Muere doña Argelia Ramírez de Ferdinand, destacada dama de Santiago Rodríguez
Por: Juan Pablo Bourdierd
Sabaneta, Santiago Rodríguez, RD. – La comunidad de Santiago Rodríguez está de luto por el fallecimiento de doña Argelia Adame Ramírez de Ferdinand, reconocida por su trayectoria comercial, su vocación de servicio y su profunda entrega a la Iglesia católica.
Doña Argelia falleció a los 91 años la madrugada de este martes 18 de agosto, aproximadamente a las 5:30, en el Hospicio Edad Dorada, dejando una huella de cariño y respeto entre familiares, amigos y numerosas personas que compartieron con ella durante décadas.
Sus restos serán expuestos al público a partir de las 10:00 de la mañana en el Salón Parroquial, donde familiares, amigos y miembros de la comunidad podrán acudir a darle el último adiós.
El legado de Argelia Ramírez de Ferdinand
De acuerdo con informaciones ofrecidas por familiares, Argelia nació el 17 de septiembre de 1935 en el municipio de Jánico, provincia Santiago.
Una emprendedora que dejó huellas en Santiago Rodríguez
Argelia fue fundadora, propietaria y administradora de la tradicional Librería Mary, considerada la primera librería de Santiago Rodríguez y convertida durante años en un establecimiento conocido por generaciones de residentes.
El negocio no se limitaba a la venta de libros. Allí también podían encontrarse delicadas piezas confeccionadas por sus propias manos, entre ellas zapatitos, gorritos y pequeños abrigos para bebés, además de velas decoradas para primeras comuniones y otras manualidades elaboradas con especial dedicación.
Su creatividad, trato cercano y espíritu emprendedor hicieron de Librería Mary un lugar recordado por muchas familias de la provincia.
Una vida dedicada a la fe y al servicio comunitario
Doña Argelia profesó con firmeza su fe católica y dedicó una parte importante de su vida al trabajo pastoral. En la Parroquia San Ignacio de Loyola se desempeñó como ministra de la Comunión, servicio que ejerció visitando enfermos y envejecientes para llevarles la Eucaristía, palabras de esperanza y acompañamiento espiritual.
También promovía entre las familias los valores cristianos e incentivaba a las parejas a acercarse a la Iglesia y fortalecer su vida de fe.
Su vocación de servicio trascendió el ámbito religioso. Participó activamente en iniciativas vinculadas a Amigas y Vecinas de los Bomberos, la Defensa Civil y la Fundación de la Niñez Desvalida, colaborando en labores sociales dirigidas a sectores necesitados de la comunidad.
A lo largo de su trayectoria recibió reconocimientos de distintas instituciones, entre ellas el Ministerio de la Mujer, el Club Rotario y la Diócesis Mao-Montecristi, como valoración a sus aportes religiosos, sociales y comunitarios.
Con su partida, Santiago Rodríguez despide a una mujer que dedicó buena parte de su existencia al comercio, la fe, las obras sociales y el servicio a los demás, dejando un legado que permanece entre quienes tuvieron la oportunidad de conocerla.



