Temas de interés general

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Víctor M. Peralta - Escritor y comunicador.

Por: Víctor M. Peralta

Casos y cosas del mundo
a) La delincuencia: un mal que nos corroe hasta los huesos. b) ¿Se beneficia o no el ciudadano común del negocio de la ganadería en la provincia Santiago Rodríguez? C) La jungla electoral o mercado de las pulgas. D) El diario vivir de los dominicanos; de escándalos en escándalos.

Tema uno. La delincuencia que arropa al país es un mal que para muchos no tiene solución. Y parecería que las autoridades no tienen voluntad o no quieren resolver el problema. Para respaldar en gran medida la teoría de los que así piensan, decimos lo siguiente:

Vaya usted a cualquier provincia; municipios, barrios, campos o sectores, de diferentes puntos del país, y los lugareños le dirán quién es, o quiénes son los malhechores, ladrones y atracadores de sus respectivas comunidades. Quién es capaz de secuestrar a una persona para pedir dinero por su rescate. Quién, o quiénes son los consumidores o traficantes de drogas del lugar. Pregúntele si conocen a alguien en la zona que sea capaz de arremeter en contra de una persona, asesinarla si pone algún tipo de resistencia, para robarle un simple celular, o para desmontarlo de un motor o vehículo, y de manera antojadiza cogérselo como si fuera suyo. Solo hay que tener ojos para ver, oídos para oír, y cerebro para concebir, para uno darse cuenta, con pelos y señales, quienes son los delincuentes de este país. De corbatas o chancletas.

Los lugareños conocen muy bien a los violadores de menores, a los que son capaz de violar hasta a un familiar cercano. Usted pregunta y les darán los nombres de cada uno de ellos. Sencillamente porque están a la vista de todo el mundo, porque conviven y en muchos casos hasta interactúan con ellos. Los delincuentes no orbitan en otras galaxias, ni tampoco viven debajo de la tierra, ni mucho menos en cavernas. Se conocen desde el vientre de la madre con lo parió. Lo que sucede es que aquí, por conveniencia o no, muchos se hacen de la vista gorda, disque para no buscarse problemas. Y eligen convivir con un mal que les corroe los huesos; haciéndose cómplices involuntario de un virus que zarandea los cimientos de una sociedad que se torna deprimida, decadente y temerosa por no tener quien la defienda.

Tema dos. La provincia Santiago Rodríguez está clasificada como la de mayor producción de leche y sus derivados. Sin embargo, no existe un lugar donde la población pobre pueda adquirir un litro de tan nutritiva bebida. La que consume viene en cuartillos de cartón o en polvo al precio que todo el mundo conoce. Y el precio del queso es igual de caro que el que se vende en las cadenas de los grandes supermercados del país. Y en cuanto a la cantidad de empleos que generan los ganaderos para mantener su negocio; dos o tres haitianos. Vale decir que el sector ganadero ha tenido en el gobierno central, con el Ministro de Agricultura de padrino, a su mejor aliado: le han entregado todo lo que le han pedido. La pregunta que sigue ha sido tema recurrente en los medios de comunicación de la provincia, y también en sectores de menores ingresos económicos de nuestra sociedad: ¿Existe o no beneficio directo para el ciudadano común, el de a pie, el negocio de la ganadería en la provincia Santiago Rodríguez?

Tema tres. Conforme pasan los días, la jungla electoral se calienta cada vez más. Ya habíamos augurado que a partir de enero iba a surgir una sarta de políticos, de todos los colores, que se ofertarían al mejor postor. Pruebas las hay de sobras. El bailoteo que se está dando, de aquí para allá, y de allá para acá, es lo más parecido al «mercado de las pulgas» de la frontera con Haití, donde el comprador es quien le pone precio a la mercancía que se le oferta. Y se ha hecho tan recurrente el traspaso de un partido a otro, que da pie para pensar, que el precio de un «honorable» solamente está estipulado a que este demuestre que tiene agallas suficientes para equiparse, o ser mejor, que la media de los políticos de nuestro país: hablar mentiras y cogerse lo que no es suyo. Con razón se nos vende como “el país de las maravillas”

Tema cuatro. Los escándalos que a diario se suceden en nuestro país, es como para uno ir a la playa de Boca Chica y darse un buen chapuzón. Ojalá y mis paisanos, del patio y los que viven fuera, se llevaran de mi receta, para ver si nos quitamos la tensión de encima: durar por lo menos una vida entera sumergidos en el mar, solamente con la punta de la nariz afuera. Sí, porque tampoco es para el suicidio. Es cierto que esto está color de hormiga, pero caray. Y eso que aún tenemos parte de la resaca de la navidad encima. Pero aun así no nos dejan vivir como Dios manda. Y de escándalo en escándalo nos estimulan hasta el empalago de no querer más; hasta los huesos, mejor decir. Y hasta cachazas tienen, los condenados, de mandarnos a todos “donde se fue el padre a pie”

victor.escritor@hotmail.com

1 Comentario

  1. Don Víctor Peralta: Mi distinguido primo: Cuando se leen crónicas con evidencias politico-sociológicas como la concurrente exenta de inmoralidades y espurias inculpaciones, no nos resta más que encomiarle por la fluencia de su espontáneo verbalismo

¿Y tú, que opinas?

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