Apología a Napoleón

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Napoleón Méndez (Polón). Foto: FE

POR: DOCTOR JOSÉ LECLERC (Dr. Nito)

Hace once años, en un momento de un día como hoy la mochila y el fusil que Napoleón Méndez llevó siempre a cuestas se transformaron en dos imponentes alas y otra vez le vimos elevarse, no a Las Manaclas sino, a la gloria; en donde le esperaban: Manolo, Frank y demás héroes de aquella gloriosa Gesta, para que, junto a ellos, ocupara su lugar en la inmortalidad….

APOLOGÍA A NAPOLEÓN. –

Mi homenaje no es a un rey ni al corso Emperador francés beligerante y bravío; este agasajo de letras es para un memorable heroico, valeroso coterráneo mío. Sabanetero como tú, como yo y como FRANCISCO, y a su valentía homenajearle no podría ni el más elevado de los obeliscos. ¿Su nombre? ¡NAPOLEÓN! Y no batalló en Europa, pero aquí, tú mi Guerrillero con tu coraje amedrentabas las hostiles tropas.

                Dr. José Andrés Leclerc Núñez.

No cruzaste el Rubicón ni los ostentosos palacios de Roma fueron tu morada; eran límpidas y apacibles las aguas de los riachuelos y te guareciste bajo los arbustos en la cumbre de la Frondosa Escarpada. ¡Mi héroe, NAPOLEÓN!

Impávido y de audacia probada, cuando te sublevaste en Las Manaclas “…la suerte ya estaba echada…» Acudiste así, al llamado que La Patria te hacía, MANOLO fue su vocero y FRANCISCO tu compañía. Pudiste apenas salvarte mientras tu camarada moría, asesinado cobardemente aquel miserable día.

Hoy no existen en el mundo hombres que así ofrezcan sus vidas con ese inmenso valor, por eso con tu partida la Patria sufre la herida y nosotros el gran dolor. Tu ideal será la semilla que gloriosos vientos esparcirán por doquier, y germinarán árboles de agridulces frutos: ¡EL HONOR Y EL DEBER!

¿Y tú, que opinas?

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