Como niño en patronales
Vivencias que dejan moralejas
POR: DILMARYS CUELLO – Educadora. Reside en Santiago Rodríguez.
Hace unos meses mi familia y Yo decidimos cumplir un sueño. Desde que tengo uso de memoria mi difunto padre planificó llevarnos a conocer Barahona, su tierra, sus playas y sus orígenes. Con orgullo acuñó la frase: “los Barahoneros, son cuatriboliao y minosos” él tenía toda clase de argumentos para convertir esta frase en una teoría casi probada.
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Nos fuimos “carretereando”. Divertido el viaje. Teníamos planificadas casi todas las paradas y yo las sabía, pero no tomé en cuenta que me llevarían a las patronales de Las Guázaras, uno de los 11 Distritos municipales que tiene la provincia Barahona. ¡Nos fuimos para las patronales! No muy a gusto por el escenario que estaba, como en todo decidí verle el “lado amable” y tratar de adentrarme a conocer una actividad cultural, observar el comportamiento de la gente y por supuesto el accionar de sus políticos, pude ver casi todo y de todo me pude hacer un juicio de valor, discutible desde varios puntos de vistas.
Les quiero contar por qué el título de esta vivencia: un niño se nos acerca, lava una botella -usada- de cerveza, era una pequeña, en la misma llave, cercana de donde estábamos sentados y trata de llenarla de agua de la llave, se aleja del grupo y “como todo un adulto” comienza a caminar y a darse tragos de su “cerveza”. Al igual que ustedes, me asombré bastante y pensé toda clase de cosas. La botella esta usada, ¿la uso él o alguien cercano a él? Lavar la botella con el agua de una “pluma” dispuesta en un lugar público, ¿en realidad la limpió del uso de una boca extraña? ¿Por qué ese niño que apenas podía tener 11 o 12 años, siente la necesidad de sostener una pequeña en la mano? ¿Ese niño siente que debe ser aceptado y considera que tomar agua en una botella verde, le va a dar acceso al grupo social donde él quiere llegar? Hay muchas personas que son como el niño de las patronales de Las Guázaras.
Sí, hay mucha gente como niño en patronales. Vivida esta experiencia y muy cercana, me doy cuenta de que hay adultos buscando ser aceptados y son capaces de hacer y decir cualquier cosa, solo para “poder adentrarse en las patronales”. Eso para mi es muy preocupante.
Al parecer a muchos y muchas les gusta montarse en la “ola” del momento. Buscan su botellita, porque la mayoría la tienen. Son capaces de echarle agua, de la llave publica y tomársela solo para “agradarle” a la mayoría. Tener la posibilidad de tomar un parasito solo por la ingesta sabe de Dios de cuantas cosas en esa botellita, para caminar y adentrarse al gentío. Quién le puso un retro a ese niño, quién le está poniendo un reto a muchas personas que se ven casi obligadas a hacer cualquier cosa para que lo acepten y reciban y aplaudan y admiren… ¡cuidado, cuidado con eso!
Es de prestarle mucha atención a las dos situaciones; increíblemente un niño finge tomar cerveza, por una razón que desconozco pero que a la vez y al generarme más dudas, es más alarmante y por supuesto el otro hecho quienes quieren ser como el “niño de las patronales”. Esos adultos que adulan, critican, se burlan y hasta son capaces de denigrar a otras personas que tal vez no la conocen, no la han tratado y que mucho menos tienen base para hacer lo que hacen, no son más que ese niño que es capaz de tomar agua de la calle, con la única intención de agenciarse los aplausos o consentimiento de otros, a veces la “mayoría”.
Debemos cuidar la niñez de nuestro país y la del mundo que esté a nuestro alcance. Debemos cuidar el niño interior que tenemos todos. Ese capaz de ser feliz con tan poco pero que a la vez es susceptible al ver algunas cosas que nunca ha tenido y es muy posible que se “le llenen los ojos”.
La Biblia dice y yo lo creo: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9).


