¿Perdió el cine la batalla contra Netflix o cambió el público?
Netflix sigue creciendo en ingresos y horas de visualización, mientras la taquilla mundial todavía no recupera completamente los niveles anteriores a la pandemia. Sin embargo, el cine muestra señales claras de recuperación y las redes sociales, videojuegos y contenidos digitales están cambiando una batalla que ya no enfrenta solamente a las salas y al streaming.
Por: Redacción SabanetaSR
Durante décadas, el debate cine vs Netflix ni siquiera existía: ir al cine era una de las principales formas de entretenimiento fuera del hogar. Una película esperada significaba comprar entradas, hacer fila, ocupar una butaca y compartir durante dos horas una pantalla gigantesca con decenas o cientos de desconocidos.
Hoy esa misma persona puede quedarse en casa, encender Netflix, elegir entre miles de producciones y detener la película cuando quiera. Pero también puede pasar una hora desplazándose por TikTok, mirar videos en YouTube, jugar en línea o consumir una serie completa durante un fin de semana.
Cine vs Netflix: cómo cambiaron los hábitos del público
Por eso, preguntarse si el cine perdió la batalla contra Netflix quizás simplifica demasiado una transformación mucho mayor. Los datos indican que el streaming ganó terreno considerable frente a las salas, pero también muestran que Netflix tiene ahora nuevos competidores por la atención del público y que el cine está lejos de desaparecer.
Una encuesta de The Associated Press y el NORC Center for Public Affairs Research, realizada en Estados Unidos en 2025, encontró que aproximadamente tres de cada cuatro adultos habían visto al menos una película recién estrenada mediante streaming durante el año anterior, mientras alrededor de dos tercios habían visto un estreno en una sala de cine. La diferencia se hacía mayor entre quienes consumían películas frecuentemente: cerca del 30 % veía estrenos por streaming al menos una vez al mes, frente a solamente 16 % que acudía mensualmente al cine.
Netflix crece mientras el cine intenta recuperar terreno
Los números financieros reflejan la fortaleza alcanzada por Netflix.
De acuerdo con el informe anual presentado por Netflix ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), la compañía obtuvo US$45,183 millones en ingresos durante 2025, frente a US$39,001 millones en 2024 y US$33,723 millones en 2023. Esto significa un crecimiento de aproximadamente 16 % en apenas un año y de alrededor de 34 % en dos años.
Netflix también cerró 2025 con beneficios netos cercanos a US$10,981 millones, frente a US$8,712 millones registrados el año anterior, según sus estados financieros auditados.
Y la expansión continuó en 2026. En su informe financiero correspondiente al segundo trimestre, Netflix informó que acumuló US$24,810 millones en ingresos durante los primeros seis meses del año, frente a US$21,622 millones durante el mismo período de 2025, un crecimiento cercano al 15 %. Solamente durante el segundo trimestre ingresó US$12,560 millones, 13.4 % más que un año antes.
La empresa proyecta terminar 2026 con ingresos de entre US$51,000 millones y US$51,400 millones, lo que supondría un crecimiento anual de entre 13 % y 14 %, según la carta enviada por Netflix a sus accionistas en julio.
La situación del cine es diferente.
Gower Street Analytics, firma especializada en medición y análisis de la industria cinematográfica, calculó que la taquilla mundial cerró 2025 en aproximadamente US$33,550 millones. Fue un crecimiento de 6 % frente a 2024, por lo que las salas avanzaron, pero todavía permanecieron 16 % por debajo del promedio de los tres años anteriores a la pandemia, 2017-2019.
Si se utiliza como referencia específicamente 2019, cuando la taquilla mundial alcanzó unos US$42,300 millones, los ingresos de 2025 permanecían alrededor de 21 % por debajo de aquel nivel.
En el debate cine vs Netflix, no se debe comparar directamente cada dólar generado por Netflix con cada dólar de la taquilla mundial como si fueran negocios idénticos. Netflix obtiene fundamentalmente ingresos por suscripciones, además de publicidad y otras actividades, mientras la cifra cinematográfica corresponde a la venta de entradas. Sin embargo, las tendencias permiten observar cómo evolucionan económicamente estas dos formas diferentes de consumir producciones audiovisuales.
| Indicador | Cine mundial | Netflix |
| Resultado 2025 | US$33,550 millones en taquilla | US$45,183 millones en ingresos |
| Variación 2025 frente a 2024 | +6 % | +16 % |
| Situación frente a etapa prepandemia | Aún por debajo | Negocio considerablemente mayor |
| Primer semestre 2026 | US$16,600 millones de taquilla global | US$24,810 millones en ingresos |
| Tendencia 2026 | Recuperación | Continúa creciendo |
Pero 2026 demuestra que el cine no está muerto
Los primeros meses de 2026 contradicen las predicciones más pesimistas sobre la desaparición de las salas.
