cronoejercicio ejercicio
Ni madrugar ni entrenar tarde: Foto: SabanetaSR
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Ni madrugar ni entrenar tarde: la ciencia apunta a que el mejor momento para hacer ejercicio depende de tu reloj biológico

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El concepto de “cronoejercicio” gana terreno y sugiere que adaptar la actividad física al ritmo interno del cuerpo mejora los resultados en salud

Por: Juan Pablo Bourdierd.

Cronoejercicio ejercicio es el enfoque científico que explica que la mejor hora para entrenar depende del reloj biológico de cada persona, cambiando la idea tradicional de que existe un horario universal para hacer actividad física.

Cronoejercicio ejercicio: cuándo entrenar según tu reloj biológico

Lejos de fórmulas universales, especialistas en cronobiología sostienen que el momento óptimo para entrenar está determinado por el cronotipo, es decir, la predisposición natural de una persona a rendir mejor en determinadas horas del día.

El auge del “cronoejercicio”

Esta perspectiva ha dado origen a una nueva línea de estudio conocida como cronoejercicio, que analiza cómo el horario de la actividad física influye en el metabolismo, el rendimiento y la salud cardiovascular. El concepto de cronoejercicio ejercicio ha ganado relevancia en estudios recientes sobre salud y rendimiento físico.

Un estudio publicado en la revista Open Heart aportó datos relevantes al respecto. La investigación, liderada por un equipo de la Universidad de Lahore, evaluó a un grupo de adultos con hábitos sedentarios y factores de riesgo como hipertensión y diabetes.

Un experimento con resultados claros

Durante varias semanas, los participantes siguieron rutinas de ejercicio moderado, principalmente caminatas, pero con una diferencia clave: algunos lo hicieron en el horario que mejor se ajustaba a su ritmo biológico, mientras que otros entrenaron en momentos desalineados con su cronotipo.

Los resultados mostraron que, aunque todos los participantes mejoraron su estado de salud al incorporar actividad física, aquellos que entrenaron en sincronía con su reloj interno obtuvieron beneficios significativamente mayores.

Entre los hallazgos más destacados, se observó una reducción más pronunciada en la presión arterial en el grupo que respetó su ritmo natural, lo que refuerza la idea de que no solo importa cuánto se entrena, sino cuándo se hace.

El papel del reloj interno

El funcionamiento del cuerpo humano está regulado por los ritmos circadianos, coordinados por estructuras del cerebro como el núcleo supraquiasmático, encargado de sincronizar procesos hormonales y metabólicos a lo largo del día.

A nivel celular, genes como BMAL1 y CLOCK actúan como reguladores internos que influyen en funciones clave como la recuperación muscular, la energía disponible y la respuesta al esfuerzo físico.

Cuando el ejercicio se realiza en un momento alineado con estos ritmos, el cuerpo responde de forma más eficiente, potenciando los beneficios del entrenamiento.

Más allá del rendimiento físico

Los efectos positivos no se limitan al plano físico. Investigaciones recientes de la Universidad de Harvard han vinculado la actividad física con mejoras en la salud mental, incluyendo una reducción del estrés y un impacto positivo en personas con síntomas depresivos.

Esto sugiere que sincronizar el ejercicio con el reloj biológico no solo optimiza el rendimiento, sino que también puede contribuir a un mayor bienestar general.

Adiós al mito de madrugar para rendir

Durante años, la cultura de la productividad ha promovido la idea de que levantarse temprano es sinónimo de disciplina y éxito. Sin embargo, la ciencia empieza a desmontar este paradigma, señalando que no todos los cuerpos responden igual a las primeras horas del día.

En este contexto, respetar el cronotipo —ya sea matutino o vespertino— se convierte en una estrategia más efectiva que imponer rutinas que no se ajustan a la biología individual.

Cómo identificar tu mejor horario

Aunque muchas personas reconocen intuitivamente cuándo tienen más energía, existen herramientas y cuestionarios diseñados para identificar el cronotipo con mayor precisión.

Este conocimiento puede ser clave para diseñar rutinas de ejercicio más efectivas, sostenibles y adaptadas a las necesidades reales de cada persona.

Fuente:

Con información de Xataka / periodista José A. Lizana

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