Aunque perdí gané
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Por: Marcelo Peralta.
Siempre he aprendido que el corazón tiene la forma de una urna.
El corazón dicta tu deber y hay que seguirlo.
¿Qué faltaría para saber lo que hay en tu cuerpo?.
Lo que se impone es escuchar a tu corazón.
Este órgano del cuerpo es como un vaso sagrado repleto de secretos.
Hacia donde se inclina el corazón, allí va el pie.
La boca vierte lo que el corazón contiene.
Durante la campaña en el CDP que recién finaliza no herí a nadie.
Nunca he intentado hacerle daño a nadie.
Recuerdo aquella frase: Hoy por tí y mañana por mí.
No soy nativo de Santiago, sino emigrante.
Pero he cautivado el aprecio y el respeto de miles de santiagueros y zonas adyacentes.
Vine desde Santiago Rodríguez a Santiago a trabajar, jamás a insultar.
Llegué a Santiago con metas y principios.
He ganado el afecto de miles de sus habitantes.
Aunque algunos me han herido y clavado cuchillos en lo más adentro de mi alma.
Es una minoría insignificante que me ha hecho daño y pido a Dios que los perdone, también los he perdonado.
No obstante, miles me aman, me respetan, me han dado abrigo, me han quitado la sed y ofrecido pan para mitigar el hambre cuando la he tenido.
Lo hacen porque yo también he sido solidario y respetuoso con ellos.
Miles me han dado aprecio, apoyo, amor, me valoran y me dan alegría.
Yo también les he dado a quienes he visto con dificultades.
A quien no le he hecho un bien, tampoco un mal.
A quien no he saludo es porque no he tenido la oportunidad.
Los respeto a todos y a todas.
Durante mi estadía en Santiago ha sido bastante el entendimiento que he tenido con sus habitantes, especialmente con periodistas y dirigentes comunitarios.
Nunca he establecido compromiso ni con políticos, industriales, empresarios ni con sectores cuestionables.
Creo que todo aquel que no enciende el corazón para alumbrarse e iluminar a los demás, los latidos del sentimiento se detienen, porque no es solidario.
Muchos de ellos en vano se penetra uno de la fuerza de un discurso y de la expresión de un semblante; porque el corazón es un libro que no se puede leer, ni juzgar remotamente de lo que pasa en él.
Por eso, en las pasadas elecciones del Colegio de Periodistas aunque perdí en Santiago por un chín de votos como candidato a la vicepresidencia del Instituto de Previsión y Protección del Periodista-IPPP, pero gané, ya que sin dinero, sin promoción y sin ofrecimiento como lo hizo mi contrario.
Los periodistas y las periodistas de Santiago hicieron un esfuerzo extraordinario y eso lo valoro, ya que votaron en masas a mi favor.
Sin recursos gané, ya que sobrepasé el centenar de votos.
Agradezco a los amigos y amigas del CDP que votaron por mí, porque consideran que quien suscribe no tiene rechazo y lo dice el trabajo que hice cuando fui secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa-SNTP.
Decía Confucio que el corazón del hombre es como el horizonte, una parte del cielo y cambia noche y día.
Sin embargo, por muy lejos que el espíritu vaya, nunca irá más lejos que el corazón.
Ningún poder humano puede jamás violentar el sagrario impenetrable de la libertad del corazón.
Por eso mi corazón está tranquilo, latiendo normar, porque no tengo compromiso con empresarios ni con políticos como sucede con muchos que no tienen ahora como justificar dos derrotas seguidas como fue en el año 2009 y ahora en el 2011.
En las elecciones del CDP los políticos se «metieron» hasta el «tuétano» y los candidatos que llevaban ahora no tienen la forma para establecer las causas que lo llevaron a morder el polvo de la derrota.
Tendrán que arrodillarse ante los políticos que hicieron sus aportes para pujar la candidatura.
Yo estoy libre de eso, porque nadie me a pedirme rendición de cuenta por los recursos económicos invertidos en ellos.
Soy como el corazón humano que es una riqueza que no se vende ni se compra.
Gracias a todas las mujeres que votaron por mí y quiero decir que la mujer ve en profundidad; mientras el hombre ve en anchura.
En el hombre el corazón es el mundo, en la mujer el mundo es el corazón.
Por eso agradezco a todas las mujeres que votaron por mí.
Si cabeza y corazón se contradijeran, el corazón decidiría finalmente.
Por el corazón somos más sociables y tratables que por el espíritu.
Algunos ocultan, como muchos árboles tropicales, bajo espinoso ramaje, el fruto precioso del más sociable corazón.
Para finalizar pido a mis amigos y amigas del CDP que reflexionen y que para otras campañas internas en nuestro gremio seamos más pacientes y que hagan una campaña decente.
Sí un día despierta y ve todo rojo, no te asustes, es que aún estás dentro de mi corazón.
Si hay un ser humano que sabe agradecer, ese soy yo.
Gracias a Dios por darme ese don y prometo conservarlo hasta que mi corazón lata.
