Porque la derrota de Miguel
Por: Dr. Milton Jiménez.
Sabaneta, Santiago Rodríguez. – Podríamos hablar de las causas diversas que pudieron incidir en la pasada convención del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), en la que el precandidato presidencial de ese partido, Miguel Vargas Maldonado, fue derrotado por el Ing. Hipólito Mejía Domínguez.
La primera y principal causa es el empeño de Vargas, luego de la derrota sufrida el 16 de mayo del 2008, en alcanzar la presidencia de su partido, cuyo propósito estaba justificado en que los presidentes de los partidos con mayores proyecciones de poder, eran sus más repuntados líderes. Esto en franca alusión a José Luís Rodríguez Zapatero, quien además de ser presidente de España, era y es el presidente del Partido Socialista Obrero Español, igualmente el presidente Leonel Antonio Fernández Reina, quien era y es el presidente de la república y del Partido de La liberación Dominicana, También señalaba el dirigente Neney Cabrera que José Francisco Peña Gómez fue el presidente del PRD. Desde ese momento entendimos la poca visión política de Miguel y su equipo, no solo por aspirar a tal posición, sino además de hacer tales comparaciones.
El PRD y el PLD son partidos con diferencias abismales desde su propia concepción, porque aunque su fundador es el mismo, es fácil entender que el último nace de la experiencia que generó el primero en la mentalidad del Profesor Juan Bosch y Gabiño, quien creó al PRD con una infraestructura muy democrática y liberal, que fue enseñada por él mismo en un proceso de la historia donde debía ser de esa manera, pero luego de esa etapa histórica el PRD continuo con la misma naturaleza. Entonces las ideas del profesor no cobraban la misma fuerza y es lo que precisamente obliga a este líder, convencido de sus ideas y con una visión muy amplia de estado, a fundar el PLD, un partido de cuadro, con jerarquía y algo muy importante, fundamentado en la base del estudio social y político. La estructura y la concientización política han servido al PLD para convertirse en uno de los más importantes partidos dominicanos. Es decir de un partido que persigue las libertades y que nace del pueblo y con el apoyo del pueblo, nace un partido de cuadro con una estructura institucional, con círculo de estudios y en el que no todo el pueblo podría ser parte de la estructuras del mismo. Por esto y muchísimas cosas más, no es lo mismo ser el presidente del PRD que del PLD.
En una reunión realizada en la residencia del ex -diputado Celestino Peña García, donde se exponían las causas por la que Miguel aspiraba a la presidencia del PRD, expliqué la preocupación que daba el exponer a la principal figura política del partido en las tomas de decisiones y arbitrajes que debían realizarse desde tal posición, Papo Fernández, Celestino peña y Fausto Ramos, opinaron de formas parecidas, no obstante nuestra idea no prosperó y Miguel Vargas fue elegido por unanimidad por el comité político como presidente del partido, incluso votaron por él importantes figuras de la corriente de Hipólito Mejía. Bajo la presidencia de Miguel Vargas, el Partido Revolucionario Dominicano asistió a las elecciones congresionales del 16 de mayo de 2010.
El resultado, aunque en votos absolutos mejor que en la última elección, constituyeron una derrota para el PRD debido a que no logró obtener escaños en el Senado de la República. El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) obtuvo 31 de 32 senadurías, y el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) obtuvo 1. La matrícula de los diputados no aumentó considerablemente. Antes de estas elecciones se había lacerado la unidad con los resultados internos para elegir las demás autoridades del partido. De inmediato a lo interno de su partido se inició un movimiento que reclamaba su renuncia y la convocatoria a una comisión transicional que dirigiera la organización política hasta tanto se realizaran elecciones para las autoridades. El movimiento encabezado por los dirigentes Guido Gómez Mazara y José Rafael Abinader aducian que la mayoría de los cuadros de Miguel Vargas y las autoridades electas en la última convención (refriéndose al Secretario General Orlando Jorge Mera y la Secretaria de Organización, Geanilda Vásquez) habían sido derrotados abrumadoramente en sus respectivas demarcaciones.
La segunda causa es que Miguel entendió que aglutinando la dirigencia nueva del partido, diputados, síndicos y regidores, y dejando de lado la base y la dirigencia más conservadora del PRD, podría afianzar su liderazgo y convertir al PRD en una fuerza política diferente en el aspecto estructural y/o institucional. Esto no funcionó, ni dio los resultados esperados.
La tercera y última, es extrínseca a Miguel, y consistió en el manejo delicado y de gran altura política que dio Hipólito Mejía y su equipo a cada situación en este proceso. La estructura política de un anterior gobierno, el acercamiento a las bases, manejando muy bien la psicología de las masas con un «llegó papá» y un «por un mejor país, pero para todo», que funcionaron mejor que un «para ganar» o un «Miguel es empleo».
El PLD ahora tiene que preocuparse para que no le suceda, lo que bien atinado dijo un dirigente de la asociación de pensionados: «Hipólito viene como un recurso de amparo, en contra de una intelectualidad mal aplicada». Hasta pronto amigos, Dios mediante.


