Me defeco en su prudencia
Por: José Luis Taveras. Escúchelo bien quien tenga que oír, pues está bueno de encubrir; la verdad nos está abofeteando: esto no va bien. El enfermo ya se enteró de su condición mortecina y le apremia vociferar su dolor. En su grito, quiere vaciar el alma sin contención; déjenlo vomitar. La sociedad dominicana está mortalmente…