Donde nos lleva Putin

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Por: Dr. Juan Martínez Luque

Putin. Ese hombre frio, calculador, consciente de su poder e inteligencia. Ese hombre que quiere restablecer una nueva Unión Soviética parecida a la de Stalin, unificar el antiguo imperio con la precisión de un reloj suizo.

El imperialismo soviético empieza a manifestar enorme voluntad de aparecer de nuevo, bajo otra forma pero con más decisión y orden.

Una objetividad manifiesta me hace pensar en esa idea escondida que Putin guarda de forma secreta para dar golpe a golpe, paso a paso, la última estocada que nos confirme en una nueva unificación, su voluptuoso concepto de imperializar la Rusia rebelde que él mismo está construyendo, resultado de todas sus intervenciones y la posición de Rusia en los conflictos actuales.

¿Acaso no ha empezado ya con la península de Crimea, con Sira, con Ucrania del este; incluso en su propio país donde ha eliminado, poco a poco, todos aquellos opositores para encontrar camino libre hacia su ambicioso proyecto?

Si nos referimos a la historia, en 1937, Stalin utiliza el mismo sistema para monopolizar el poder y tomar decisiones que nadie se atreve a rechazar, pero no porque están en desacuerdo con él, sino simplemente porque él considera que es necesario que todos los que le rodean tenga la misma visión de la cohesión, reforzando su tesis de una Rusia aún más grande que fue.

Todos aquellos países que recuperaron la independencia de Moscú, violados por el poder y por la maquinaria soviética, están en peligro, Creo que tanto la Checoslovaquia invadida por Breznev, como la ocupación de Varsovia o cooperación con la antigua Rumania, Bulgaria, o países bálticos, eran planes que solo intentaban hacer de la Unión Soviética, el país del miedo, del terror, de la obediencia obligatoria. Por esa razón tanto los gulags como todos los otros campos de concentración, eran métodos de gran alivio para Stalin.

Hoy Putin continúa con la misma línea oscura de Stalin. Su forma extraña de eliminar «los enemigos del pueblo» en el interior del partido. La repartición de poderes y ministerios que él mismo se encarga de controlar dirigiéndolos de forma absoluta, la propaganda que mueve día a día a través de toda la maquinaria que ha desarrollado desde su ascensión al poder, dan muestras suficientes para demostrar su ambición política y territorial.

Aquellos que se oponen a su trazado político, desaparecen de sus cargos y de sus funciones. En su haber, en su agenda solo una expansión sin límites para recuperar lo perdido es la permanente obsesión de este hombre que solo razona con la recuperación del legado de los zares.

El sistema de Putin es la «colocación de cada miembro fuerte en el interior de las democracias populares a fin de asegurar su subordinación», escribió recientemente Svetlana Aliexevich. Esta su política interna, y en el plan exterior, su creciente implicación en Siria, y los lazos con todos aquellos países que gravitan alrededor y que podrían tener una relativa importancia estratégica, ya están totalmente controlados; el caso se Vietnam den Norte, Irán, Irak, Siria, Ucrania, la complicada región del Caucaso.etc.

Rusia trabaja arduamente para recuperar la posición de potencia global, tanto política como militarmente. Es decir aquella que ocupó durante la Guerra Fría y que Putin quiere de nuevo alcanzar al precio que sea.

No es normal que el coste de la intervención de Rusia en Siria, que se calcula alrededor de 4 millones de euros diarios, no sea un freno intervencionista de ese país tan afectado por el precio del petróleo, donde sus habitantes empeoran sus condiciones de salud por falta de medicamentos. Es el caso de los diabéticos que apenas pueden obtener medicinas desde que la Unión Europea eliminó acuerdos comerciales con Rusia, después de la intervención brutal en Crimea y en el Este de Ucrania.

Putin ahora quiere convencer a Turquía, para dominar completamente su entrada a través del Bósforo y de esa forma tener el terreno libre con la intencionalidad de entrar de pleno en el Mediterráneo con su poderosa flota naval.

Algo debería inquietarnos, porque las maniobras ya no son una simple suposición. Están ahí, al alcance de cualquier analista, y poco a poco toman forma y ocupan espacio, cada vez más seguro.

No es pues de extrañar que Rusia provoque inestabilidad y conflictos en las regiones donde quiere ser dominadora. Estamos pues a las puertas de una tercera crisis mundial, económica, política e incluso estratégica en cuanto a la determinación de nuevas fronteras.

¿Y tú, que opinas?

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