sarampión se dispara
El sarampión se dispara a nivel global. |Foto: CDC/NIP/Barbara Rice / commons.wikimedia.org
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El sarampión se dispara a nivel global: Europa alcanza cifras no vistas en 25 años y EE. UU. entra en zona de alerta

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Por: Juan Pablo Bourdierd.

Durante más de una década, el sarampión fue considerado una enfermedad controlada en buena parte del mundo desarrollado. Las campañas de vacunación habían reducido su presencia a brotes aislados, casi residuales. Sin embargo, ese escenario ha cambiado de forma abrupta. Los datos más recientes dibujan una realidad inquietante: el virus no solo ha regresado, sino que lo ha hecho con una intensidad inédita en décadas.

Sarampión: Un cambio de tendencia que ya no es anecdótico

Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud y los Centers for Disease Control and Prevention coinciden en el diagnóstico: el repunte actual no responde a un ciclo estacional habitual, sino a una ruptura sostenida de la inmunidad colectiva tras los años de pandemia.

Lo que inicialmente se interpretó como un retraso en la vacunación se ha transformado en una tendencia estadística sólida, con incrementos simultáneos en distintas regiones del planeta.

Europa, en su punto más alto desde los años noventa

La magnitud del fenómeno se aprecia con claridad en el continente europeo. Según cifras consolidadas por la OMS, la Región Europea registró más de 127.000 casos de sarampión en 2024, el nivel más elevado desde 1997. La cifra no solo duplica la del año anterior, sino que confirma una aceleración sostenida del contagio.

En comparación con los años previos a la pandemia, los casos han aumentado cerca de un 50% en Europa occidental, mientras que en la región del Mediterráneo oriental el incremento supera ampliamente ese porcentaje. Dentro de la Unión Europea, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades documentó decenas de miles de infecciones en 2024, multiplicando por diez los registros de 2023.

Más allá del número de contagios, preocupa la carga asistencial: más de la mitad de los pacientes diagnosticados han requerido hospitalización, lo que ha tensionado los sistemas sanitarios en varios países.

Estados Unidos: crecimiento acelerado en pocos meses

La situación tampoco es tranquilizadora al otro lado del Atlántico. En Estados Unidos, las autoridades sanitarias han advertido de un aumento casi vertical de los casos. Tras cerrar 2024 con alrededor de 300 contagios confirmados, los datos preliminares de 2025 apuntan a que la cifra podría superar ampliamente el millar en cuestión de meses.

El patrón es claro: la inmensa mayoría de los contagios se concentra en personas no vacunadas, especialmente en comunidades con baja cobertura inmunológica, donde un solo caso importado puede desencadenar brotes extensos.

España: controlada, pero no inmune

En el caso español, el sarampión no circula de forma endémica desde 2017, un logro que se mantiene gracias a una cobertura vacunal elevada. No obstante, la situación internacional ha comenzado a reflejarse en los datos nacionales.

Tras registrar cifras muy bajas en años recientes, los contagios aumentaron de forma significativa en 2024 y las proyecciones para 2025 apuntan a un nuevo repunte. Las autoridades sanitarias subrayan que la mayoría de los casos tienen origen importado, procedentes de países donde el virus circula activamente.

El Ministerio de Sanidad y la Asociación Española de Pediatría señalan que estos casos encuentran vías de transmisión en grupos con vacunación incompleta, generando brotes localizados en distintas comunidades autónomas.

La clave matemática de la inmunidad colectiva

El sarampión es uno de los virus más contagiosos conocidos. Para impedir su propagación, la OMS fija un umbral claro: al menos el 95% de la población debe contar con dos dosis de la vacuna.

España se sitúa cerca de ese objetivo, pero no lo alcanza plenamente. Mientras que la primera dosis presenta una cobertura muy alta, la segunda cae varios puntos por debajo del nivel recomendado. Esa diferencia, aparentemente pequeña, resulta crítica cuando se combina con retrasos vacunales y el aumento de discursos contrarios a la inmunización.

Un riesgo latente

El escenario actual deja una conclusión clara: el sarampión no es un problema del pasado. Aunque la mayoría de la población está protegida, la existencia de bolsas vulnerables permite que el virus reaparezca allí donde encuentra una oportunidad.

La alerta no reside solo en los números, sino en la advertencia que contienen: sin una cobertura vacunal completa y sostenida, incluso enfermedades consideradas controladas pueden recuperar terreno.

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