Rendirse no es una opción

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Sergio Lantigua - Escritor y Poeta.

POR: SERGIO H. LANTIGUA – Escritor. Residente en Pennsylvania.

Hoy, quise abordar este sujeto capitular tan prolífico entre los miembros de las sociedades pretéritas y las vigentes por mi longevidad escribiendo versos – sin jamás – durante este luengo y arduo trayecto haberme tomado un asueto para pensar en abortar el propósito de mis pretensiones, aunque hayan sido inexistentes los momentos celebérrimos; tenacidad solidaria que me otorga ciertas credenciales para que pueda abundar en el argumento convocado.

En algunos momentos de la vida, las perspectivas de un fracaso provocan que nos desmoralicemos y que, por consiguiente, nuestra voluntad se vea quebrantada hasta el punto de querer rendirnos sin explorar ninguna otra posibilidad. Aquí es donde sería apropiado exponer la siguiente frase: “rendirse no es una opción” lo cual adquiere dimensiones inalcanzables si no se confía plenamente en uno mismo.

En esencia, el rendirse significa abandonar todo eso por lo que has venido trabajando arduamente, invertido horas, tal vez años de esfuerzo, cantidad de energía positiva tras sueños y metas.

Por lo general e inconscientemente, estas personas responden al patrón de abandonar sus propósitos una y otra vez, e inclusive, en exiguas instancias (mini fracasos) durante el proceso pretensor, evidencian la tendencia de actuar en esta horizontalidad capitulante.

E aquí una progresión de síntomas que aquejan o intervienen en esta propensión al frustro: a) Aquellos que por lo general quieren o esperan resultados rápidos. b) No le dan valor a lo emprendido y pierden la fe en sí mismos. c) Se estancan en los errores sin buscar una solución idónea. d) Anteponen el temor al chasco. e) Inadvertidamente sus intenciones se oponen al cambio. f) Genéricamente, renuncian en medio del intento desestimando su propio poder volitivo. g) Mayoritariamente se concentran en sus negatividades. h) Otros piensan que el mundo les debe no viceversa. h) Es superior el temor a fallar que el deseo de triunfo. i) Nunca visualizan las posibilidades del logro. j) Se sienten abrumados por la incertidumbre. k) Viven bajo la asunción de que sus problemas son únicos. l) Interpretan cualquier señal negativa como indicante de que deben desistir de sus propósitos. m) Este último prejudicio es el más influyente por su potestad psíquica y que, por ende, nos hace que sentir lástima de nosotros mismos. 

Ojalá que esta – si se le quiere nominar como auto terapia – sirva de algún provecho incentivador a aquellas personas que tenga problemas de autoestima y nos hagan el honor de invertir su precioso tiempo para leer esta crónica exenta de ínfulas psicoanalíticas.     

Autor: Sergio H. Lantigua 

Poeta y escritor residente en Pennsylvania, USA.

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