El día en que la poesía toco a mi puerta
Por: Sergio H. Lantígua
Vía Pennsylvania, USA. Si alguien – en el intermedio de su lucidez – se preguntase quién soy, quiero decirle que no existo, que soy un bardo voluntariamente expatriado, no riberiego, un poetastro plebeyo, habitador en principados álgidos y embarcados en una improvisada ausencia.
Que soy como una anécdota fabulesca que el tiempo y la distancia, mantienen engrillado en sus lúgubres mazmorras, impasibles al discurrir del tiempo y que mi desvinculación se marchó en el imperceptible desplazamiento de una morbosa ráfaga de viento alado, auspiciador de mi éxodo, porque nunca podría ser lo que quise…Un poeta mereciente de ser mencionado.
EL DIA EN QUE LA POESIA TOCO A MI PUERTA
La poesía se arrimó a mi puerta sumisa casi desnuda
Toda desvalida carente de vivencias sin malevolencia
Como pusilánime llovizna acarreando gotas novedosas
Parangonada con el aljófar tempranero de una mañana
Arribó aquel día deseosa de quedarse en mis sueños
Rozagante y diáfana batiendo sus alas de albo Pegaso
Sedimentando sus cigotos de amor en mi lúbrico nidal
Entre los adormilados rincones de mi aquiescencia
Subsidiando mis apetencias de crear amorosos versos
Con el adolescente candor de pupilas en puerilidad
La poesía llegó a mí como la mujer que idolatraba
Que tierna en mi ente se adentrara para edulcorar
Hasta sus últimos días las odas gestantes de mi musa
EL DIA EN QUE LA POESIA TOCO A MI PUERTA – ERROR TIPOGRAFICO: Léase: y embarcado en una improvisada ausencia.