Una gran injusticia

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Roberto Lebrón.

 

Por: Roberto Lebrón.
        papitolebron@yahoo.es

Es injusta la imputación de un alto ejecutivo bancario a las organizaciones cooperativas de que han sido convertidas en instituciones de alto riego para lavar dinero, cuando él sabe -con claridad meridiana- cuales son las entidades que se dedican a blanquear recursos ensangrentados y enlodados.

Y sabe muy bien él, porque es banquero de bastísima experiencia, en cuales entidades financieras han sido y son colocados los grandes capitales provenientes del negocio de las drogas, del tráfico de armas, de la trata humana y hasta las altas sumas robadas al erario, para solo citar cuatro casos.

Si bien es cierto que hay riesgo a todos los niveles, no se le puede endilgar solo a las cooperativas tal posibilidad. Son los bancos, y eso nadie lo discute, los principales blancos de quienes tienen el control de bajo mundo, de modo que es de estos individuos que los bancos y las autoridades tienen que cuidarse.

Por ejemplo, no era en una cooperativa -allá en San Juan o en Elías Piña- que estaba colocada la caterva de millones -en RD$ y US$- que durante años manejó a sus anchas Quirino Ernesto Paulino Castillo, apodado «El Don». O la millonada de Matías Avelino Castro, implicado en el rapto y asesinato del periodista José Silvestre, La Romana.

Tampoco era en una cooperativa que estaba guardada la fortuna de Juver Méndez y Méndez, alias Oreganito, arrestado hace unos meses y extraditado a Estados Unidos. ¿Y donde están los «sacos de dinero» que todo el mundo sabe manejan otros individuos que de alguna manera tienen nexos con el bajo mundo?

Si se hace un arqueo entre las cooperativas y otras empresas financieras, en este caso algunos bancos, de seguro que las primeras saldrían ilesas frente a lo que ocurre en el país. No le encuentro lógica que se pretenda pensar que a través de las cooperativas se puedan lavar fortunas inmensas, como alega el funcionario bancario.

Es extraño, para no decir descabellado, que los responsables del sector cooperativo no hayan salido al frente a tal declaración, sobre todo el Idecoop, aunque entiendo tal mutismo, tomando en cuenta la procedencia de tal juicio. No quisiera pensar que se trate de un plan para debilitar a ese sector, que excelentes beneficios deja a sus miembros.

Y si es verdad que no hay regulación y control en esos establecimientos que las autoridades actúen. Cómo no puede haber regulación en Coopnama, por ejemplo, que es como se le llama a la Cooperativa de los Maestros. O en la Cooperativa San José, allá en la serrana y tranquila comunidad de San José de Las Matas.

La viga no debe ser mirada en el ojo ajeno, porque en las cooperativas no es que están colocados los dineros de los turpenes que viven construyendo torres sin explicarle a nadie de donde proceden sus fondos. ¿Era en Cooperativa Empresarial de San Cristóbal donde estaban colocados los cuartos de Arturo del Tiempo Marqués?

Tampoco están en las cooperativas los dineros sustraídos de las arcas públicas por los jorocones que expolian los recursos del erario. El caso es que sería mejor que esos funcionarios y ejecutivos bancarios vean sus cosas internas y que dejen tranquilas a las cooperativas, porque son empresas que benefician a miles de dominicanos que nunca, que sería lo mismo decir jamás, aplicarán para un préstamo bancario.

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