULA DE CONVOCACIÓN, al año de la misericordia

Misericordiae Vultus
BULA DE CONVOCACIÓN
DEL JUBILEO EXTRAORDINARIO
DE LA MISERICORDIAFRANCISCO
OBISPO DE ROMA

“Queremos vivir este Año Jubilar a la luz de la palabra del Señor: Misericordiosos como el Padre. El evangelista refiere la enseñanza de Jesús: « Sed misericordiosos, como el Padre vuestro es misericordioso » (Lc 6,36). Es un programa de vida tan comprometedor como rico de alegría y de paz. El imperativo de Jesús se dirige a cuantos escuchan su voz (cfr Lc 6,27). Para ser capaces de misericordia, entonces, debemos en primer lugar colocarnos a la escucha de la Palabra de Dios. Esto significa recuperar el valor del silencio para meditar la Palabra que se nos dirige. De este modo es posible contemplar la misericordia de Dios y asumirla como propio estilo de vida.” 13

“La misericordia posee un valor que sobrepasa los confines de la Iglesia. Ella nos relaciona con el judaísmo y el islam, que la consideran uno de los atributos más calificativos de Dios. Israel primero que todo recibió esta revelación, que permanece en la historia como el comienzo de una riqueza inconmensurable de ofrecer a la entera humanidad. Como hemos visto, las páginas del Antiguo Testamento están entretejidas de misericordia porque narran las obras que el Señor ha realizado en favor de su pueblo en los momentos más difíciles de su historia. El islam, por su parte, entre los nombres que le atribuye al Creador está el de Misericordioso y Clemente. Esta invocación aparece con frecuencia en los labios de los fieles musulmanes, que se sienten acompañados y sostenidos por la misericordia en su cotidiana debilidad. También ellos creen que nadie puede limitar la misericordia divina porque sus puertas están siempre abiertas.

Este Año Jubilar vivido en la misericordia pueda favorecer el encuentro con estas religiones y con las otras nobles tradiciones religiosas; nos haga más abiertos al diálogo para conocernos y comprendernos mejor; elimine toda forma de cerrazón y desprecio, y aleje cualquier forma de violencia y de discriminación.” 21

“Un Año Santo extraordinario, entonces, para vivir en la vida de cada día la misericordia que desde siempre el Padre dispensa hacia nosotros. En este Jubileo dejémonos sorprender por Dios. Él nunca se cansa de destrabar la puerta de su corazón para repetir que nos ama y quiere compartir con nosotros su vida. La Iglesia siente la urgencia de anunciar la misericordia de Dios. Su vida es auténtica y creíble cuando con convicción hace de la misericordia su anuncio. Ella sabe que la primera tarea, sobre todo en un momento como el nuestro, lleno de grandes esperanzas y fuertes contradicciones, es la de introducir a todos en el misterio de la misericordia de Dios, contemplando el rostro de Cristo. La Iglesia está llamada a ser el primer testigo veraz de la misericordia, profesándola y viviéndola como el centro de la Revelación de Jesucristo. Desde el corazón de la Trinidad, desde la intimidad más profunda del misterio de Dios, brota y corre sin parar el gran río de la misericordia. Esta fuente nunca podrá agotarse, sin importar cuántos sean los que a ella se acerquen. Cada vez que alguien tendrá necesidad podrá venir a ella, porque la misericordia de Dios no tiene fin. Es tan insondable la profundidad del misterio que encierra, tan inagotable la riqueza que de ella proviene.

En este Año Jubilar la Iglesia se convierta en el eco de la Palabra de Dios que resuena fuerte y decidida como palabra y gesto de perdón, de soporte, de ayuda, de amor. Nunca se canse de ofrecer misericordia y sea siempre paciente en el confortar y perdonar. La Iglesia se haga voz de cada hombre y mujer y repita con confianza y sin descanso: « Acuérdate, Señor, de tu misericordia y de tu amor; que son eternos » (Sal 25,6).” 25 bit.ly/1My6qQ4

El año de la misericordia empezó el 8 de diciembre del 2015, este coincide con los cincuenta años del Concilio Vaticano II. Termina el 20 de noviembre del 2016, con la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo.

“Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6, 36).

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *