Que vengan de los países de afuera
Por: Dilmarys Cuello
Vivencias que dejan moralejas.
Justo cuando de manera ansiosa esperaba la guagua que me llevaría a mi verde encuentro con la historia, me encuentro con un amigo del barrio, de esos señores que te vieron crecer pero que a ellos la edad nunca les tocó y siguieron igual con el mismo lenguaje tan sabio como pintoresco.
Mientras le hacía entender de qué se trataba el Movimiento Verde, me respondió con todo lo que tenía, “este país lo que le hace falta es que vengan de los países de afuera” como única salvación a todo lo que está pasando…, mientras iba en la guagua con la algarabía que teníamos todos los Santiagorodriguenses, que orgullosamente nos tocó compartir guagua- pues en otra estaban los ciudadanos de Villa, en otra los de Sabaneta y en otra los de Moción; pensaba en esas palabras. De igual forma caminaba con las consignas que gritábamos en las calles de Santiago, pensaba en eso, será cierto que necesitamos que nos intervengan de afuera? Necesitamos nosotros una intervención de afuera para cambiar las cosas aquí dentro?
A cada paso pensaba en eso, a cada grito de cese de la impunidad pensaba que no, no debemos permitirnos la humillación, de ser invadidos – de nuevo- para resolver los problemas que a lo interno de nuestro país se han creado. Si aquí se inició, es aquí y con nosotros que se debe resolver.
Pero al parecer esta frase confirma que no creemos en nosotros y esta frase muestra que han hecho su trabajo de manera eficiente. Nos vendieron que la corrupción, está en la sangre de los dominicanos y dominicanas, eso no es verdad. Que este país está dividido entre serios y corruptos, eso no es verdad. Que la justicia Dominicana no sirve, hoy más que nunca los que hacen justicia pueden y deben hacer que la percepción hacia ellos cambie. Que tienen que venir de “afuera” para que nuestro país cambie, no es verdad, no es posible y no lo vamos a permitir.
Debemos reforzar la confianza en nosotros. Tenemos que fijar posturas claras cuando tenemos pocos para que cuando tengamos mucho demos mayor ejemplo -y no solo hablo de dinero-. La revolución moral debe empezar por mí. Con las cosas pequeñas. Acciones que sin duda algunos la ignoran, otros detestan que las hagas pero hay un grupo, hay ciertas personas, y sobre todo los menos contaminados con el sistema, los más jóvenes están viendo esas acciones y si no te imitan por lo menos sacan un tiempo para reflexionar.
No dejemos de hacer lo que tengamos que hacer para que este país cambie para bien y el bien de todos. El tiempo es ahora. No es verdad que de los “países de afuera” nos van a enseñar como limpiar el tollo que desde aquí se creó. Podemos, debemos y tenemos el derecho de sentirnos orgullosos de los cambios que se generan en la República Dominicana, luego de este movimiento. El movimiento verde que es sin duda lo único espacio de protesta social colectiva, tiene el mejor color, el color de la esperanza.