Ana Joaquína Hidalgo: mujer con atributos
Por: Marcelo Peralta y Juan Pablo Bourdierd (JPB).
SANTIAGO RODRIGUEZ, R.D. Ana Joaquina Hidalgo, sobresalió por su estilo, vocación, personalidad, servicio y entrega a la preparación de muchachas con apellidos de abolengo residentes en el municipio de San Ignacio de Sabaneta.
Impartía clases sin importar el tiempo que entregaba a las jóvenes, por lo que dedicó tanto a enseñar a leer y a escribir a las muchachas que le faltó para tener novios y sacarse. Quienes tuvieron el privilegio de conocerla la tildaban como una mujer sencilla. Y era obvio pues como maestra que fue tenía grandes atributos.
Ella, nació en San Ignacio de Sabaneta, provincia Santiago Rodríguez, el 5 de abril de 1880 y sus padres fueron Benedicta Moreno y Joaquín Hidalgo. En el argot popular le llamaban Doña Quinita.

Quien le enseñó a leer y a escribir fue Doña Carmen Jiménez, la primera maestra que surgió en el municipio de San Ignacio de Sabaneta y asimiló tanto las enseñanzas de Doña Carmen Jiménez que no bien cumplía los 24 años de edad ya tenía una escuela en su propia casa.
Esta hábil mujer y de valor extraordinario se consideró preparada por Doña Carmen Jiménez y se dispuso a instalar una escuela en su propia casa, dándose a la educación a tiempo completo.
La escuela que instaló era exclusivamente para niñas provenientes de las familias de mayor arraigo y sobresalientes de la población.
Al decir de quienes la conocieron Ana Joaquina Hidalgo nunca aceptó niños en su escuela.
A su escuela no permitía la presencia de Agustín Aybar y Alejandro Bueno, porque sus hermanitas que estaban allí no querían andar sola por las calles y ellos las llevaban y la esperaban para retornar a sus casas.
Ella ofrecía sus servicios educativos a las muchachas de las familias más distinguidas del pueblo, destacándose entre ellas Rosa María Thómas, Elena Thómas, Teresa Bueno, Dolores Aybar, Dominica Ana Hernández, Mercedes Veras, Carmela Rodríguez y Joaquina Ferdinard.
Su amor por la educación a beneficio de las muchachas de entonces fue tan grande que al resultar su casa pequeña para la escuela, construyó una con su dinero, la cual nunca fue oficializada por la Secretaría de Educación, porque allí ella solo impartía clases a hembras.
Doña Quinita fue nombrada como maestra oficial de la escuela.
Impartió clases por alrededor de 30 años, siendo jubilada por enfermedad y antigüedad en el servicio.
Sin embargo, ya retirada de la actividad educativa se dedicó a ofrecer consejos a los jóvenes.
Fue así que se convirtió en la única consejera de la ciudad en San Ignacio de Sabaneta, por lo que toda la juventud acudía a ella.
Esta actividad la hacía gratis a los jóvenes de ambos sexos.
La antigua escuela José María Serra lleva su nombre para honrar su memoria.
El centro educativo está ubicada en la cuadra de las calles Próceres de la Restauración, general José Cabrera, Alejandro Bueno y Francisco del Rosario Sánchez.
Doña Quinita murió el día 30 de marzo del año 1955 en el municipio de San Ignacio de Sabaneta.
Desde esa escuela han salido decenas de jóvenes que hoy son grandes profesionales en las distintas áreas del saber.