Elegía a la muerte de mi madre III

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Ricardo Gonzalez SimonPor: el Arquitecto y Escritor Ricardo González Quiñones
Con amor y orgullo a Doña Ángela Quiñones Castellanos de González. A tres años de tu partida a la presencia del Señor, un 16 de septiembre del 2009.

Hoy, madre mía, después de salpicarme en llantos, he querido escribir algunas estrofas «escalenas», austeras, cargadas de melancolía, de sufrimiento y de dolor.

Raro verdad Mamá, porque siempre me viste escribiendo sonetos con rimas consonantes.

Siento tu voz, oigo tus consejos, tu bendición en cada mañana que Dios me permite erigirme con el alba. A veces confundo tu voz con el susurro de una brisa matinal, con el canto alegre de un ruiseñor o el movimiento leve del ocaso.

Después de tu partida Mamá, ya los atardeceres rojos joviales que nos deleitaban tanto en los inviernos sabaneteros perdieron la esencia. Tu ausencia me hizo perder la alegría, la espera, la calma austera que me caracterizaba en el pasado reciente.

Te fuiste viva Mamá, cuando en ese triste otoño del 2009, el Señor tocó tu alma para colocarla donde posan las madres buenas, dignas y santas.

Solo apaciguan mis desesperados lamentos, la firmeza de saber que moras en un lugar privilegiado, donde la equidad, la paz, la armonía, el discernimiento y el amor a Dios, es uno.

MAMA
No me acostumbro a creer que te fuiste,
dejándome triste, cual herida punzante,
me atormento como un viento de levante
y lloro a diario al saber que partiste.

Sabes del honor que siento, me pariste,
me dormiste en tus brazos acurrucantes,
me alimentaste de tus pechos lactantes
y los bríos para vivir, me los diste.

Tu presencia me fue robada un equinoccio de otoño,
me quedé solo, triste, cual seco retoño,
cuando marchaste entre nubes de algodones blancos.

Cada día espero con fe y con bondad,
tú presencia, tú bendición y tú amor Mamá,
a la espera y en la esquina de un triste banco.

«Cubramos con flores, la tumba sencilla, de madres que moran en la eternidad…..

Trozo del Himno a las Madres fallecidas.

Hasta pronto, Dios querrá
Ricardo González Quiñones
Sabanetero

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5 comentarios

  1. Que triste y que tiernos versos. La verdad llegan al alma.
    Paz a los restos de esa noble dama. Podrias creer que a esa senora nunca la vi? y vivi 11 largos anos en SR. Ella era el prototipo de laS mujerer serias de esa epoca que no salian de su p

  2. Muy hermoso, triste por demás, y más aún, cuando el ente que evocamos por medio de este melancólico y poético modo es una madre. Conocí y compartí muchos breves momentos con Doña Ángela y, no hay sutileza ni exquisitez presente en la faz de

  3. Hola RICARDO Me alegra leer estos versos que recuerda a tu MADRE,permiteme decirte que eso te engrandeces y te hace noble al mismo tiempo ah una madre no se olvida nunca porque es el ser que mas se une a una(o) y eso nos apega mas y mas a nuestra mad

  4. Distinguido amigo por conocer Ricardo: Solo el que tenga a su progenitora soterrada puede remembrarle con la vehemente espontaneidad expresada a travez de tu contristado élego. Eso evidencia el verismo de tus sentimientos, la cuantía de tu talen

  5. Buenos días Sr. Ricardo: Por casualidad lei este escrito comporta sus sentimientos, tus tristezas mi madre murio el 17 de septiembre del 2012 de verdad uno pierde la alegría se le muere una parte de uno no hay palabras que te permitan resignarte

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