Según Gower Street Analytics, la taquilla mundial alcanzó aproximadamente US$16,600 millones durante el primer semestre de 2026. Excluyendo China, los mercados internacionales y Norteamérica sumaron US$14,000 millones, su mejor primer semestre desde 2019, con un aumento de 17 % respecto al mismo período de 2025.
El impulso continuó en julio. La misma firma calculó que la taquilla mundial acumulaba US$20,490 millones al terminar ese mes, un 3 % más que en igual período de 2025. No obstante, todavía estaba aproximadamente 15 % por debajo del promedio prepandemia.
Esto ofrece una respuesta parcial a la pregunta: el cine perdió frecuencia, pero no perdió necesariamente al público.
Cuando aparece una película capaz de convertirse en acontecimiento cultural, las personas todavía abandonan el sofá.
En el debate cine vs Netflix, la encuesta de AP-NORC encontró precisamente ese comportamiento. Entre los menores de 30 años, casi la mitad veía estrenos por streaming al menos mensualmente, mientras alrededor de dos de cada diez acudían al cine con esa frecuencia. Sin embargo, algunos jóvenes entrevistados señalaron que continuaban asistiendo a las salas cuando consideraban que determinada película ofrecía una experiencia que merecía disfrutarse con público y en gran pantalla.
Netflix también registra cifras gigantescas de consumo
La ventaja del streaming no puede entenderse únicamente mediante dinero. También hay que medir tiempo.
Netflix informó que sus usuarios consumieron más de 95,000 millones de horas de contenido durante los primeros seis meses de 2025. En la segunda mitad del mismo año se registraron otros 96,000 millones de horas, lo que coloca el consumo anual alrededor de 191,000 millones de horas.
Durante el primer semestre de 2026 la cifra aumentó nuevamente hasta más de 97,000 millones de horas, el mayor nivel registrado por Netflix para un período de seis meses. La propia compañía calcula un crecimiento interanual cercano al 2 % en horas vistas.
Esto representa una ventaja estructural del streaming: una plataforma está disponible prácticamente todos los días, a cualquier hora y desde televisores, teléfonos, tabletas o computadoras.
Una sala, en cambio, exige desplazamiento, horario, entrada y una decisión concreta de salir de casa.
El precio y la comodidad cambiaron la decisión
La encuesta de Associated Press-NORC señala la comodidad y el costo entre los factores asociados al crecimiento del streaming. Además, la distancia temporal entre el estreno cinematográfico y la llegada de las películas al hogar se ha reducido considerablemente respecto a épocas anteriores.
Para una familia, la comparación es sencilla: una suscripción mensual puede utilizarse repetidamente por varias personas, mientras una salida al cine implica entradas individuales, transporte y, frecuentemente, alimentos y bebidas.
Eso no significa necesariamente que el espectador considere ambos productos equivalentes.
El cine está intentando vender algo distinto: una experiencia.
Pantallas gigantes, IMAX, sonido avanzado, butacas reclinables y servicios de comida forman parte de esa estrategia. Un informe de Cinema United, organización que representa a exhibidores cinematográficos, señala que la industria norteamericana reinvirtió más de US$1,500 millones en salas durante el último año analizado para mejorar precisamente ese tipo de experiencias.
Una sorpresa: los jóvenes están regresando a algunas salas
Hay otro dato que complica la idea de que las nuevas generaciones abandonaron definitivamente el cine.
Un estudio de National Research Group, divulgado por Cinema United, estimó que 77 % de los estadounidenses entre 12 y 74 años había acudido al cine al menos una vez durante los 12 meses anteriores a agosto de 2025.
Más interesante todavía: la proporción de espectadores considerados habituales —personas que ven al menos seis películas al año en salas— pasó de 25 % en agosto de 2024 a 33 % en agosto de 2025. Entre los espectadores de la Generación Z, la frecuencia de asistencia aumentó 25 %, según los datos de NRG incluidos en el informe.
Las cifras proceden de una organización vinculada directamente con la industria de exhibición y deben leerse con esa atribución, pero muestran que el comportamiento no es simplemente una caída lineal de las salas.
El público puede utilizar Netflix varias noches a la semana y, al mismo tiempo, pagar por una película que considera especial.
