A pesar de las amenazas e intimidaciones el campo y la ciudad marcharon unidos y hablaron con firmezas
«porque usted sabe, general, que mover un pueblo, por pequeño que sea, es obra de gigantes. y quien no se sienta gigante de amor, o de valor, o de pensamiento, o de paciencia, no debe emprenderla.» José Martí en carta a Máximo Gómez