Randolfo Ariostto Jimenez escrito Mao 2
Randolfo Ariostto Jiménez - Presidente de la Filial Valverde de la Asociación de Escritores y Periodistas Dominicanos y del Círculo de Escritores de Valverde.

De que puyalejos pulla lejos, pulla lejos

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(A propósito del libro Puyalejos y otros relatos del poeta Pedro Espinal).

Por: Randolfo Ariostto Jiménez.

Mao, Valverde, RD. La literatura del país se ha visto enriquecida en las últimas décadas con una andanada de nuevas voces que sorprende. La poesía, delimitada por lo general al poema y la pintura, pero incidente en el cuento y la novela, muestra vehemente de dicha aseveración. La Línea Noroeste no queda rezagada en este fluir de la literatura, en modo especial Valverde, Santiago Rodríguez y Montecristi, donde textos poéticos tanto en verso como narrativos acompañan propuestas de otras índoles como el ensayo histórico y el literario, sin dejar de notar las revistas, prolijas en el rescate de voces que de otra forma vagarían dispersas por ahí, ajenas al experticio de los amantes del bel escribir. En esta oportunidad traigo a flor de mangas el libro Puyalejos y otros relatos, del poeta Pedro Espinal, y quiero acentuar que siempre he creído que el buen narrador debe traer lo necesario de poeta entre marras.

Volviendo a las nuevas voces a las que aludimos en el párrafo inicial, Pedro Espinal representa uno de esos fenómenos que parecen haber nacido con voz propia, a quienes no les cuesta sacrificio liberar el duende en la jaula de la palabra. Toda palabra es un cofre donde sólo debe perecer el silencio, la voz es un martirio para la mudez del corazón, de manera que el destino del prosista/poeta es liberar el canto en la palabra y dotar de poesía el silencio.

¿Qué debe exhibir una voz para presumir de particularidad/de personería singular?; me atrevo a sugerir el instinto de desarraigo, visto como una pretensión de soltar la atadura respecto a un estilo antes estatuido, pero para que ello ocurra se debe tener conciencia de tal abandono, como ej.: “La masajista del cosón” (pág. 19-22), donde una narrativa en apariencia bucólica, si se quiere criollista, descanta en un monólogo cuasi interior, donde conciencia y palabra hablada confluyen con naturalidad de lenguaje y ritmo expresivo proverbial con ribetes existencialistas y las dosis necesarias de ironía y sarcasmo.

Pero trae La Voz, así con mayúscula, sobre la espalda esa reciedumbre de sol y rocío, donde calor, esplendor y frescura, seducen al espectador de la palabra, elementos que atiborran las páginas de Puyalejos…tales los casos de amor virtual. (P. 23), Esos tacones en la acera (P.101); ¿El sastre o el candidato? (P.113), Bengy le espantó la soledad (P. 108) y otros del cofre.

Existe en La Voz eso de soledad que se espanta en la comparación, y que si bien trae el lastre de milenios cargados de voces literarias, se sabe única, incapaz de residir en otras voces, y en este caso, el intimismo grave y armonioso con que Pedro Espinal desenmaraña cada una de las historias, muestra tal particularidad que roza con acierto el templo encumbrado de los que lanzas sus significantes a esos horizontes donde solo el eco de su propia voz los alcanza.

Puyalejos y otros relatos bien merece que el lector se acerque a él por cuenta propia para conocer sus historias, por eso no me adentro en temáticas y giros de trama, pero de su calidad, necesidad de existir y aporte a las letras del noroeste y el país dominicano, creo dejar constancia en mi humilde observación.

Como preludio a mi acotación final, percibo un naturalismo incisivo, gracias a una obsesión por trascribir la intencionalidad de los personajes y el cuidado detalle de sus caracterizaciones, lo que sumado al aire criollista de ciertos temas, y la marcada cadencia anecdótica, recrea un escenario no sólo de acertado costumbrismo, sino de clarividencia propia del narrador deleitado en su haber, el agudo retratista, el forense extasiado en los detalles o el Miguel Ángel obseso en la perspectiva. Abro cita: “El charlista era un técnico costarricense, de mediana estatura, vestía pantalón crema, camisa negra de mangas cortas, y zapatos negros, era la sobriedad en contraste con la roja vestimenta y la euforia de los organizadores” (P. 96), cierro cita.

Otros detalles tenientes a la ilación temática, el pulso emotivo, el control acucioso de la intriga, el deseo de introducir al espectador/lector en la psicología de los personajes, convierten a Puyalejos…, en una obra de referencia para las futuras generaciones dentro del panorama literario del país, enhorabuena, de que Puyalejos pulla lejos, pulla lejos…

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