Como sufre mi país

¿Y cuando despertó?
Peso Dominicano El viejo DuartePor: Marcelo Peralta
Al Gobierno del Partido de la Liberación Dominicana se le ha bautizado como «el campeón del derroche».

Es risible y dramático la decisión del Gobierno de crear impuestos para, supuesto, destinarlo al 4% del Producto Interno Bruto a mejorar la educación en el país.

Es un gobierno que no admite que comete errores, porque se creen que lo saben todo.
Se echamos un vistazo a lo dicho por el gobierno del presidente Leonel Fernández quien parece, como dicen muchos que se ha vuelto adicto a la manipulación de la opinión pública.

En principio que se exigía al Estado el 4% del PIB para educación, el propio Leonel Fernández lo criticó y se burló del país entero.

Pero, ahora parece que despertó y se ha convencido de lo importante que resulta el 4% para la educación, cuando lo calificó como un «falso debate» como lo dijo en una visita que hizo a Santiago.

El día 23 de noviembre de 2010, el jefe de Estado en Santiago donde se habló y dijo: «Este tema me parece un falso debate, en términos propagandístico me parece bien, me parece hasta inteligente de quienes reclaman el 4% pero es un falso debate».

Esta postura del gobernante fue en la intervención en un acto de la Asociación de Industriales de la Región Norte-AIREN.

En esa ocasión el presidente Fernández deslegitimó la lucha por el 4% afirmando textualmente: «Yo diría, ojalá no tuviéramos un 4%, sino un 8% del PIB para la educación, pero este tema no se trata del volumen de inversión sino de la calidad de la inversión».

Nueva vez, en su discurso del pasado 27 de febrero ante la Asamblea Nacional, Fernández reiteró sus opiniones contrarias al reclamo de una mayor inversión.

Cuasi la mitad de su discurso la dedicó a «desmontar», con aires y tono de irrebatible sapiencia, los argumentos favorables al 4%; del PIB a mejorar la educación.

El gobernante en esa ocasión apeló a ejemplos variopintos y citó las opiniones de especialistas en materia educativa y se apoyó en el informe hecho por Jacques Attali para el gobierno francés, y de paso, silenció el elaborado para el país que es particularmente crítico con la mala calidad de la educación.

En la ocasión, tras la cita prolija de todos los logros de su gobierno en materia educativa, el presidente Fernández dijo lo siguiente: «No obstante lo anterior, estamos conscientes de la necesidad de mejorar los estándares de calidad de la educación en nuestro país.

En consonancia con lo que había rechazado al 4% el Primer Mandatario de la Nación y ante la Asamblea dijo: «Sabemos que no podrá haber desarrollo nacional sin la debida formación de capital humano».
«Tenemos que seguir dignificando la condición de nuestros docentes».
«Tenemos que reforzar los programas de capacitación y actualización de nuestros maestros y maestras».
«Tenemos que lograr la plena integración de las familias al desarrollo escolar».
«Debemos cultivar en nuestros alumnos las destrezas y habilidades requeridas para este mundo exigente y competitivo del siglo XXI».
«Debemos continuar ampliando y modernizando nuestra infraestructura escolar».
«Debemos continuar integrando las modernas tecnologías a nuestros planteles escolares».
«Debemos, en fin, promover una formación integral, científica, humanística y en valores, en base a las más efectivas corrientes pedagógicas internacionales».
«Pero esto tiene que realizarse en el marco de un plan racional, coherente e incluyente, de mediano y largo plazo, no en forma abrupta, el cual debe ser fruto de un pacto entre los distintos sectores de la vida nacional».

Sin embargo, el gobierno y el propio Presidente Leonel Fernández se opusieron al 4% porque no había dinero y dispuso un plan de austeridad.

Pero, ese plan de austeridad fue falso, porque a los pocos días el Poder Ejecutivo nombró decenas de funcionarios, entre ellos embajadores, cónsules, vicecónsules, viceministros de Migración, subdirectores del Proyecto la Cruz de Manzanillo con sede en Elías Piña.

Basado en ese «plan de austeridad», el Poder Ejecutivo sometió al Congreso Nacional varios préstamos en euros y dólares para el Metro de la Capital, los viajes al exterior del Presidente Leonel Fernández no se han detenidos y los bonos soberanos que tanto le criticaron al pasado gobierno del PRD e Hipólito Mejía siguen su agitado curso.

Ahora para el supuesto 4% a la educación hubo que aplicar impuestos a las bancas de apuestas y los sistemas de televisivos por cable.

¡Oh!
¿Y cuando despertó?
¿Y entonces?
Que siga la fiesta

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