Quizás Netflix tampoco sea el verdadero ganador
Aquí aparece el cambio más importante.
Mientras Hollywood y las salas observaban a Netflix como el gran competidor, nuevas plataformas comenzaron a robar tiempo tanto al cine como al propio streaming.
El estudio Digital Media Trends 2025 de Deloitte calcula que un consumidor estadounidense dispone, en promedio, de unas seis horas diarias dedicadas a medios y entretenimiento. El problema para estudios, plataformas y salas es que ese tiempo no está aumentando: ahora tiene que dividirse entre streaming, televisión, redes sociales, videojuegos, música, podcasts y contenido generado por usuarios.
Entre los integrantes de la Generación Z encuestados por Deloitte, el consumo de redes sociales y contenido generado por usuarios era 54 % superior al promedio, equivalente a unos 50 minutos adicionales por día. Al mismo tiempo, dedicaban 26 % menos tiempo a televisión y películas, aproximadamente 44 minutos diarios menos que el consumidor promedio.
Además, 56 % de la Generación Z y 43 % de los millennials dijeron considerar el contenido de las redes sociales más relevante para ellos que las películas y programas tradicionales.
Otro indicador del mismo estudio resulta todavía más revelador: cerca del 50 % de la Generación Z y 36 % de los millennials dijeron preferir videos en redes sociales antes que videos en plataformas tradicionales de streaming.
Es decir, mientras Netflix le quitaba espectadores al modelo tradicional, TikTok, YouTube y otras plataformas comenzaron también a disputar espectadores a Netflix.
Netflix reconoce que la batalla es por el tiempo libre
Curiosamente, la propia Netflix reconoce esta realidad.
En su informe anual de 2025 presentado ante la SEC, la compañía explica que compite no solamente con otros servicios de streaming y televisión tradicional, sino también con videojuegos, plataformas de contenido abierto, redes sociales y otras actividades que pueden ocupar el tiempo libre de sus usuarios.
Esa declaración ayuda a comprender mejor la transformación.
La batalla ya no es:
Cine contra Netflix.
Ahora es:
cine + Netflix + YouTube + TikTok + videojuegos + redes sociales + deportes + podcasts + cualquier otra actividad capaz de capturar una hora del día.
El público no abandonó las películas; cambió cuándo y dónde quiere verlas
Los datos apuntan a que las personas continúan interesadas en películas y series. Lo que cambió profundamente fue la obligación de consumirlas en un lugar determinado.
En el debate cine vs Netflix, Netflix convirtió la sala de la casa en un cine disponible las 24 horas. Los televisores crecieron, mejoró la calidad de imagen, el internet se hizo más rápido y el espectador obtuvo mayor control sobre el horario, las pausas y la selección de contenidos.
Pero el cine conserva algo difícil de reproducir en casa: la escala, el sonido, la oscuridad compartida y la sensación de asistir a un acontecimiento.
Los resultados de 2026 sugieren precisamente que el modelo cinematográfico puede estar evolucionando hacia una experiencia menos frecuente, pero más selectiva.
El espectador puede no ir cuatro veces al mes. Quizás vaya una vez cuando llega una producción que considera imprescindible.
Eso obliga a Hollywood a generar películas capaces de justificar el desplazamiento.
Entonces, ¿perdió el cine la batalla contra Netflix?
En frecuencia de consumo, el streaming lleva ventaja. En desaparición del cine, los números dicen que no.
En el debate cine vs Netflix, Netflix crece más rápido, genera decenas de miles de millones de dólares y acumula cantidades extraordinarias de horas de visualización. La encuesta de AP-NORC confirma además que los consumidores estadounidenses recurren con mayor frecuencia al streaming que a las salas de cine para ver películas recién estrenadas.
Pero el cine mundial volvió a crecer en 2025 y está teniendo en 2026 su mejor desempeño pospandemia en varios mercados. Todavía no recupera completamente su tamaño anterior a 2020, pero tampoco muestra las características de una industria que haya desaparecido.
Quizás la respuesta más precisa sea otra:
Netflix no mató al cine. Ayudó a cambiar los hábitos del espectador.
Y después llegaron las redes sociales, los videojuegos, YouTube y una oferta casi infinita de entretenimiento que terminó transformando completamente la competencia.
El cine ya no lucha únicamente por vender una entrada.
Netflix tampoco lucha únicamente por conseguir una suscripción.
Ambos compiten por el recurso más limitado del público moderno: su tiempo.



