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«Pisacheles» en tiempos de política

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Por: Aníbal Rodríguez
Observando la programación para indagar de lo sucedido internamente en el pueblo, me llamó la atención el análisis que hacía un experimentado comunicador de un programa local en torno a lo acontecido durante las actividades proselitista que recién finalizan; y aún más un término en particular «Pisacheles».

Indudablemente su significado es de un uso popular y dominicano, que se puede interpretar de acuerdo al escenario y las personas que lo usen. He aquí donde se reflexiona. Durante este proceso tan pintoresco como lo es la política en nuestra República Dominicana y sobre todo aquí en Santiago Rodríguez, salieron a relucir un sin número de casos y cosas.

Como algunas de ellas: candidatos que ofrecieron bajar el sol con sus manos, otros dibujaban verbalmente un panorama inadmisible y no traspasaba de ser más que una simple fantasía efímera, y algunos solo se vendían al mejor postor por un par de cheles, y la lista es larga……

Y seguía observando muy detenidamente a mi querido expositor, el cual prolongaba y desarrollaba su hipótesis acertadamente. Así mismo desde el lugar que me encontraba, jugando el rol de espectador, comprendía sus argumentos tan obvios. Arribé a la conclusión de que para codearse con ciertas personas en temporada política y comer pescado como dice un dicho, hay que tener mucho cuidado. Y con esto le envió un mensaje de alerta a las altas dirigencias políticas de todos los partidos, para que tomen en cuenta el nuevo fenómeno que se hizo notar en la recién contienda local «Los Pisacheles» y denle su propia interpretación.

Desde determinados grupos que no sabían en que bandos militaban, hasta sencillamente filtrados que se autoproclamaron en serie de improvisados asesores de auténticos aspirantes, pero que se confundían en su disfraz, y unos cuantos que aun estando en nómina de alguna institución gubernamental, simplemente mordían la mano que le daba de comer. Los llamados «Pisacheles» existen en todos los niveles y colores, son audaces, inteligentes, saben moverse de un lado a otro. Tienen una manera de manejarse muy peculiar, saben mantenerse, como decimos “fríos” con cualquier organización política. Están en todas partes y no son más que simples busca moro que aprovechándose de la coyuntura del momento son capaz de vender hasta su alma al mismo enemigo.

Ya las actividades proselitistas transcurrieron, se rompió la taza, cada jugador recoge sus menesteres, como cual juego de béisbol; todo vuelve a la normalidad, cada uno logró su objetivo; unos lloran, otros patalean defendiendo lo indefendible, otros simplemente disfrutan el néctar de haber salidos airoso en lo que persiguió; pero seguimos aquí, el mundo no se ha acabado. Al final esos tan vistos y conocidos «Pisacheles» quedan ahí, esperemos no regresen como el perro arrepentido y con el rabo entre las piernas, como que nada ha pasado.

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