DECRÉPITO, SENIL, BABOSO Y SINVERGÜENZA

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Por: Robert Núñez.

La falta de valores en una sociedad se puede medir por las acciones de los hombres de cada una de las generaciones que se van sucediendo. Si observamos la conducta de los hombres que hoy están en la tercera edad, podríamos conocer las razones de los desaciertos y los traumas que han sufridos nuestros países en las últimas décadas.

Las sociedades crean caciques, persona que en una colectividad o grupo despliega un poder abusivo, que ejerce excesiva influencia en asuntos políticos, estimulando la perdida de valores y carcomiendo los principios familiares para sacar provecho personal y político, al crear falsos valores que facilitan su ascensión pública y les permite conseguir recursos para mantenerse con ciertos privilegios el resto de sus días.

Estos viejos, sin querer denigrar a los que sí pueden exhibir una vida honorable, suelen comportarse como si estuvieran viviendo aquellos años en los que podían hacer lo que les diera la gana, y encuentran, aunque usted no lo crea, hombres y mujeres sin criterio ni personalidad que les hacen el juego a muchas de sus ridiculeces, propias de su decrepitud, que no les permite percibir que no tienen edad ni condiciones para lo que hacen. Es lamentable que familiares y hasta amigos de estas personas que por su avanzada edad se puede advertir decadencia física, no los controlen antes de que se conviertan en el hazme reír de su entorno y en la vergüenza de sus descendientes.

Hay un término para describir a estos personajes, BABOSOS, pues no tienen edad ni condiciones para lo que hacen, dicen o intentan, según la Real Academia de la Lengua. Son personas sin escrúpulos, que dieron un palo en la vida, económico y/o sentimental, y engreídos se creen que fue el fruto de sus virtudes y no de las condiciones especiales que se dan es sociedades donde se han perdidos los valores esenciales de moralidad.

Pero como sinvergüenzas al fin, que han cometidos actos ilegales en provecho propio, o incurrieron en inmoralidades, no se puede esperar otra cosa en la vejez de éstos depravados: Más sinvergüencería, que es lo mismo que más desfachatez y más falta de vergüenza.

Fuente: http://otrocriterio.blogspot.com/

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