Los Iniciados (+video)
Por: Arsenio Jiménez Polanco.
Los Iniciados.
Recuerdo los miedos en tu blusa.
Aquel tropel de nervios en mis manos,
y el rosario pendiendo de tu cuello.
En mi pecho tronaban apetitos
y en el tuyo gritaban los prejuicios.
Recuerdo ese combate a mano limpia,
un semental bisoño en amoríos,
una núbil gacela en primer celo;
él, saltando la cerca del deseo…
ella sin saber qué hacer con tanta duda.
Los nardos esa noche enmudecieron
para solo exhalar –se hicieron ciegos,
construyeron con su fragancia un lecho
el cual mulló la luna con sus rayos.
Y ya no hubo tabúes, ni preceptos,
Eros hirió de muerte la inocencia;
solo su ley legitimó el encuentro.
El hijo de la noche; “niño alado”
inflamó con la llama del amor
el corazón de aquellos iniciados.