Dominicana y Haití

Por Ambiorix Popoteur Zapata
No son Cuba y Puerto Rico de un pájaro las dos alas como escribiera la escritora Puertorriqueña Lola Rodríguez de Tio, sino República Dominicana y Haití, pueblos que estarán unidos por siempre más que por las alas por un ombligo terrenal que no podrá separarlos jamás.
En algunos círculos de amigos en los que el tema haitiano ha aflorado como punto de discusión, he expuesto mi posición de que no entendía el cambio dado en la constitución del 2010 al tema de la nacionalidad en el caso de los extranjeros, principalmente de los haitianos.
Decía yo, que la culpa era del entonces presidente Leonel Fernández, porque la constitución aprobada fue hecha a su semejanza en todos los aspectos, es una constitución exactamente como él quiso que fuera. El Ius Solis o derecho del suelo que reconocía la constitución anterior le permitía ser dominicanos a los nacidos en nuestro territorio, por ello la nación dominicana desde todos sus estamentos de decisión y poder le dieron ese trato y la documentación necesaria para serlo. Al aprobarse la nueva constitución esta dispone en su artículo18 de que todos los que tuvieran esa condición se consideraban ya dominicanos, de ahí que nace este gran problema que enfrentamos hoy y que nos ha traído un gran descredito internacional. Aunque somos soberanos como nación de definir las políticas de migración, que necesita el país.
El error viene, porque no se definieron las reglas para determinar bajo que condición nuestro país quería tener a los haitianos en nuestro territorio, una vez votada la constitución nueva.
La situación de la migración haitiana al país fue creada por el Estado Dominicano, quien por décadas los trajo y los sigue trayendo a trabajar, décadas en las que no se hizo nada al respecto en cuanto a definir una política para tenerlos aquí, me refiero a documentarlos, registrarlos o controlarlos de alguna manera. Ahora se pretende que el problema sea corregido de golpe y porrazo con una sentencia que no se basta a sí misma, de lo contrario no hubiera creado esta amarga situación.
Dominicanos y haitianos, nos necesitamos mutuamente, los haitianos necesitan y hacen el trabajo que los dominicanos dejamos de hacer hace mucho o si no pregúntele a un empresario de los sectores agrícolas o de la construcción, o al mismo Gobierno Nacional. Los dominicanos los necesitamos para exportar la producción nacional y los artículos que importamos y que Haití no tiene capacidad de hacer, es nuestro segundo socio comercial y primero del caribe, y debe serlo por muchos años más, debido al atraso económico que presenta la nación vecina.
Esta situación debe resolverse de la mejor manera posible para ambas naciones y nosotros que tenemos los recursos debemos marcar el camino a seguir, solo falta la voluntad y la definición de un buen plan a ejecutar.
Me pregunto, Qué pasará después que se registren y regularicen los más de trece mil haitianos nacidos aquí? cifras solo para la JCE, y que aparentemente son dominicanos al decir de muchos, que no son el real problema, comparados con más de un millón de nacionales haitianos que no tienen documentación de ningún tipo y consumen un gran porcentaje del presupuesto nacional, diseminados en toda la geografía dominicana, haciendo los más diversos tipos de trabajos. No deberíamos los dominicanos concentrarnos en documentar y controlar a esos haitianos para sacarlos de la economía informal y cobrarles impuestos, seguridad social y demás contribuciones.
Esta no es hora de dividirnos entre nacionalistas ni traidores, sino de hacer conciencia del problema migratorio y sacar provecho del problema.
En el caribe somos la mayor economía y debimos hace mucho tiempo de ser los lideres suplidores de bienes y servicios de todas estas islas del caribe, y perdimos la oportunidad por no tener un plan definido, el mercado haitiano no podemos darnos el lujo de perderlo, porque no tenemos la facilidad de exportación a otros lugares, de modo que se impone la cordura y la ordenada regularización de estos extranjeros en el país.
Demostremos el amor que le tenemos a nuestra patria proponiendo soluciones que nos ayuden a mejorar y no a dividir.