«Presidente, estamos perdiendo el orgullo de ser dominicanos», dice ciudadana

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Por: Joselyn Ortega
Santo Domingo, R. D. -La ciudadana Joseyn Ortega escribió una carta al presidente Danilo Medina en la cual la exhorta a hacer lo que prometió en su campaña electoral, y le advierte que el principal problema del país es la pérdida de sus valores.

A juicio de la señora Ortega, el pueblo ha perdido el orgullo de ser dominicano.
Esta es la segunda ciudadana que en una semana publica una carta abierta al presidente Danilo Medina sobre los problemas nacionales. El primero fue el profesional del derecho Jorge Lora Castillo, que anunció que venderá sus bienes particulares, cerrará su oficina de abogados, reunirá a sus socios y les dirá que «esto se jodió«.
A continuación la carta pública al presidente Medina, de parte de la señora Joselyn Ortega:
Sr. Presidente
República Dominicana
Lunes, 8 de octubre 2012
Querido Sr. Presidente,
Soy una ciudadana más del país que usted preside. Soy una persona muy afortunada, que cae en la categoría del quinto quintil del último censo en el costo de la canasta familiar.
No fui a escuelas públicas, como hoy día tampoco van mis hijas, y mis padres pagaron por mi salud, al igual que seguimos haciendo mi esposo y yo con las nuestras y las de nuestras hijas.
Mi esposo (extranjero pero residente legal en el país) ha aportado su preparación fuera del país para el servicio de nuestra nación, mejorar la forma de hacer negocios y crear trabajos. Nuestras hijas están siendo educadas en colegios privados americanos (la única manera de asegurarnos de que sean competitivas en ese mercado global del que tanto hablaba nuestro anterior presidente).
Nuestro nivel económico y académico nos permite tener casa propia, vehículos y empleados domésticos (que hemos tenido que adoptar como miembros de nuestra familia para proporcionarles cierta seguridad social que el Estado no les proporciona). Tenemos alternativas viables, de poder vivir y visitar otros países.
Mi familia llegó al país hace más de 200 años, y tengo la dicha de llevar en mi sangre la de militares que lucharon en nuestras guerras y batallas de independencia, de comerciantes emprendedores fundadores de grandes industrias que ponen el nombre de nuestro país en alto y proporcionan una fuente de trabajo digna.
Tengo el ejemplo de mis padres, abuelos y otros que, por compartir el lugar de nacimiento, somos parte de su destino y nos debemos solidaridad.
Soy una amante y respetuosa de las leyes y creo que las grandes conquistas de nuestros antepasados y la sangre derramada por ellos nos dan la oportunidad a esta generación de resolver los conflictos con inteligencia y consenso, y no con armas y sangre.
Sé que usted llega a través de su partido, pero sepa que la historia usará su nombre para referirse a sus logros y a sus fracasos. Dése la oportunidad de hacerlo diferente. No siga rodeado del mismo grupo de funcionarios que creen pertenecer a la colonia y ser virreyes de ésta.
Esta reforma fiscal que usted propone, sólo aumentará el por ciento ya alto (34.4%) de personas que viven bajo el nivel de pobreza, y la brecha entre clases sociales se convertirá en un abismo que imposibilitará por completo la movilidad social a la que debemos poder aspirar todos.
Usted mejor que yo sabe que la crisis actual no es producto de que los dominicanos no paguemos impuestos, usted sabe muy bien que en estos años que ha gobernado su partido la recaudación tributaria ha sido la más alta históricamente.
Hemos pagado, no obstante no recibir los servicios, ni las garantías, ni la protección social consignada en nuestra carta magna y en los derechos fundamentales universales.
Haga como decía su slogan de campaña, «lo que nunca se ha hecho», revise las abultadas nóminas y sólo deje a las personas que realmente trabajan.
Revise los salarios de los que trabajan y ajústelo a los niveles de salarios locales. Revise y retire pensiones auto asignadas. Deje que la justicia actúe y persiga a todo el que, siendo funcionario o no, haya sustraído bienes del Estado; pero no para hacer una cacería de brujas o una persecución política, sino para devolverle al pueblo cada peso de lo recuperado.
Esta crisis Sr. Presidente, es mucho más grave que económica, estamos perdiendo nuestros valores y estamos perdiendo el orgullo de ser dominicanos.
Nos hemos convertido en un grupo desorganizado, en donde el sálvese quien pueda es la consigna.
Nos hemos olvidado del bien común y cada uno sólo mira su propio beneficio (o su propia subsistencia). El irrespeto de las leyes por parte de los que las redactan, y deben aplicarlas, anula su efectividad, ya que nadie se siente en deber de cumplirlas.
Me siento muy triste de que esta hermosa tierra bendecida de Dios, por la que tantas generaciones han creído y luchado, se vuelva una tierra de nadie, como ya lo son nuestros queridos vecinos haitianos, que depredaron su parte y siguen haciendo lo que saben en la nuestra.
Quisiera poder decirle las soluciones. Lamentablemente no las tengo; pero me imagino que cuando se postuló usted tenía algunas ideas de como lograrlo. ¡¡¡Llévelas a cabo!!!!!!!!

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