Un poema introverso
Por: Sergio H. Lantígua
San Ignacio de Sabaneta, Santiago Rodríguez, RD. -La vida puede ser complicada en su versatilidad y desequilibrio, si negligenciamos el discernimiento de la sensatez; pero todo ello puede tornarse en positivismo, el día, en que por esos casualismos de la vida tropecemos con la vértebra idónea para compartir ese sublime y hermoso sentimiento que nos regalara Dios y es el amor.
UN POEMA INTROVERSO
Así de pronto no me basta para enlazar tu furtiva mirada
Semblanza de un lucero nocherniego en su cósmica travesía
Somos dos torsos heterogéneos con corazones homógenos
Somos huérfanos cabalgando entre la proliferada ignorancia
Conspirando proscribir la risa franca de la emoción fingida
Y las perfidias pretéritas manuscritas en nombre del amor
La suspicacia en la luz fulgurante que se atenua al opacarse
O cuando lo febríl se amohína y nuestra opinión se alebresta
Pensando afiliarse al mutismo locuáz del vocablo impensado
En esas exigencias carnales tendidas sobre sábanas pulcras
Mimos apabullados ante el sereno escruto de azoradas pupilas
Maravilladas al ver el matíz de las decadentes hojas otoñales
Y de la luna enfrascada al eclipse con el Febo madrugador
Es cuando se siguapa el recuerdo al retornar de espaldas
Y siento la hercúlea intensidad de la brisa refrescando mi torso
Al querer soslayar ese dédalo donde persistente me frustro
Sin tenerle pánico al tropiezo de memorias ora corrugadas
Y a la antinomia del olvido cuando asevera su reivindicación
Al escabullirse los vestigios de reminiscencias postergadas
Cual paradisiaca y esotérica ilusión mortalmente plausible
Así acato que la vida aunque inmortal envejece mientras viva
Ser introverso es subsistir el complejo mimodrama de la vida