Desarrollo Humano, Social y Espiritual en tiempos de Pandemia
“Uno tendría que amar también las desdichas, los fracasos, las soledades.
Es como el material para el poeta sin el cual él no podría componer.»
Jorge Luis Borges.
POR: EMILSEN TOVAR LOSADA. Psicóloga Social y Comunitaria Reside en Colombia.
Las crisis deben ser tomadas como escuela de Aprendizaje y Herramienta de Crecimiento, puesto que está etapa ayuda a fortalecer el autoestima, creando una barrera contra el temor y todas las emociones que hacen que un individuo colapse.
A continuación, y gracias a la colaboración especial de la Psicóloga Social y Comunitaria Emilsen Tovar Losada se expone en este primero de dos artículos su aporte profesional para la Sociedad.
1.- La inesperada y sorpresiva experiencia de una pandemia se instaló de la nada, impactando la cotidianidad, deteniendo todo lo que teníamos y que no valoramos.
Para niños, jóvenes y adultos, ha sido complejo ya que el encierro ocurre entre elementos negativos como el miedo, la ansiedad, la incertidumbre, carceleros de la «libertad» desestimada.
Desde la óptica de la psicología positiva es urgente establecer herramientas psicológicas para desarrollar y potencializar habilidades que nos permitan generar relaciones empáticas, teniendo en cuenta los siguientes aspectos:
Organizar rutinas, logrando que el quehacer diario sea equitativo, ameno y estable.
Se pueden idear concursos para que quien atienda mejor sus labores en materia de cumplimiento encuentre motivación.
Las actividades en el hogar pueden ser atendidas como actividades que usualmente desarrollan las empresas u organizaciones económicas.
Si nos fijamos bien, la figura de autoridad en la familia podría denominarse gerencia y así sucesivamente se podría tomar la organización de la familia para determinar las actividades a realizar y de la misma manera se puede utilizar el mismo método para corregir, retroalimentar, mejorar y edificar mejores estrategias de convivencia familiar.
La planificación de actividades mediante el consenso.
Si bien es cierto corresponde a los padres o a los cuidadores de los menores la responsabilidad de crear estas actividades, es importante que a través del consenso se pueda planificar actividades de recreación tanto individual como grupal.
Tenga en cuenta que la funcionalidad de estas actividades es el bienestar y ocupar la mente para sacarla del foco de atención de la negatividad.
Se elegirá lecturas, deporte, cine, arte, música entre otras muy útiles actividades para mantenerse dinámico durante esta situación de encierro.
Sin embargo, los adultos responsables de los hijos o menores se verán confrontados ante la demanda emocional de los más pequeños, especialmente de los adolescentes. Es ahí precisamente donde se constituye el reto y donde con obligatoria responsabilidad podemos construir valores y principios desde el amor, comprensión y acción.
Desde luego, esto requiere de dedicación y tiempo, de eficaces técnicas de comunicación, de escucha activa, para conocer las emociones de los niños y jóvenes y proceder a atenderlas desde su tratamiento.
La necesidad del otro.
Ya no hay más tiempo, es urgente reconocer que se necesita del otro que no soy yo, para que la vida sea completa.
El catastrófico «yo soy», «yo puedo» y el tan mencionado «mí» «mi carro», «mi casa», «mi empleo», «mi familia», «mis hijos»… todo considerado y autoproclamado como algo «exclusivo mío», no existe.
Esta crisis de encierro nos obliga a cambiar la percepción del concepto mío o suyo.
Dependemos siempre de las actividades que realizan los demás para sobrevivir. NO somos nada sin medicinas, sin alimentos, sin un techo, sin la protección… etc.
NO somos solo nosotros, somos los demás, somos el mismo universo y para que todo funcione en los acordes de la armonía es necesario la concepción que somos parte del todo.
El tiempo compartido, bien aprovechado a través del diálogo, de las expresiones respetuosas y amorosas, es oportunidad de sabiduría y de conocimiento propio.
Esta situación pandémica ha obligado a que permanezcamos unidos a nivel de la familia y de la comunidad.
El fortalecimiento de los vínculos, para lograrlo es de vital importancia el manejo de las emociones.
Saber comprenderlas, gestionarlas y encontrar técnicas y aplicarlas como un buen ejercicio para el alma.
El resultado es sonreír, disfrutar y ser feliz. Lo que genera antídotos para atender la fragilidad del sistema inmunológico en momentos de crisis.
Emilsen Tovar Losada – Psicóloga Social y Comunitaria.
Colombia.
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