Solo quedo el sabor almibarado de tu recuerdo

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Sergio Lantigua trujilloPor: Sergio H. Lantígua
Aprovechando nuestra domesticada versatilidad, el atributo más elusivo en el arsenal del cerebro humano; ese regulador que nos permite tomar una bifurcación súbita, desobedeciendo la cacofónica frecuencia, permitiéndonos cambiar el itinerario a nuestro libre albedrío sin que con ello, se mengue el escalafón, ni la alfaguara generatriz de estos incogitados exabruptos y para rememorarnos a nosotros mismos que nuestro fuerte es el poema, lo que hacemos con verdadera deleitación y reverencia.

Porque entendemos, que para inculcarle sabor a la monotonía de la vida, ésta tiene que ser salpicada de ciertos rompimientos rutinarios. Por esa razón y mientras finiquitamos el subsecuente artículo referente a los visitantes extra-terrestres, queremos convidarles a que disfruten de nuestra última cosecha poética, la que salpicara con un verbalismo emparentado a nuestra comarca.

SOLO QUEDO EL SABOR ALMIBARADO DE TU RECUERDO
Enraizado en tu busto acarreabas el aroma dulce de la guayaba madura
El aire mimoso los matices olientes de un jardín enamorado de sus flores
En esplendoroso y tiberio otoño acicalado con frondoso follaje petulante
Tu hermosura heredada era comparable a la del crepusculino atardecer
Impregnado de rayos exangües embadurnando de colorete tus pupilas
Eras fruta apetitosa solo picoteada por la cigua palmera y el jilguero cantor
Parigual a tus besos con sabor a miel de abeja recientemente castrada
Tu cuerpo como campo sin arar vivero de espermatozoides infertilizados
En donde abriríamos el zurco para sembrar el fruto de nuestro gran amor
Y trillaríamos los horizontes por donde anduviese el resto de nuestras vidas
Y se nos echó la noche y las bocanadas de viento vociferaban tus suspiros
Y en la iluminada obscuridad el sortilegio de tus ojos de lechuza desvelada
Emboscando al amor guarecido en lo intrínseco de tu aprensiva castidad
Así anduve errabundo por tu vientre embaucado en tus convidantes camelos
Inmerso en el voltario de tus emociones alumbrados por el titilar de los luceros
Eras amada mía como la tarde asimilando la noche subyugada en su misterio
Peregrinos ausentes al noctivago paisaje al mutismo locuaz que nos embargaba
Esta noche amada mía, noche evocativa donde mis deseos dormitan cavilosos
Qué tanto amor invertimos al amarnos aquel día? Si fueron hartos los resuellos
Qué tanto he malgastado tus besos tus caricias y el intoxicante roce de tu cuerpo
Para que te apetezca tan vehemente. Qué sabor habrás de guardar en tu recuerdo?

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2 comentarios

  1. Musas, sinonimias, estrofas y metáforas. Al final, amigo por conocer, todo se convierte en poesía, para aupar los sentidos.
    Gracias Sergio, porque con esos versos se puede alivianar el peso del alma y recorrer el pasillo de las letras y las artes.

  2. Mi estimado amigo por conocer: Es la envergadura de comentarios como el tuyo lo que acrecenta mi ego y le acicata a perseverar en la quijotesca pesquisa de una prosa más depurada y preferente. Cada día discurrido incrementa mi distingo por tu magna

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