Se apagó la voz que pregonaba los chicharrones calientes y tostados
Por: Ricardo González Quiñones. Fue el pasado jueves 7 de septiembre, el viento bramaba por las laderas de las montañas, cruzaba la ciudad en todas las direcciones, sin rumbo fijo. La lluvia cubría la ciudad en con un manto de inquietud, ríos desbordados y revueltos. Al final la infausta noticia de que había fallecido Darío…
