OpenAI acelera la carrera por la IA con un megaacuerdo de cómputo
Por: Juan Pablo Bourdierd.
Nueva York, EE UU. – La “fiebre del oro” de la inteligencia artificial ya no se mide solo en modelos más potentes, sino en megavatios. OpenAI habría cerrado un acuerdo para comprar capacidad de cómputo a Cerebras —fabricante de chips especializado en IA— por un monto superior a US$10,000 millones, con un plan de despliegue por fases hasta 2028.
El dato que más llama la atención no es solo el precio: el convenio contempla hasta 750 megavatios de capacidad durante tres años, una cifra propia de infraestructura a escala industrial.
La batalla silenciosa: energía y chips la IA
Durante años, la conversación pública sobre IA se concentró en “qué tan inteligente” es un sistema. Pero en los pasillos de la industria, la pregunta real suele ser otra: ¿con qué hardware y cuánta energía se puede entrenar y operar ese sistema?.
Cerebras compite en un mercado dominado por Nvidia, ofreciendo chips de gran escala diseñados para acelerar entrenamiento e inferencia. En un momento en que la demanda de cómputo se disparó, acuerdos como este se han vuelto la vía rápida para asegurar “combustible” tecnológico.
¿Por qué esto importa para el público?
Porque detrás de cada función “nueva” que el usuario nota —respuestas más rápidas, modelos que entienden mejores imágenes, herramientas que hacen tareas más complejas— suele haber un costo invisible: servidores, centros de datos y electricidad.
Y esa presión ya está llegando al mercado de consumo.
La IA se muda al dispositivo: el boom de las “AI PC” en 2026
En paralelo, las marcas están empujando con fuerza la idea de llevar más IA directo a la laptop, con procesadores que integran NPU (unidades dedicadas a IA) y cifras de rendimiento expresadas en TOPS.
Ejemplo: ASUS presentó equipos con chips Snapdragon enfocados en IA, destacando NPUs de hasta 80 TOPS en su línea Zenbook, con la promesa de más rendimiento “inteligente” sin depender tanto de la nube.
Y del lado de AMD, filtraciones/previas de productos apuntan a portátiles con capacidades de IA de hasta 50 TOPS en NPU en una nueva generación Ryzen “AI”, en medio de una competencia cada vez más agresiva en 2026.
Lo que viene: más potencia, más regulación, más preguntas
Mientras la infraestructura crece, también crece el escrutinio. En Europa, por ejemplo, el AI Act ya entró en vigor y su aplicación avanza por etapas, con hitos de cumplimiento que se activan progresivamente en 2025–2027.
Un cambio que ya se siente
Para el lector común, 2026 se está pareciendo a un punto de quiebre:
- Las empresas están asegurando cómputo como quien asegura petróleo.
- Los fabricantes venden laptops como “máquinas de IA” (AI PC).
- Los reguladores aceleran calendarios y obligaciones.
En el fondo, la industria está dejando claro que la próxima fase de la IA no se decidirá solo en laboratorios de software, sino también en contratos de energía, chips y centros de datos.